lunes 24 de septiembre de 2018 | 07:17
Columnas

La terna para Auditor Superior va ¡al precipicio!

@eduardopagaza mié 14 mar 2018 11:27
Salim Arturo Orcí
Salim Arturo Orcí
Foto propiedad de: Canal del Congreso

Ya se venía venir. En diciembre del año pasado debió quedar concluido el proceso para designar al nuevo Auditor Superior de la Federación y, al igual que ocurrió con el nombramiento del fiscal anticorrupción o los titulares de los órganos internos de control de los órganos autónomos, el Congreso siguió dando de qué hablar, pues ante la falta de acuerdos, esos puestos clave siguen sin cabeza, sin definiciones, sin rumbo claro y, lo que es más grave, proyectando a la ciudadanía el claro mensaje de que son más importantes sus intereses, que un acuerdo que garantice el adecuado desempeño de las instituciones.

En las vísperas del inicio de las campañas presidenciales, el tema de la elección del Auditor Superior se torna más complejo aún. ¿Acaso una negociación? Es lo más probable; pero más allá de eso, lo que llama la atención es que los partidos sigan posponiendo la designación de quien será el responsable de dirigir los hilos de la institución más importante en el país, en cuanto a fiscalización del presupuesto público se refiere.

No perdamos de vista lo verdaderamente importante: la Auditoría Superior de la Federación (ASF), es ni más ni menos que la encargada de fiscalizar el destino del presupuesto de egresos de la federación, los recursos que se transfieren a estados y municipios, y también los recursos que se canalizan a particulares; es la institución que salió más fortalecida con la reciente reforma en materia Anticorrupción y la nueva Ley de Fiscalización, que la proyectaron para ser una ASF más sólida, con nuevas facultades para fiscalizar en tiempo real, y para auditar las participaciones federales y la deuda pública de los gobiernos de los estados y municipios, pero ello corre el riesgo de quedar a medias si no hay un toque de timón y se designa a un auditor visionario y con capacidad profesional, ética e integridad.

Y por lo que vemos, en la terna que se integró en diciembre, no está el auditor que requiere el país.

 

Hoy somos testigos de que aun cuando los partidos afirman que se integró una terna por consenso, es inobjetable que dicha terna al final de cuentas no convenció a nadie y, en la medida que transcurren los días, siguen aflorando las expresiones e informaciones sobre vínculos de sus integrantes con partidos políticos, pagos de favores, y lo peor, redes y relaciones con personajes involucrados en actos de corrupción.

Recordemos que, desde el mismo mes de diciembre, diversas organizaciones de la sociedad civil y académicas, cuestionaron la opacidad con la que se eligió la terna, sobre todo ante la ausencia de una metodología clara para la elección, a grado tal que algunas se pronunciaron en contra de la actuación de los diputados integrantes de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, órgano responsable de sacar la terna y llevarla al pleno.

Visto en perspectiva, además de la falta de transparencia, debe comentarse que el proceso recibió una gran cantidad de candidatos de bajísimo perfil, sinceramente lo abarataron y, además, se registró un número importante de candidatos con experiencia, pero plagados de cuestionamientos por sus vínculos con ex gobernadores corruptos, su actuación poco íntegra, sus negocios con despachos o empresas siendo servidores públicos, conflictos de interés o, incluso, viendo a futuro para tener un auditor a modo.

De la terna que se discutirá en la H. Cámara de Diputados,  el jueves 15 de marzo, hay que decirlo, ni a cuál irle:

Arturo Orcí Magaña, David Colmenares Páramo y Ángel José Trinidad Saldívar, conforman -hasta ahora- la terna para ser Auditor Superior de la Federación, pero lo primero que los caracteriza es que todos ellos forman parte de las huestes del PRI, han ocupado incluso puestos en el Comité Ejecutivo Nacional de ese partido o deben sus cargos a personajes directivos del revolucionario, de tal manera que quien gane la elección de ellos, será un auditor a modo, que fiscalizaría los últimos dos años del gobierno de Enrique Peña Nieto y, en caso de repetir en la Presidencia, el mandato del hoy candidato Jose Antonio Meade.

Ya se ha documentado que, desde hace más de tres décadas, Salim Arturo Orcí ha estado operando a las órdenes del PRI, primero con el grupo de Carlos Rojas, hermano de Francisco Rojas, quien en su momento como líder de la bancada del PRI, apoyó a Juan Manuel Portal Martínez para ocupar el cargo de Auditor Superior de la Federación, y posteriormente asociado a Emilio Gamboa.

En una reciente investigación de Eduardo Solórzano, se documentaron los vínculos de Orcí con el Director Municipal de la zona marítima federal de Los Cabos, quien resulta ser ni más ni menos que su primo, Juan Adolfo Orcí. En su eventual gestión, tendría que excusarse de auditar al INAES, cuyo Director General Jurídico es su hermano Alberto Orcí. Y la joya de la corona: nuestro compañero Solórzano encontró que su hijo Jorge Arturo Orcí, es el responsable del mensaje gubernamental en la Coordinación General de Política y Gobierno de la Presidencia de la República ¿quieren algo más?

Pues hay más; su colaborador, José Pilar Jesús Tristán Torres, recientemente fue exhibido al tratar de limpiar irregularidades detectadas en el manejo de fondos federales en el estado de Veracruz, por alrededor de cuatro mil millones de pesos, en donde por cierto ¿saben ustedes quién estuvo relacionado en la fiscalización y no hizo nada para regularizar la situación? Pues ni más ni menos que otro de los candidatos que están en la terna: David Colmenares, quien era auditor especial de gasto federalizado y quien por diferencias con Juan Manuel Portal, tuvo que ser despedido por presuntos manejos que tenía con gobiernos estatales, los cuales acentuaban las afirmaciones que venían desde que fue titular de la unidad de coordinación con entidades federativas en la Secretaría de Hacienda.

Así que fíjense ustedes, Colmenares audita, no ejecuta acciones y luego un subordinado de Orcí busca limpiar ni más ni menos que cuatro mil millones de pesos en uno de los estados más corruptos del país, ¿jugoso negocio no cree usted señor lector?

Para cerrar,  el currículum de Orcí, habría que señalar que hace un par de meses salió a la luz pública que en su largo historial se le identificó como el encubridor de los negocios de Juan Manuel Portal y Muna Dora Bouchain, quien también estaba inscrita en el proceso de elección, por cierto. En su gestión como Titular de la Unidad de Administración de la ASF, Orcí fue el intermediario para permitir que la ASF contratara a la Asociación de Examinadores de Fraudes certificados de la Ciudad de México, ACFE Capítulo México y de Fraud Prevention & Examination en la cual aparecen como socios Portal Martínez y Muna Dora.

Habría que revisar si en su actual cargo como Auditor Especial de Gasto Federalizado, Orcí no ha ofrecido resultados preliminares de auditorías, de lo que se habla en pasillos del órgano fiscalizador, que ha servido para acercarse a actores políticos relevantes para “dar a conocer” de manera anticipada los posibles hallazgos.

Por lo visto, la auditoría especial de gasto federalizado de la ASF, ha permeado algunos servidores públicos hábiles en la negociación con los estados. Decíamos que David Colmenares, Exsecretario de Finanzas del Estado de Oaxaca, ocupó esa posición en la ASF, pero tuvo que salir por la puerta de atrás por los supuestos negocios que realizaba con los gobiernos de los estados, lo que le llevó a hacerse de varios inmuebles en ese estado del sureste mexicano, situación que llegó a los oídos de Juan Manual Portal, quien tuvo que despedirlo a pesar de que él mismo lo había llevado a esa posición.

Sobra decir que Colmenares fue correligionario del hoy precandidato del PRI a la presidencia de la República, cuando trabajaron juntos en la Secretaría de Hacienda, lo que confirma un nuevo perfil de auditor carnal.

En el caso de Angel José Trinidad, su vínculo partidista es aún más evidente, ya que fue director de asuntos jurídicos del FJR y Director de Organización regional en el CEN del PRI, y se ha mantenido cercano a Manlio Fabio Beltrones. Por más que ha tratado de deslindarse del partido para seguir en el proceso, la ficha ahí está.

Se le ha identificado por su personalidad conflictiva que, incluso, le llevó a reconocer su pleito con quien fuera nombrado Comisionado Presidente del entonces IFAI, acabando recluido en la ASF en la Unidad de Sistemas cuando no pudo lograr ser ratificado por el Senado de la República para un segundo periodo como Comisionado del Instituto.

Además de su pobre experiencia en materia de fiscalización (no de transparencia), Trinidad parece inelegible, pues tiene además antecedentes de sanción administrativa en su paso por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y, diga lo que diga, los documentos hablan por sí solos, ya que de un acceso a los expedientes 82/99, 19/2000 y 21/2000, se puede constatar que el primero se resolvió por falta de elementos, el segundo ameritó una amonestación pública que quedó firme y que forma parte de su expediente como servidor público, y el tercero también se le impuso una amonestación pública, aunque la combatió y ganó en tribunales.

La sanción que le quedó firme, se impuso porque emitió de manera indebida autorizaciones de inicio de operaciones de terminales definitivas, sin que se cumplieran los requisitos para la explotación y operación de terminales de autotransporte federal de pasajeros y se expidieron permisos provisionales a diversas empresas para que sus unidades realizaran el servicio de turismo. También se incluyó en la acusación, un faltante de placas metálicas de identificación vehicular y omisión en el cobro de derechos por los servicios que proporciona el autotransporte federal.

El reto para la H. Cámara de Diputados, una terna que convenza:

De lo dicho hasta aquí, todo parece indicar que el camino a la designación del nuevo auditor superior de la federación, está lejos de la terna que propuso la Comisión de Vigilancia y si todo se ciñe a lo que la propia Cámara dicta en términos de procedimiento, entonces en la sesión del próximo jueves estaríamos esperando la caída al precipicio de esos tres candidatos y la integración de una nueva terna que permita avanzar en las negociaciones entre los partidos y contar finalmente con un auditor superior que logre los consensos necesarios.

Material hay y de sobra. De la lista de los 10 candidatos precalificados a la fase final de la elección (7 disponibles considerando que los tres actuales estarían descalificados), sin duda hay cuadros que destacan por su perfil y experiencia.

Al tiempo.  El próximo jueves es un día crucial para comprobar si los “anhelos” de la lucha contra la corrupción, efectivamente siguen boicoteándose colocando a un Auditor Superior de la Federación a las órdenes de los grupos de interés ó, si se opta por un Auditor imparcial, de alto perfil profesional que posibilite fortalecer a esta importante institución.