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Columnas

En Contexto. Las propuestas electoreras al amparo de la OCDE

@lusacevedop mar 13 mar 2018 21:42
José Ángel Gurría
José Ángel Gurría
Foto propiedad de: Internet

No sé si se acuerdan, pero cerca del final del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, un animoso José Ángel Gurría ganó las primeras planas de la prensa nacional al afirmar que México sería una potencia mundial y que se garantizaría la permanencia del PRI cuando menos por 4 sexenios más.

Se habían llevado a cabo diversas reformas estructurales, sin duda necesarias, luego de la crisis de la deuda pública que estalló en 1982 y auguraba la presencia del partido en el que siempre ha militado durante otros 24 años.

Nadie imaginábamos el asesinato de Luis Donaldo Colosio ni la profundidad de la nueva crisis financiera que resolvió Ernesto Zedillo con extraordinaria habilidad técnica, pero con un costo político que no le perdona el PRI porque, a cambio de contener las presiones sociales, se vio obligado a dejar que cayeran algunas gotas de democracia que desembocaron en la alternancia en el Poder.

Ahora, en el marco electoral, Gurría, tratando de disfrazar su corazón priista en su papel de secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lanzó una versión neoliberal de “te lo digo a ti mi hija para que lo entiendas tú mi nuera…”.

Pidió a los candidatos presidenciales lanzar una “segunda ola” de reformas estructurales ante desafíos crecientes como el nacionalismo y el creciente proteccionismo en diversas regiones del mundo.

¿Cuál será la calidad y viabilidad de las que echó a andar el presidente Peña Nieto, que es necesario reforzarlas?

Y no solo eso, hay que impulsar más cambios estructurales en temas como el fortalecimiento institucional, el Estado de Derecho y, por supuesto, el combate a la corrupción y la inseguridad.

Casi nada, Lo que dice significaría replantear la función pública y eso no puede ser con los personajes de siempre ni con los mismos métodos. Se requiere innovación y una perspectiva dinámica de la realidad.

En estas elecciones no se percibe voluntad de cambio sino la recomposición de las élites políticas y económicas mexicanas, herederas de los privilegios generados durante la década de los ochenta que se engarzaron entre la transformación de los modelos de desarrollo proteccionistas y nacionalistas con otros más de carácter neoliberal y aperturista de los años noventa.

La alternancia en el poder, si bien alivió el deterioro macroeconómico y de déficit fiscal, no modificó las estructuras de concentración del ingreso, generación de oportunidades, consolidación del Estado de Derecho como base del combate a la impunidad y el apego a la transparencia y la rendición de cuentas como proceso de modernización democrática del entorno global.

Al contrario, las prácticas de las élites obstaculizan y socavan la formación de los bienes públicos (piense en algún gobernador o secretario de Estado) y de las estructuras autónomas con capacidad para concebir el interés general, sino que han sido transformadas en agencias de despojo institucional.

Es claro que Gurría no pensaba en esto. Ya se equivocó en su predicción como priista hace 24 años cuando auguraba que México sería una potencia mundial con los cambios estructurales establecidos por el Consenso de Washington y qué bueno.

Las condiciones actuales no toleran el cinismo de la simulación, la continuidad ni del chantaje.

@lusacevedop