martes 18 de diciembre de 2018 | 10:15
Columnas

“El juego no acaba hasta que se acaba”. Con Margarita en la boleta, Anaya peligra

@FedericoArreola vie 16 mar 2018 20:24
Si en el PAN-PRD-MC pensaban que la señora Zavala se iba a perder en la irrelevancia de las candidaturas independientes sin recursos, se equivocaron
Si en el PAN-PRD-MC pensaban que la señora Zavala se iba a perder en la irrelevancia de las candidaturas independientes sin recursos, se equivocaron
Foto propiedad de: Internet


La frase —“el juego no acaba hasta que se acaba”— es de Yogi Berra. La dijo al finalizar el cuarto partido de la Serie Mundial de 1947, que los Yanquis de Nueva York tenían ganado, hasta que lo perdieron.

Yogi Berra dijo la famosa expresión después de un juego en que su equipo resultó derrotado.

La historia es esta:

1. “El viernes tres de octubre de 1947, en el cuarto partido de la Serie Mundial celebrada en el Ebbets Field, de Brooklyn, una multitud de 33,443 fanáticos fueron testigos de uno de los más grandes partidos celebrados en los clásicos del famoso certamen cuando el lanzador de los Yanquis de Nueva York, Bill Bevens, llevó a los Dodgers hasta la novena entrada sin permitir hit”.

2. La novena entrada “fue iniciada por Bruce Edward, quien falló con elevado profundo al bosque izquierdo”. Los Dodgers parecían perdidos.

3. “El siguiente bateador, Carl Furillo, recibió boleto y en su lugar corrió de emergente el novato Al Gionfrido”.

4. “El segundo out de la entrada lo entregó Spider Jorgensen, con un elevado al infield”. Los Dodgers seguían condenados a la derrota.

5. El siguiente turno era para el lanzador Hough Casey, pero entró a batear como emergente Pete Reiser”.

6. “En el primer pitcheo que hizo Bevens, Gionfrido se estafó la intermedia con un lance alto realizado por el receptor, Yogi Berra”. Los Yanquis empezaron a fallar en el último momento.

7. Bevens transfirió a Reiser de manera intencional, lo que colocó en base la carrera del gane.

8. “El turno le correspondía a Eddie Stanky, pero el manager Shooton llamó a batear al veterano Cookie Lavagetto, quien al segundo pitcheo disparó un batazo que chocó de aire en la verja y los dos corredores que estaban en las bases anotaron para dejar en el terreno a los Yankees y quebrarle el partido sin hit que venía lanzando Bevens”. Los Dodgers, que estaban condenados a perder, ganaron.

9. Luego de ese batazo  fue que el célebre jugador Yankee, Yogi Berra, usó la famosa frase” citada en el título de esta columna.

10. “Esto no se acaba hasta que se acaba” es la reflexión genial surgida después de una derrota.

Ricardo Anaya podría hacer suya la frase de Yogi Berra

El candidato del PAN-PRD-MC estaba seguro de que Margarita Zavala, más panista que él, perdida en el laberinto de las candidaturas independientes iba a dejar de quitarle votos; no solo eso: iba a empezar a regresarlos al panismo del que ella los tomó.

Cuando Margarita renunció al PAN, este partido cayó en las encuestas. Y, sin duda, el avance de Anaya como abanderado del PAN-PRD-MC después de que se oficializó su candidatura, se debió en parte a su buena estrategia inicial de campaña, pero también —y sobre todo— a que la señora Zavala dejó el debate público ocupada como estaba en la complicada tarea de juntar casi un millón de firmas.

Pero hoy viernes, Margarita Zavala volvió a los medios, y en qué forma. Ha sido simple y sencillamente una explosión de popularidad para ella el haber sido la única que, en principio, logró la candidatura presidencial independiente.

Pase lo que pase en las etapas que siguen, en las que los excluidos Jaime El Bronco Rodríguez y Armando El Jaguar Ríos Piter buscarán construir alegatos para que el Tribunal Electoral les otorgue la candidatura que el INE les negó, lo cierto es que la señora Zavala ha hecho recordar a los electores, particularmente a los panistas, que ella está en la contienda, que no se raja, que quiere pelear y que tiene más méritos que nadie para encabezar la defensa de los valores del PAN, hoy contaminados por una alianza con la peor izquierda, la de los chuchos perredistas, que poco aportan en términos de votos, pero sí representan todo aquello que los panistas detestan, como el aborto legal y la adopción por parte de parejas del mismo sexo, además que todos ellos personifican la peor corrupción.

Anaya y sus estrategas pensaban que era cuestión de tiempo para que el 8% de ciudadanos que ha apoyado a Margarita, poco a poco volviera al PAN.

Era lo que iba a ocurrir porque, según los estrategas del PAN-PRD-MC, para la señora Zavala el juego había terminado al haber caído en la irrelevancia de las candidaturas independientes que, por no tener recursos, jamás iban a llamar la atención de nadie.

Pero, como dijo Yogi Berra, esto no se acaba hasta que se acaba. En la parte final del periodo previo al arranque de las campañas, todo México se enteró de que Margarita Zavala tiene con qué —y además de sobra— ponerse a pelear con los grandes partidos, desde una posición independiente, por llegar a la Presidencia de México.

Ya se verá hasta dónde puede avanzar la señora Zavala. Por lo pronto, es un hecho que, como bien calculó Anaya, ella no se quedará con los 8 puntos que tiene en las encuestas. Claro que no se quedará con esos 8 puntos.

Pero, contra lo esperado por el candidato del PAN-PRD-MC, Margarita Zavala no disminuirá en preferencias, sino que crecerá. ¿Cuánto? No lo sé. Resulta muy difícil pronosticarlo.

Lo único que me atrevo a afirmar es que, pésele a quien le pese, todo lo que crezca la señora Zavala —y puede avanzar aceleradamente—, se lo quitará a Ricardo Anaya.