martes 18 de septiembre de 2018 | 03:27
Columnas

En Contexto. Negociar en lo oscurito

@lusacevedop lun 12 mar 2018 08:43
Jared Kushner,l asesor y yerno de Donald Trump,
Jared Kushner,l asesor y yerno de Donald Trump,
Foto propiedad de: Internet

 

Mientras más días pasen sin que los mexicanos sepamos a qué, por qué y qué vino a decir en privado Jared Kushner, el asesor y yerno de Donald Trump, el deterioro de la imagen del gobierno federal y de todo lo que representa, incluido el candidato presidencial de la coalición encabezada por el PRI, continuará en franco y peligroso desplome.

Más, porque en la actual campaña electoral se ha desarrollado un proceso en el que todo lo que pueda significar José Antonio Meade ya está directamente ligada a Peña Nieto.

Eso es lo que han construido y reforzado con la persecución, aún sin pruebas contundentes del más cercano de sus adversarios políticos y con la insistencia en descalificar al puntero.

De ahí que el silencio y el misterio de la reunión Kushner-Peña-Videgaray tiende a convertirse paradójicamente “en un peligro para México”.

Como en otras ocasiones y por fuentes foráneas, nos enteramos del contenido del diálogo telefónico entre los mandatarios de México y Estados Unidos que derivó en una nueva desavenencia que agravó la rigidez diplomática entre los dos países desde que Trump era candidato presidencial, sino que tensó y condicionó la renegociación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) en una amplia gama de temas cruciales para nuestro país, especialmente en asuntos estratégicos como reglas de origen, solución de controversias, propiedad industrial, empleo y los sectores textil, agropecuario y automotor, por mencionar algunos.

De ahí que sea crucial disponer de toda la información del encuentro que, hasta hoy, se desarrolló “en lo oscurito”.

La gestión del gobierno, salvo casos específicos y claramente justificables, no puede ser privada ni íntima porque anularía la esencia de lo público, que es lo que le mandata la sociedad cuando busca avanzar en la democracia.

Lo sucedido con Kushner cae precisamente en la autocracia, en donde el ejercicio del gobierno se basa en la voluntad o el interés de una sola persona o grupo como si fuera ley suprema, lo que resulta infausto en el marco del proceso electoral, donde la corrupción y la inseguridad son temas por desterrar y no simples frases de campaña.

Se alegará que, en la vida contemporánea, los ciudadanos tenemos actuaciones públicas, privadas e íntimas. Pero eso es para los individuos, los servidores públicos no pueden asumir esas cualidades del todo porque lo que hacen o dicen hacer es un compromiso con la sociedad, es parte de su desempeño, sus acciones son para los demás.

De ahí el sentido del derecho. Y no se ve que las autoridades honren ese principio. Por eso la percepción de corrupción en todo lo que relacione con gobierno.

El criticismo considera que en la forma o acción pública radica la exigencia más elemental del derecho.

Por eso, a partir de la difusión o publicidad puntual de los actos de gobierno (no de la propaganda) es que se puede hablar de justicia, que no se puede imaginar oculta, en privado o para los intereses de un grupo.

¿Cómo podemos pensar en procesos institucionales justos y confiables si no sabemos qué se trató con Kushner? ¿Qué se dijo o qué se comprometió?

Vamos, si la embajada estadounidense fue marginada del encuentro al más alto nivel del gobierno mexicano, ya no se diga del desdén al Senado y, por supuesto de los ciudadanos.

A estas alturas del proceso electoral, los vacíos de información pública no sólo generan dudas, sino que descalifican a la gestión del gobierno y todo con lo que se le puede vincular.

@lusacevedop