lunes 18 de junio de 2018 | 06:35
Columnas

Por las mujeres de México

@Mzavalagc mié 07 mar 2018 21:51
Este año seré la única mujer en la boleta electoral, a pesar de todas las voces que me dijeron que no podría lograrlo
Este año seré la única mujer en la boleta electoral, a pesar de todas las voces que me dijeron que no podría lograrlo
Foto propiedad de: Internet


Este ocho de marzo, día internacional de la mujer, no se parece a ningún otro. El 2018 nos encuentra en plena búsqueda de la igualdad entre mujeres y hombres con movimientos que han decidido levantar la voz sobre problemas que por mucho tiempo habían permanecido silenciados. En varias partes del mundo, aunque especialmente en Estados Unidos, las diferentes protestas contra el acoso sexual han tomado el papel protagónico de la agenda pública. Desafortunadamente, en México han sido mayores las descalificaciones hacia las mujeres valientes que han hecho públicas sus denuncias que la investigación o los castigos a los responsables. 

El protagonismo que han mostrado las mujeres en este tema contrasta con una realidad inevitable: en numerosos aspectos de la vida, las mujeres seguimos teniendo peores condiciones que los hombres. Los ejemplos abundan. Cada día, siete mujeres son asesinadas en el país. Dos de ellas, serán asesinadas sólo por su condición de mujer. El feminicidio, como se le conoce a este delito, ha crecido 90% en los últimos dos años en nuestro país. Este ocho de marzo no es igual porque demuestra como pocas veces la gran contradicción de ser mujer en nuestra época: visibles en la protesta, pero todavía invisibles en la atención a los motivos que originan la protesta. Eso tiene que acabar ya.

Este año seré la única mujer en la boleta electoral, a pesar de todas las voces que me dijeron que no podría lograrlo. Incluso pese a quienes sugirieron que me replegara con elegancia para ceder la candidatura a un hombre, luego de dos años de mantenerme arriba en las encuestas. Opté por la vía independiente. Ser la única mujer en la boleta, y haberlo logrado sólo con apoyo de los ciudadanos, tiene un significado especial en este momento, en el que la historia nos pone en una encrucijada para definir el lugar que tendrán las mujeres en el futuro de México. Por eso seré la candidata de las mujeres. Es cierto que no todas las mujeres verán en mis creencias una representación de los suyas. Pero estoy segura que estamos de acuerdo en la necesidad de lograr que se tomen en cuenta los problemas que vivimos como mujeres, sin importar nuestro origen o nuestras creencias. Por eso buscaré impulsar a las mujeres mexicanas como nadie lo ha hecho en la historia mediante un plan definido con expertas y expertos, que atiende a los principales problemas que aquejan a las mexicanas. Quiero un México donde las mujeres vivan libres de violencia, donde puedan tener una vida profesional plena y donde tengan los apoyos que necesitan para tener una vida digna y sana. A continuación describo algunas ideas para lograr ese futuro para las mujeres de México.

Considero que es prioritario garantizar una vida libre de violencia para las mujeres porque estoy convencida que la seguridad de las mujeres es la base para su desarrollo. Tenemos que combatir el feminicidio y la trata de personas hasta acabar con estos delitos en nuestro país. Debemos mejorar los protocolos de alerta de género y desarrollar mecanismos que permitan cero tolerancia al abuso sexual en diferentes ámbitos de la vida, incluidos el laboral y el educativo. Pongamos también especial atención en la violencia que se vive en las familias y en lugares públicos como el transporte –pese a que son lugares comunes para la violencia, la respuesta del estado sigue siendo ausente. La mejor forma para llevar esto a cabo es con prioridad, presupuesto y prevención. Es decir, declarar estos problemas prioritarios para el Estado Mexicano, implementar políticas con suficiente presupuesto para resolverlos y enfocarse sobre todo en la prevención de los delitos. Sólo así podremos lograr que una vida libre de violencia sea una realidad que perdure para las futuras generaciones de mexicanas.  

En el ámbito laboral, es momento de valorar e impulsar el talento de las mujeres. Tomemos acción para lograr la equidad de los salarios y para impulsar que sea más fácil para las mujeres permanecer en la vida laboral. Es decir, conciliar el trabajo con la vida personal. Considero que se puede lograr una rápida y eficaz implementación mediante incentivos para las empresas que se comprometan a estas acciones. De igual manera, tanto la universalización de las guarderías como los derechos de paternidad son fundamentales para reducir las brechas de género producidas por el cuidado de los hijos. Apostemos por el talento, pero no sólo el de los hombres. Debemos garantizar apoyo financiero a las mujeres emprendedoras. Finalmente, protejamos los derechos de las trabajadoras del hogar, que representan a un importante sector de las mujeres que trabajan. 

Por último, aunque no por ello menos importante, garanticemos una vida digna a las mujeres que más lo necesitan. Más de un millón y medio de mujeres no cuentan con ninguna pensión. Echemos a andar un nuevo programa de pensión mensual para todas las mujeres mayores de 65 años, de modo que evitemos la pobreza en este sector vulnerable de nuestra sociedad. Para las más jóvenes debemos garantizar que haya becas para todas las mujeres que quieran estudiar carreras de matemáticas, ciencia y tecnología. Estoy convencida que la innovación y el talento no tienen género. En el ámbito de salud, es hora de crear un seguro médico universal para las mujeres, para que cualquier mujer pueda prevenir enfermedades como el cáncer cervico uterino y el cáncer de mama en el hospital o clínica de su elección. También para evitar el embarazo adolescente. 

México tiene ante sí una decisión histórica este próximo julio. Estas son algunas de las ideas que debemos impulsar para lograr el pleno desarrollo de las mujeres. Estoy convencida que juntas podemos poner en el centro los problemas que más nos afectan y resolverlos por el bien de las próximas generaciones de mexicanos. Y estoy segura también que las niñas que verán por los próximos seis años un país dirigido por una mujer sabrán que pueden lograr lo que se propongan: ser ingenieras, artistas, científicas, abogadas, docentes, empresarias y Presidentas de la República, si así lo deciden.