lunes 15 de octubre de 2018 | 04:41
Columnas

Propulsa la PGR a Anaya y Margarita pierde fuelle

@CapitolioGHG jue 08 mar 2018 21:30
Meade duerme con el enemigo en casa y se ancla en el tercer lugar
Meade duerme con el enemigo en casa y se ancla en el tercer lugar
Foto propiedad de: Internet

 

El PAN llegará a las elecciones presidenciales del 1 de julio con el mayor número de gobernadores en su historia: 12, un par menos que el PRI. El PRD, su aliado en la coalición Por México al Frente, gobierna cuatro entidades y el Verde, de la coalición Todos por México, encabezada por el PRI, uno. Acción Nacional ganó ocho estados bajo la dirección de Ricardo Anaya; siete en 2016, entre ellos Veracruz, Tamaulipas, Durango y Quintana Roo, donde jamás había existido alternancia, y Nayarit el año pasado.

Anaya logró la presidencia del PAN el 16 de agosto de 2015 con el 81% de los votos al entonces senador Javier Corral, quien obtuvo el 16%. En sus primeras declaraciones, el queretano ofreció: “No vamos a tolerar un solo acto de corrupción, lo vamos a combatir, lo vamos a denunciar”. Corral lo desmintió. El triunfo de Anaya —dijo— estuvo “trazado por la corrupción, la inequidad, la simulación, el uso indebido de recursos ilícitos. (…) fue una disputa de dos culturas, una que se empeña en ser instrumento al servicio de México y, por supuesto, competimos con una cultura priista que ha invadido al PAN, que le apuesta al dinero, que le apuesta a la intimidación, al chantaje, al acarreo” (Animal Político, 17.08.15).

Gustavo Madero, exlíder del PAN, advirtió un año después que “la agenda de impulsar la candidatura de Ricardo Anaya ha hecho que el PAN pierda la oportunidad de entender lo que está pasando, y secuestrar al partido y sus instancias como la Comisión Permanente y el CEN, así como los spots para utilizarlos simplemente y aprovecharlos con un proyecto, con una intencionalidad personal, todo eso debilita y lastima al partido. (...) el PAN tiene mucho que dar y Ricardo Anaya tiene que entender su rol, ser presidente antes que candidato, y no lo está haciendo” (El Universal 19.11.16).

Anaya es el onceno candidato Acción Nacional a la presidencia. Sin embargo, su autoimposición el 11 de febrero —disfrazada de elección interna en la que nadie más participó— dividió al partido y provocó la renuncia de Margarita Zavala, quien, todavía bajo las siglas del PAN, incluso llegó a superar por dos puntos porcentuales a Andrés Manuel López Obrador en la intención de voto, según una encuesta de Reforma publicada en agosto de 2016.

En su carta de renuncia, fechada el 6 de octubre de 2017, Zavala le reprocha a Anaya: “Hace dos años, anuncié mi intención de buscar la presidencia de la República y lo hice pensando en México. Usted sabe que hice todo lo que estuvo en mis manos para lograrlo. Durante dos años pedí un método democrático, transparente y claro. (…) Pedí reglas, lo pedí en público y privado; lo pedí en la Comisión Permanente, por escrito y en video.

“La respuesta fue siempre una evasiva. México tiene otros tiempos que no son los tiempos de la dirigencia del PAN. (…) Se manipuló gravemente el padrón interno hasta hacerlo inservible. Con ese pretexto se han cancelado todas las elecciones internas del partido para postular candidatos (…) las aspiraciones políticas de todos los militantes están condicionadas por la dirigencia, subordinándolas a sus intereses personales”.

Como candidata independiente, Margarita Zavala tiene una intención de voto del 4%; José Antonio Meade (PRI, Verde y Nueva Alianza) del 14%; Ricardo Anaya (PAN, PRD y MC) del 25%; y Andrés Manuel López Obrador (Morena, PT, PES) del 33% (Reforma, 15.02.18). La ex primera dama no ganará las elecciones, pero puede ayudar a que AMLO sea el futuro presidente; o el propio Anaya, propulsado por la torpeza de la PGR y los coordinadores de la campaña de Meade.