martes 18 de septiembre de 2018 | 03:27
Columnas

¿Nace un enésimo Tribunal de la Verdad?

@josegmunoz lun 12 mar 2018 10:35
En el intento por desenmascarar a los villanos podrán,. creo yo, convertir las “fake news” (noticias falsas) en “True news” (noticias verdaderas)
En el intento por desenmascarar a los villanos podrán,. creo yo, convertir las “fake news” (noticias falsas) en “True news” (noticias verdaderas)
Foto propiedad de: Internet

  A iniciativa del sitio en Internet Animal Político y la organización Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad se creó un proyecto titulado #verificado 2018, “con el apoyo de más de 60 medios y organizaciones” que tiene como objetivo combatir las “fake news” (noticias falsas) que abundan en las redes sociales (y uno que otro medio formal). Dicho de otra manera: se formará un cenáculo de notables que se constituirá en un gran Tribunal de la Verdad.

En el sitio oficial, se lee la meta:  “#Verificado2018 busca enfrentar estos dos fenómenos: por un lado, las noticias falsas; por el otro, las promesas irrealizables o las críticas sin fundamento. Y quiere enfrentarlas con periodismo”. (https://www.animalpolitico.com/2018/03/nace-verificado-2018/

Por partes: las noticias falsas en redes sociales, por patéticas, resultan cómicas: “Anuncia la SEP que se cobrarán cuotas en escuelas públicas”. “El IMSS informa que ya no dará medicinas gratuitas ni pensión a jubilados”. Esas y otras “noticias” por el estilo no requieren ni esfuerzo ni grandes conocimientos para detectarlas. Ni siquiera merecen desmentidos, porque pocos las creen.

Hay otras que será difícil llegar al fondo sobre las razones de su aparición y presentación como noticias “verdaderas”, como esa del mismo Animal Político titulada “La Estafa Maestra”, con la que se habría “descubierto” la misteriosa desaparición de 3,433 millones de pesos de 2013 y 2014.

De ese reportaje, quedaron incógnitas publicadas en la misma red de redes que Ni Animal Político ni Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad han aclarado:

¿Por qué en tiempos que está a punto de darse el destape del candidato priísta a la Presidencia de la República? (Ser publicó el 4 de septiembre de 2017).

¿Habrá castigos reales a involucrados?

¿Fue a sugerencia de algún pre?

¿Contra quién está dirigido?

Se requerirá de esfuerzos titánicos y ni con todas las toneladas de materia gris que participarán en el intento por desenmascarar a los villanos podrán,. creo yo, convertir las “fake news” (noticias falsas) en “True news” (noticias verdaderas), porque el proyecto intenta desmontar forma y fondo de todas las falsedades. No sólo se ocupará de descubrir una noticia que pueda perjudicar la verdad sobre hechos, declaraciones, documentos, estadísticas inexistentes, datos científicos o históricos o predicciones falsos, sino hasta promesas incumplibles –tan comunes en plena campaña electoral.

Creo que en el corral de lo falso podrá incluir reportajes, crónicas, entrevistas y hasta artículos de opinión de la mayor parte de los diarios, porque están llenos de “mentiras que no son verdaderas” (dice Federico Arreola, quien atribuye la máxima a Pancho González, propietario de Milenio).

Los diarios y noticiarios de radio y televisión nutren su contenido con declaraciones de funcionarios públicos de los tres órdenes de gobierno, catedráticos, investigadores, dirigentes de organizaciones políticas o sociales, líderes sindicales y empresariales como “noticias”, mismos que están entrenados para dar la nota: una frase corta de cuatro palabras o menos, a los editores para encabezar sus notas, sin molestarse en lo más mínimo para reflexionar si lo que publican tendrá algún efecto devastador en el prestigio de una persona u organización o en el desbarranque de un proyecto.

Rastrear la verdad en una nota informativa es una hazaña de no menor envergadura. En 1977, siendo yo reportero de El Universal, por instrucciones del subdirector general, Ariel Ramos, me puse a contar el número de participantes en una marcha de miembros y simpatizantes del Sindicato Único de Trabajadores de la UNAM, dirigido en ese entonces por Evaristo Pérez Arreola, y mi empeño dio como resultado que eran ocho mil. Pedí la versión policíaca y se me informó que eran seis mil. Luego le pregunté a Pérez Arreola, quien no me respondió, sino que con micrófono abierto y a todo volumen, dijo: “Señores, la Policía reporta que somos 200 mil los que marchamos”. El dato quedó registrado en la mayor parte de los periódicos, porque ningún reportero estaba junto a Pérez Arreola cuando le hice la pregunta. Pero los opinócratas, entusiasmados hasta el éxtasis por el “éxito” del movimiento, daban cuenta que si la Policía reconocía que 200 mil se habían manifestado en una marcha del STUNAM, seguramente que habría sido el doble. Nadie se molestó en verificar el dato con la Policía.

En la historia se han registrado “fake news” con resultados espectaculares, como la que transmitió Orson Welles el 30 de octubre de 1938, en la que anunciaba una invasión de extraterrestres, no obstante que en dos ocasiones con intervalo de 30 minutos, aclaró que se trataba de una dramatización. Los medios impresos aprovecharon el éxito de Welles pero crearon otra “fake news” de la primera, promoviendo que el pánico se apoderó de miles de estadounidenses y hasta citaron algunos suicidios, sin que se documentara uno sólo.

Mark Thompson, director ejecutivo de The New York Times, en su libro  ¿Qué ha pasado con el lenguaje de la política? Refiere que el 16 de julio de 2009, la doctora Betsy McCaughey, de ideología ultraconservadora, quien llegó a ocupar el cargo de vicegobernadora del estado de Nueva York, desmanteló un proyecto de Barack Obama, con una falsedad: citó que en el plan del entonces presidente Obama sobre salud, el Obama Care. En la, página 425, donde el Cogreso haría obligatorio (…) que cada cinco años los titulares de un plan de salud Medicare asistieran a una sesión de asesoramiento para informarles sobre cómo terminar con sus vidas…”. El punto es que no existía tal afirmación en la página citada, pero la entrevista difundida por una estación de radio, fue retomada por medios impresos y televisivos y ninguno se tomó la molestia de verificar si existía esa propuesta, lo que desbarrancó la intención de Obama de asistir a los ancianos en sus últimas horas de existencia.

Aquí, todos los días los partidos y sus candidatos y sus voceros mienten, distorsionan, calumnian, falsean hechos, ocultan información, y hacen promesas incumplibles. Estas sí que son “fake news” que merecerían algo más que desmentidos por grupos que pretenden exponer la verdad verdadera.

Los ejemplos son muchos: Fox prometió arreglar el conflicto de Chiapas en 15 minutos, lo que jamás hizo. Calderón se autoproclamó como el presidente del empleo y acabó desbarrancando la ocupación formal. Peña Nieto prometió que movería a México. Suponíamos que lo haría hacia adelante, pero el saqueo de sus correligionarios priístas impidió la concreción de sus promesas. Hoy Andrés Manuel ofrece acabar con la corrupción, pero los opinócratas dudan que pueda sólo a partir de su conducta honesta, como afirma. Anaya dice que pondrá en la cárcel a los corruptos, pero guarda silencio cuando se le cuestiona lo de los “moches” en el Congreso. Meade tiene sobre sí la pesada carga de ser postulado por un partido cuyo nombre se hizo sinónimo de corrupción e impunidad.

¿Cuántas palabras requerirá #verificado 2108 para aclarar todas las mentiras mentirosas que se publican por miles a diario no sólo en las redes, sino en la mayor parte de los medios? Empresa titánica, pero bienvenido el intento.