domingo 22 de julio de 2018 | 03:50
Columnas

Slim el enemigo que no quería tener López Obrador

@horacio_urbano mar 17 abr 2018 06:58
Suspender el proyecto del nuevo aeropuerto, dijo el empresario más poderoso de México, sería suspender el crecimiento del país, porque “con este proyecto se detona el desarrollo urbano de la zona”.
Suspender el proyecto del nuevo aeropuerto, dijo el empresario más poderoso de México, sería suspender el crecimiento del país, porque “con este proyecto se detona el desarrollo urbano de la zona”.
Foto propiedad de: CNN Español

No es común que Carlos Slim dé conferencias de prensa... Nada común... Por eso llamó tanto la atención que el ingeniero, como lo llaman en sus empresas, convocara a una conferencia de prensa sin anunciar qué temas habría de tratar, lo que sin duda generó todavía más interés.

Y el caso es que en una conferencia que fue cubierta en directo por muchos medios, Slim salió en decidida defensa de la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, señalando el impacto negativo que tendría la cancelación de la obra, la pertinencia de que se termine conforme al actual proyecto y ofreciendo incluso alternativas sobre lo que pudiera hacerse en los terrenos que dejarán de ocupar las dos terminales y mismo número de pistas del ya viejo y obsoleto aeropuerto.

Suspender el proyecto del nuevo aeropuerto, dijo el empresario más poderoso de México, sería suspender el crecimiento del país, porque “con este proyecto se detona el desarrollo urbano de la zona”.

Claro que es una voz que pesa... Y no habría forma de que no fuera así, cuando se trata del hombre más rico de México y de uno de los más ricos del mundo.

Tan pesa, que no se acababan de escribir las primeras de la avalancha de notas sobre lo que dijo Slim, cuando ya el principal enemigo del proyecto, Andrés Manuel López Obrador, decía en el primer micrófono que le acercaron, que si el presidente de Grupo Carso, quería continuar con el proyecto, a pesar de ser “una obra muy costosa”, que lo hiciera con su propio dinero.

Y ojo, que si algo es evidente, o al menos uno supondría que así es, es que un candidato a la Presidencia, aun tratándose del candidato de las izquierdas, no puede darse el lujo de tener como enemigo a un peso completo como Slim.

Y aunque sobra decir que el proyecto se ha politizado al extremo durante las campañas, la intervención de Slim abre un nuevo y muy delicado frente para el candidato de Morena, porque reagrupa a los empresarios han rechazado reiteradamente la visión que López Obrador tiene de este proyecto, y si ya antes el candidato de Morena había puesto nerviosos a analistas financieros, banqueros y empresarios de la construcción, ahora todos ellos, ya sumando a Slim en su bando, seguramente retomarán con todo la defensa del proyecto y externarán más abiertamente las dudas que pudieran tener respecto a las propuestas que pueda tener el candidato de Morena en materia económica.  

Puede ser que López Obrador se sienta tranquilo con la ventaja que le dan las encuestas, pero como él mismo lo ha vivido, esas ventajas se pueden caer si se cometen errores tan contundentes como equivocarse de enemigo.

¿Pelearse con Slim? ¿Cómo pa´qué? Cómo para dar pie a que en la tan comentada conferencia de prensa un reportero le preguntara al empresario si le tenía miedo al candidato de Morena, a lo que la respuesta fue un contundente ¿Qué quiere decir temer? ¿Que me preocupe o que me dé miedo? Me preocuparía y me daría miedo por todo lo siga, porque si ese va a ser el criterio, yo creo que va a ser un criterio equivocado de inversión (sic).

El problema, y sigo citando a Slim, sería reconocer que López Obrador es alguien que toma decisiones sin información suficiente.

Slim defendió la transparencia de los contratos con que se está construyendo el nuevo aeropuerto, enfatizando que estaban libres de corrupción, sobreprecios o cualquier otra irregularidad.

No fue cosa menor que el empresario más poderoso de México le dedicara dos horas a esta conferencia de prensa, defendiendo con todo el proyecto y presentando incluso una propuesta con lo que pudiera hacerse en los terrenos que desocuparía la actual terminal aérea.

Las palabras de Slim zangolotearon el avispero en una forma que difícilmente hubiera querido López Obrador.

La salida a medios de Slim fue un banquete para prensa y analistas que de alguna forma algo han comentado del aeropuerto o de la contienda política.

Slim obligó a López Obrador y su equipo a dar respuestas que solo representan riesgos en momentos que consideraban que tenían cómoda ventaja y que, como sucede en los deportes, lo mejor que podían hacer era “administrar el partido” o “comerse el balón”, dejando que se acabe el tiempo y que llegue el tan esperado 1 de julio.

Mal haría López Obrador en no escuchar lo que tiene que decir Slim... Y no solo por el incuestionable peso del empresario sino porque a fin de cuentas, sobra decir que tiene capacidades sobradas como para analizar el proyecto y que la decisión de salir en una inesperada conferencia de prensa, necesariamente fue resultado del análisis y de no encontrar más salidas que salir a defender una posición.

Muy mal haría López Obrador en hacerse bolita y limitarse a escuchar las voces de los asesores a cargo de su agenda económica que, hay que decirlo, han sido más militantes que asesores, quitando a su candidato los sólidos respaldos que debieran acompañar a sus propuestas

 

Horacio Urbano es presidente fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas inmobiliarios y urbanos

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @horacio_urbano