lunes 18 de junio de 2018 | 06:38
Columnas

La vulgar campaña contra Anaya terminará por fortalecerlo, Meade en el sótano

@ElMarquesMx mié 07 mar 2018 16:49
Hoy Peña Nieto intenta revivir la famosa dictadura perfecta que muchos gobiernos latinoamericanos, de África y de Medio Oriente intentaron sin éxito emular.
Hoy Peña Nieto intenta revivir la famosa dictadura perfecta que muchos gobiernos latinoamericanos, de África y de Medio Oriente intentaron sin éxito emular.
Foto propiedad de: Internet

 

La vulgar campaña emprendida por el PRI gobierno, sistema y el equipo de campaña de José Antonio Meade finalmente está revirtiéndose, la gente está notando poco a poco la intervención de Enrique Peña Nieto por medio del poder judicial (PGR) en las elecciones y eso no pinta bien porque se les está volviendo en contra reviviendo épocas que ningún mexicano, ni siquiera los priístas, quiere revivir y mucho menos lo quiere de nuevo en el gobierno.

El gobierno del presidente Peña Nieto no tiene la suficiente fuerza para continuar con estos ataques ya que, como podemos ver, su gobierno dista mucho de la aprobación de las y los mexicanos. Es sin duda el presidente más impopular de la historia reciente de México pues ni Carlos Salinas salió tan desgastado y golpeado como él.

Los mexicanos luchamos por más de cuatro décadas (60s, 70s, 80s y 90s) para finalmente conseguir la alternancia en el año 2000. En ese año no murió el dinosaurio, muchos tuvieron que adecuarse a la nueva realidad del país, no eran más gobierno, no tenían el sartén por el mango y si bien no se destruyó la maquinaria ni se acabó con el PRI, la crisis de falta de un presidente que gobernará al país y al partido se vio acabado. El partido se balcanizó pues en cada estado gobernado por ellos tuvo a los virreyes  es decir,  a los gobernadores que tomaron con gusto el papel protagónico en sus terruños. Sin embargo, poco a poco fueron cayendo como fichas de dominó los estados sin alternancia.

Hoy Peña Nieto intenta revivir la famosa dictadura perfecta que muchos gobiernos latinoamericanos, de África y de Medio Oriente intentaron sin éxito emular. Un gobierno donde se aparentaba una democracia mientras una tras otra vez ganaba el mismo partido en el poder con un nuevo presidente que le daba a su predecesor la inmunidad mientras el sucesor preparaba su gobierno para hacer lo que le viniera en gana, pues tenía mayoría absoluta en el poder legislativo y el poder judicial simplemente era el brazo opresor con el que silenciaba a la oposición.

Hoy el presidente, su partido y su candidato están en crisis, los números no dan más que un 20% de aprobación de EPN, en las encuestas el PRI no sube del 15% de aprobación en la renovación del legislativo y su candidato nada más no pasa del 20% de la intención del voto en el mejor de los casos. En los nueve estados donde habrá gobierno solamente en Yucatán tienen probabilidades y en los otros ocho están liquidados en un tercero o hasta cuarto lugar. ¿Cómo van a levantar al candidato presidencial José Antonio Meade si perderán las elecciones gubernamentales? ¿Cómo van a levantar a Meade si solo en cinco o seis estados ganarán la elección de senadores? ¿Cómo pretenden subir en las encuestas mientras su partido está por perder una enorme cantidad de los 300 distritos federales donde se elegirán diputados?

Se pueden decir maravillas del candidato priista Jose A Meade, que no es corrupto, que no ha estado en medio de cuestionamientos de su desempeño como secretario de estado en los gobiernos de Calderón y EPN, sin embargo, él es como un vaso con agua totalmente limpia que se vierte en un lodazal ¿Permanece el líquido totalmente limpio o se pierde dentro de toda la porquería?

La fortaleza que tiene Ricardo Anaya no está en si fue o es corrupto, en si se enriqueció o no en su paso por el gobierno y en la estructura de su partido, el PAN. Viene de su juventud, de la claridad que tiene en sus propuestas y discursos, en la gente que tiene a su alrededor y principalmente en la coalición de partidos que lo cobijan.

Hoy vivimos tiempos excepcionales y estos requieren medidas extraordinarias como es la unión de tres partidos totalmente distintos como es el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. Cada uno tiene sus fortalezas y debilidades, y cada uno aportará, en la medida de lo posible, lo necesario para lograr la victoria en las elecciones del primero de julio.

El PAN quizá en un inicio se debilite por la candidatura de Margarita Zavala que sin duda quitará votos a Ricardo Anaya, pero todos sabemos que en el momento en que los panistas estén con su boleta electoral tomarán la decisión correcta de apostar al voto útil. En el PRD los que apoyarán a AMLO ya se fueron, sin embargo, estoy seguro que muchos cambiarán su decisión en el último minuto cuando sopesen entre un proyecto de hace 40 años o un gobierno de coalición. Finalmente, Movimiento Ciudadano aportará votos en estados como Jalisco y Nuevo León donde están fuertes.

La elección está entre más de lo mismo con Meade, volver a los 70s con AMLO o apostar a un gobierno donde rescate lo mejor de la izquierda y lo mejor de la derecha para construir un proyecto de nación donde las voces de muchos sean escuchadas.