jueves 19 de abril de 2018 | 10:56
Columnas

El efecto AMLO, blindaje que suma

@raulcaraveo mar 17 abr 2018 07:34
AMLO... su triunfo parece inevitable
AMLO... su triunfo parece inevitable
Foto propiedad de: Internet

Desde varios meses atrás los coordinados ataques y críticas a la edición de declaraciones y discursos de Andrés Manuel López Obrador hechos por una docena de líderes de opinión y medios oficialistas provocó una anti-campaña. Ahora no es el “cerco informativo” como en anteriores campañas, ahora se trata de la mayor difusión de analistas proclives a la denostación de todo lo que signifique, haga o diga AMLO. En su momento comentamos que el efecto era contrario a lo que deseaban producir en los ciudadanos, y así fue.

Hicieron gran campaña de esta forma varios personajes que todos conocemos, ninguno con éxito, las encuestas lo demuestran. Pero, lo más importante es que ese acometido produjo un efecto de blindaje al personaje. Llega en el mejor momento para él y en el peor para los otros cuatro candidatos. Desde hace unos días con mayor marcaje, en virtud de la desesperación, cualquier evento digno de ser publicitado en cadena nacional desemboca en hacer responsable a Andrés Manuel de ese evento; recién ocurrió abucheos y violencia en Oaxaca con José Antonio Meade, más adelante en recorridos al interior de aeropuertos con el mismo Meade, y con Ricardo Anaya, ahora al interior de un vuelo comercial con los señalamientos de una pasajera hacia el expresidente Vicente Fox.

Esto forma parte de la atractiva oferta de cambio por parte de AMLO; significa que su campaña y discursos han permeado en los ciudadanos inconformes, molestos, hartos, y en algunos casos hay y seguirán surgiendo ciudadanos indignados que no se detengan en increpar a cualquier candidato con pasado cuestionable.

Decir cualquier candidato es un lugar común, básicamente se da con José A. Meade y con Ricardo Anaya en Mérida y otros puntos; hasta el día de hoy el ciudadano ha comprendido que los candidatos Jaime Rodríguez Calderón El Bronco y Margarita Zavala no tienen alguna oportunidad de ganar, su papel es desechable, ni siquiera testimoniales. Como candidatos son una falsificación china, en sus eventos solo asiste una docena de personas entre las que hay que descontar su chofer, ayudantes y la prensa con respectivos fotógrafos, es decir no atraen.

La polarización que desean crear en el colectivo es que AMLO alienta, alimenta y ha creado esa violencia contra los candidatos Meade y Ricardo Anaya, y que por la otra parte, los únicos candidatos que pueden mantener una paz social duradera son ellos. Esto es una falacia. El hartazgo, la inconformidad, el encabronamiento de los ciudadanos tiene orígenes en los recientes 18 años de gobierno con más precisión; a partir de la alternancia en el poder ejecutivo y de forma desbordada en los seis años en los cuales hoy de forma cotidiana cada día se descubre una nueva estafa, un nuevo fraude, otra comisión de delitos desde la cúpula de poder.

Lo que nos quieren hacer creer en ese galimatías de su creación es que todo, absolutamente todo lo que esté mal es causado por Andrés Manuel López Obrador, que todo acto de insurgencia y protesta es creado por él; cualquier evento en el que se pueda referir alguna crítica o propuesta de AMLO da su origen causal al mismo.

Es increíble el efecto AMLO de cara al proceso electoral en curso, el blindaje del personaje lo cubre de esas estrategias y lo potencializa a crecer más. En su defensa surgen infinidad de comentarios y críticas abrumadoramente positivas a él.

Ha llegado el momento que cualquier estrategia de los equipos de adversarios produce un rebote con mayor intensidad creando contra-efecto.

El manual de las estrategias se agota y por un lado el triunfo de López Obrador parece irreversible pero al mismo tiempo entra en una etapa de alto riesgo para las nuevas acciones que se quieran implementar por parte de la desesperación.