martes 18 de diciembre de 2018 | 10:15
Columnas

Crónica política. La medición inequitativa entre AMLO, Meade y Anaya

@rosyramales jue 08 mar 2018 08:27
 AMLO ha sido incansable
AMLO ha sido incansable
Foto propiedad de: Internet

Desde el destape de José Antonio Meade Kuribreña lo han estado midiendo con Andrés Manuel López Obrador y con Ricardo Anaya Cortés rumbo a las elecciones a la Presidencia de la República del primero de julio próximo, en una comparación inequitativa y hasta compasiva por ubicarse a  la saga.

(Aunque parece que ya no tanto.)

La ventaja de sus rivales es lógica. Andrés Manuel lleva doce años haciendo proselitismo, incluyendo la campaña formal del 2006 cuando compitió con el panista Felipe Calderón Hinojosa. Y mucho lo posicionó el movimiento que encabezó para la conformación de Morena como partido político con registro nacional.

Eso sí, AMLO ha sido incansable. Lo hemos visto recorrer comunidades, tocar puertas y sentarse con líderes regionales; ha hecho, pues, proselitismo de tierra todos los días, todas las horas, todos lo minutos, en la ruta hacia su añeja aspiración: Ganar la Presidencia de México.

Inteligentemente ha usado cualquier espacio de expresión para meterse en el tuétano ciudadano, así como toda posición. Llevar la dirigencia formal de Morena ha sido fundamental para su objetivo electoral. De hecho, AMLO fácticamente sigue siendo el líder del partido en un símil del sistema presidencialista mexicano.

De ganar las elecciones, no se dude entonces que se convierta en el jefe político de los morenistas. Será el Presidente de la República y al mismo tiempo el jefe en Morena. Algo similar a la praxis del Partido Revolucionario Institucional (PRI). ¿O AMLO dejaría en entera libertad la vida partidaria morenista?

Como dice la canción de José José, “pero lo dudo”. Pues desde ahora vemos a López Obrador designando candidatos a senadores, diputados federales y locales, presidentes municipales y a gobernadores, según la entidad con elecciones concurrentes en este año.

Claro, son designaciones bajo el camuflaje de procesos internos previa la utilización de la figura de coordinadores organizativos del partido.

En fin, retomando el tema: AMLO le lleva mucho camino recorrido a Meade, quien apenas a finales de noviembre del 2017 incursionó en la actividad política-electoral; su amplia trayectoria se ubica en la administración pública federal, pero no ha sido político partidista, ni nunca ha disputado cargo alguno de elección popular.

Y es lógico, porque José Antonio Meade no milita en ningún partido político y jamás ha hecho campaña electoral. Quizá después de las elecciones de julio próximo decida afiliarse al PRI, o tal vez determine nunca más aventurarse como candidato porque la vida partidaria es cruenta para quienes se atreven a pisar territorios de los grupos internos.

 Meade lleva apenas tres meses y diez días, aproximadamente, en la palestra electoral. Cómo quieren que en ese lapso alcance a AMLO tras rebasar al Ricardo Anaya. Mmm… parece que a éste ya lo está rebasando luego del escándalo por la supuesta vinculación del panista con negocios de lavado de dinero.

Anaya Cortés lleva más de seis años en campaña; aprovechó abiertamente su condición de presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN) para posicionarse en el ánimo del electorado, pero además para maniobrar a su favor la candidatura a la Presidencia de la República.

El llamado “Chico Maravilla” es astuto; supo convencer al PRD para sumarse a su candidatura presidencial para la coalición “Por México al Frente”, conformada también por Movimiento Ciudadano (MC). Claro, tampoco el Sol Azteca estaba en condiciones de exigir porque poco representa como fuerza electoral a nivel nacional.

En fin, que si se comparan los doce años de proselitismo de AMLO y los seis de Ricardo Anaya, con los tres meses y fracción de Meade, éste ha crecido como candidato de la coalición “Todos por México”, integrada por el PRI, el PVEM y el Panal.

Viene la fase definitiva dentro de la primera etapa del proceso electoral: La campaña, la cual empezará el 30 de marzo. Es ahí donde los candidatos presidenciales darán el jalón hacia arriba, se estancarán y se caerán en la preferencia electoral. Viene lo más interesante.

Para AMLO como candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES) será todo un reto mantenerse como puntero hasta el día de la jornada electoral, librando su talón de Aquiles: La estructura.

Para Meade el reto será conseguir la adhesión verdadera de grupos priistas que no acaban de aceptar a un externo como su candidato presidencial; además tendrá que quitarse el traje negro el cual le genera una barrera con el pueblo, ser él con todos sus defectos y virtudes.

Para Ricardo Anaya el reto será probar que no está vinculado al lavado de dinero, y convencer a los panistas de sumarse a su campaña.

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