martes 18 de septiembre de 2018 | 01:29
Columnas

Percepciones. Ganar perdiendo

@ftijerin lun 16 abr 2018 08:51
Pero el principal problema de Coahuila no es el PRI ni son los Moreira, porque como dice el dicho: “Tanto peca el que mata a la vaca, como el que le tiene la pata”.
Pero el principal problema de Coahuila no es el PRI ni son los Moreira, porque como dice el dicho: “Tanto peca el que mata a la vaca, como el que le tiene la pata”.
Foto propiedad de: Internet

“Es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad” Sir Francis Bacon

Coahuila es desde hace muchísimo tiempo el mejor laboratorio electoral en México, ahí se prueban teorías y estrategias y es la demostración plena de que en el “México Mágico” cualquier cosa puede pasar, sobre todo cuando se trata de elecciones.

Sólo los coahuilenses sumidos en la falta de trabajo, educación, oportunidades, pero más que ello inseguridad y falta de obras, fueron capaces de volver a votar por el PRI, y lo que es peor, por el hermano del culpable de sus desgracias, en la siguiente elección, dando un “perdón” virtual al “moreirazo” de Humberto para colocar en la silla grande a Rubén.

Y el hermanito siguió la huella de su antecesor, Rubén fue una versión recargada de Humberto que hizo y deshizo a su antojo y que con muchas dificultades también repitió el experimento dejando ahora a su delfín, Miguel Rilquelme, que tuvo que esperar al último minuto para que le autorizaran su “triunfo” en las urnas.

Pero el principal problema de Coahuila no es el PRI ni son los Moreira, porque como dice el dicho: “Tanto peca el que mata a la vaca, como el que le tiene la pata”.

En sus experimentos los hermanitos tricolores han hecho escuela, “convenciendo” a sus opositores a que cedan a cada una de sus pretensiones y esa “escuela” se ha convertido en un filón de oro.

Así, para las elecciones municipales en Coahuila, los integrantes de la coalición “Por México al Frente”, hacen sus mejores esfuerzos para entregarle en charola de plata algunas alcaldías al PRI, como por ejemplo la de Parras de la Fuente en donde, en la teoría, debería ubicarse a un designado por el Movimiento Naranja, pero hete aquí que de la nada estará una panista (echando por tierra los acuerdos previos) que desde antes de iniciar campaña está destinada a perder.

Y nadie se queja, y todos se callan, porque en Saltillo es donde se arreglan las cosas, porque allá los dirigentes de los partidos acuerdan por debajo de la mesa lo que termina siendo tan obvio que hasta parece que lo hicieron a plena luz del día en el centro de la Plaza de Armas.

La culpa no es sólo del PRI, también de Morena, el partido de López Obrador, porque en Coahuila no tiene dirigencia, sino un dueño que le aporta billetes a la campaña presidencial y que no contento con haber perdido estrepitosamente la campaña a gobernador, ahora le colocan como aspirante a Senador, sin atender ni entender que los votantes no lo quieren.

Está claro que el juego de los “perdedores” en Coahuila es ganar, pero ganar en lo personal aunque sea perdiendo en lo institucional.

Si no les importa el pudor ni la vergüenza, mucho menos les interesa el bien de sus institutos políticos y obvio, mucho, pero mucho más atrás, el beneficio de los coahuilenses. Hay quienes ganan perdiendo.

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