lunes 23 de julio de 2018 | 12:47
Columnas

¿El @INEEmx se sube al ring electoral?

@AGpeMD lun 16 abr 2018 21:09
El caso de Marichuy, demostró que para el INE, el que gana es quien hace trampa, porque quien acata la ley siempre termina por ser el tonto del cuento. Parece ser que en el caso del INEE, también. Esperemos que no.
El caso de Marichuy, demostró que para el INE, el que gana es quien hace trampa, porque quien acata la ley siempre termina por ser el tonto del cuento. Parece ser que en el caso del INEE, también. Esperemos que no.
Foto propiedad de: Internet

En México, el INEE es de las contadas instituciones que a través de su agenda demuestran con hechos que están realmente interesados en mejorar las cosas en el campo educativo para bien de los niños, niñas y jóvenes de este país.

Por eso no se entiende la declaración que emitió el Instituto el pasado 12 de abril a través del comunicado de prensa No. 36 que cito a continuación:

“Autoridades educativas del país, consideraron importante que la próxima administración mantenga a la evaluación como herramienta fundamental para mejorar la educación”

El documento resalta el hecho de que estuvieron presentes los responsables de la educación de todas las entidades del país, entre ellos algunos secretarios del rubro, por lo que cualquier docente informado que leyó el extraño comunicado del INEE, se preguntó entre otras cosas, por qué el Instituto no aprovechó para llamar a cuentas a estos políticos, que tienen en sus manos la nada despreciable oportunidad histórica de hacer valer la ley en sus estados. Casi nada.

En lugar de eso, el INEE decidió que era mejor reunirlos para lo mismo, para lo que ya se sabe: que la evaluación es una herramienta que permite mejorar la práctica docente y por ende las estrategias didácticas que repercuten en un mejor aprendizaje para nuestros niños, pero ¿de qué sirve esta absurda declaración si -por ejemplo- el Director que presentó el examen de oposición no llega a la escuela que tanto necesita esta figura porque la Secretaría simplemente no ofertó el plantel en el catálogo de escuelas para que escojan los maestros conforme a su número en la lista de prelación?

No tiene sentido, porque sin el acato a la ley en los estados, la evaluación es un discurso hueco susceptible de ser utilizado con fines políticos y en contra de los docentes que sí están dispuestos a cumplir con la ley, amén de que tampoco se entiende esta declaración sin considerar por otro lado a la formación que oferta la SEP a los maestros a partir de los resultados de la evaluación, puesto que “el traje a la medida”prometido por la parte patronal, ha demostrado tener más áreas de oportunidad que los docentes que pretende capacitar.

Por eso, este comunicado constituye en sí mismo una postura política del Instituto frente a los tiempos electorales. Un error, si se considera que hasta el momento se había mantenido convenientemente al margen de los mismos, debido a la incongruencia de manifestar una postura hacia una evaluación cuyos resultados no son respetados en algunas entidades federativas, utilizando cualquier cantidad de falacias administrativas y maromas burocráticas, que regatean a los docentes lo que por derecho les corresponde de acuerdo a los resultados de la evaluación.

Insisto ¿por qué hizo esto el INEE? ¿Por qué privilegió el ring electoral sobre las necesidades reales de los maestros, que tanto confían en algunos de sus consejeros?

Y es que ¡ahí tenían a “los responsables de la educación de todas las entidades del país”!¿Quién los evalúa a ellos? ¿Quién evalúa el desempeño de un Secretario de Educación como el de Veracruz al que sólo se ve al lado del Gobernador del Estado, en lugar de estar atento a las necesidades reales de todos los actores del campo educativo?

Sin todo lo anterior y con este tipo de declaraciones, el INEE está validando algunos de los argumentos más sólidos de la disidencia magisterial en contra de la evaluación.

El caso de Marichuy, demostró que para el INE, el que gana es quien hace trampa, porque quien acata la ley siempre termina por ser el tonto del cuento. Parece ser que en el caso del INEE, también. Esperemos que no.

¿Usted qué opina, estimado lector?