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Columnas

Bien dicen que nada es para siempre

@cassmig mar 15 may 2018 15:23
Los estragos para el PRI están a la vista.
Los estragos para el PRI están a la vista.
Foto propiedad de: Internet

Aunque en la actualidad es difícil creer en las encuestas por el sesgo que toman de acuerdo a quienes las mandan a hacer, sí sorprende el hecho que muchas de ellas, sostienen que José Antonio Meade ya alcanzó al joven Anaya, e inclusive, algunas sostienen que ya lo rebasó.

Esa revelación pone más interesante la contienda y nervioso al joven Anaya.

Hace unos días escribí que “es más fácil criticar al establishment, que alabarlo, toda vez que no hay dinero público que alcance para remediar la demanda social”.

A pesar de haber sido severamente criticado por simpatizantes del candidato de MORENA, lo sigo sosteniendo.

Basta recordar la marcha del 2004, “Rescatemos México”, donde miles de capitalinos se manifestaron contra la inseguridad en la Ciudad de México. La caminata se realizó en silencio por la avenida Reforma. En esa ocasión se observó que la sociedad civil se pronunció también contra la gran elevación de secuestros y delitos del fuero común.

Andrés Manuel, siendo jefe de gobierno de la capital del país, argumentó que hubo “mano negra” detrás de la marcha y que estuvo integrada por “pirrurris”, en referencia al segmento de la población de clase alta.

Aunque era muy popular en la Ciudad de México, no bastó para detener la crítica a su administración.

Vaya que se me viene a la memoria esa frase del Ministro de Propaganda de Hitler, el comunicador Joseph Goebbels: “hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan a cada momento”.

Estrategia que las oposiciones siguen practicando.

De ahí mi postura.

Los que saben de mercadotecnia política sostienen que poco a poco la memoria de las masas, aunque frágil, se notará a la hora de la emisión del voto.

La gente se acordará de la forma tan inusual y rapaz en que el joven Anaya se hizo de la candidatura del Frente que ideó y formó y del señalamiento de opacidad en la venta de la nave industrial. Y le va a pesar.

De hecho, ya le hace estragos.

De Andrés Manuel recordará los tantos candidatos impresentables que sumó a su lista de candidatos y de la proclividad de muchos de sus simpatizantes por los regímenes socialistas del mundo contemporáneo. Y le va a pesar.

También ya le hace estragos.

A José Antonio Meade le costará haberse tardado en remover de la presidencia del PRI nacional a Enrique Ochoa Reza. También de haber permitido que su partido postulara a muchos advenedizos que poco le van a contribuir a la suma de votos.

Los estragos para el PRI están a la vista.

Se aprecia que las preferencias se irán moviendo de acuerdo a la efectividad de las estrategias de los partidos y de su influencia en el humor social.

Dentro de poco, los mexicanos estaremos frente a la boleta electoral multicolor creada por el INE y con el crayón negro en la mano.

Se acepta que el voto es emotivo, más que racional.

Sí, el sufragio va a depender del mensaje, historia, propuesta, carisma y partido del candidato.

La madurez sicológica, efectividad y experiencia, al parecer, poco interesa.

Desgraciadamente.