martes 14 de agosto de 2018 | 01:14
Columnas

Ni mocho—o mocha-- ni fifí… para gobernar CDMX

mar 13 feb 2018 14:04
El ultra conservador Mikel Arriola
El ultra conservador Mikel Arriola
Foto propiedad de: Animal Político

 

Por cuestión de destino me ha tocado convivir con inhumanas actitudes o acciones impropias—de lesa humanidad, personas en extremo mochas, o fifís, por ello me siento con autoridad para opinar que en una mega metrópoli internacional como nuestra ciudad de México no caben dirigentes ciegos. No se quieren administradores excluyentes, parciales. Aquellos que cierran los ojos a las miserias humanas, a las necesidades para vivir feliz y en paz que posee cada ciudadano o ciudadana, promoviendo de esta manera la injusticia social, más sufrimiento, anulando y castigando la oportunidad de decidir el propio destino cuando no afecta la seguridad, la dignidad de otras personas. No es, además, exclusivo de los mochos, como se creen ellos, la defensa de la vida humana. Al contrario el progreso social se da cuando se ama se cuida a la vida humana. Esta defensa debe ser incondicional para los seres vivientes en respeto precisamente a propias decisiones para una vida satisfactoria, para una existencia menos traumática frente al breve futuro que les espera hasta que llegue el momento final.

Los ciudadanos incluyentes,  por lo general aceptan—cuestión de compasión, de civilidad—dejan a bien ser incluso posiciones fanáticas de ojos cerrados como la mostrada públicamente por el señor Mikel Arriola ante realidades ya logradas, ya legisladas por la gran ciudad capital, pero mejor es que no contiendan para puestos públicos. Expresar una cosa y seguido otra que la contradice, nos deja ver, nos da a conocer, quién es el señor Arriola, quién es el PRI: “estoy contra adopción infantil por parejas homosexuales pero no soy intolerante ni homofóbico”.  

El ultra conservador Mikel Arriola y su compañero ideológico José Antonio Meade, en el sentido de la tendencia que impera en su visión de México, ésta es aplicada con un enfoque de fifís, es decir, desde un lente social privilegiado, una vieja costumbre arraigada en el poder, en el régimen: si acaso voltean al pueblo nomás en elecciones, nada les ha importado tomar medidas que sacrifican a los que menos tienen. Meade, quedó mal al insinuar que—“haiga sido como haiga sido”— como así sucedió en el Estado de México con la “victoria” de Del Mazo, van a fraguar la ganada presidencial. Lo dicho: constante auto ventaneada. Un registro más de amenaza subliminal.

Pero volviendo al pretensioso ultraderechista señor Arriola, el PRI para nuestra amada ciudad capital, nunca más. Serán defendidos los triunfos sociales obtenidos en la lucha por nuestra igualdad de derechos, por la libertad de ser, la facultad inherente de decidir, de definir nuestras personas, algo que estos candidatos de origen vasco y de origen libanés tan religiosamente conservadores que escogió Peña, nomás no entienden.  

(Suspiro civilmente en tierra brava de mochos y fifís con envidia de la sana, por la fuerza progresista solidaria e imbatible de la gran capital. Que se expanda al resto del país. Así sea.)