viernes 14 de diciembre de 2018 | 11:51
Columnas

Necesitamos una primera dama que rompa esquemas

@PROFES1ON1STAS jue 08 mar 2018 15:21
Esperamos que la próxima primera dama se dé a valer por la trascendencia de sus propuestas, sin escándalos y finalmente rompa esquemas para volverse un ejemplo a seguir.
Esperamos que la próxima primera dama se dé a valer por la trascendencia de sus propuestas, sin escándalos y finalmente rompa esquemas para volverse un ejemplo a seguir.
Foto propiedad de: Internet

Son pocas las mujeres que tienen la oportunidad de ocupar puestos directivos tanto en iniciativa pública como privada, de los candidatos sólo Margarita Zavala estará en la boleta por lo que es innegable que la desigualdad sigue ahí señalándonos el problema en la educación, las costumbres, tradiciones, mitos y leyendas.

Por ello, en conmemoración al Día Internacional de la mujer contribuyó a hacer visible la importancia de las esposas de los candidatos presidenciales pues habrán de jugar un papel fundamental en el futuro del país y ya están jugando un papel estratégico en las campañas.

Han pasado casi 20 años desde la primera edición de La suerte de la consorte, Las esposas de los gobernantes de México: historia de un olvido y relato de un fracaso de la autora Sara Sefchovich, libro que relata el contexto histórico y las vivencias de las mujeres que han ostentado el título de “Primera dama”.

Siempre bajo la sombra del político, siguiendo normas rígidas y cuya labor se ha perdido en la memoria popular, recordamos, sin embargo, a una astuta Martha Sahagún criticada por su activa participación en el Gobierno, a una sencilla, culta y recatada Margarita Zavala y finalmente a la actriz Angélica Rivera.

¿Qué condiciones han cambiado?  No mucho, en la página oficial Angélica no mira de frente, sonríe discretamente y luce impecable, algo cargada y banal, sin embargo, ostenta el nombre Angélica Rivera DE Peña, quedando claro cuál es su verdadero valor político y mediático.

Con estas reflexiones comencemos por nombrar a las consortes: Juana Cuevas Rodríguez, cónyuge de José Antonio Meade tiene 51 años, estudió en el Instituto Tecnológico Autónomo de México donde conoció a su esposo en la carrera en Economía, se dedica al voluntariado y también es artista plástica, es una católica devota.

Carolina Martínez Franco, esposa de Ricardo Anaya tiene 39 años, es hija de un empresario español queretano, estudio en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, vivía en los Estados Unidos junto a sus hijos quienes a su vez asistían a un colegio muy exclusivo, hay poca información sobre sus actividades.

Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de Andrés Manuel, tiene 49 años estudió comunicación en la Universidad Iberoamericana plantel Golfo Centro, en Puebla, trabajó para el periódico El Universal y para el Gobierno del Distrito Federal (2001-2005) en la Dirección de Difusión como asesora, en ese tiempo conoce a AMLO, es escritora de diversas investigaciones y libros, se ha mantenido con un bajo perfil, aunque no pasiva.

Quien ha vivido un matrimonio sabe que las grandes decisiones se piensan y se comparten en pareja, por eso pedimos y necesitamos a una primera dama que apuntale las causas nobles, la familia, la equidad de género y la niñez, cercana al pueblo y con la inteligencia de una mujer que ame a su país.

Esperamos que mire de frente, use SU apellido completo, no cuide tanto su apariencia pero sí más sus acciones, se dé a valer por la trascendencia de sus propuestas, sin escándalos y finalmente rompa esquemas para volverse un ejemplo a seguir.