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Columnas

¿“Matar” a Peña Nieto?

@ruizjosejaime mar 13 feb 2018 13:40
Federico está convencido de que José Antonio tiene el segundo lugar, por encima de Ricardo Anaya. Si es así, ¿para qué “matar” a Enrique Peña Nieto?
Federico está convencido de que José Antonio tiene el segundo lugar, por encima de Ricardo Anaya. Si es así, ¿para qué “matar” a Enrique Peña Nieto?
Foto propiedad de: Internet

   

Federico Arreola publica una opinión editorial extraña. Como pocos, Federico conoce lo que sucede en las entrañas del Poder (mayúsculas, por favor). Su artículo sorprende por retórica e hipótesis. Aún no sé si implica exageración o desesperación. Aún no sé si sus ideas las comentó primero con Enrique Peña Nieto, con Luis Videgaray o con José Antonio Meade. Provocador, Federico en el fondo plantea un reto.

No creo, como muchos columnistas lo han comentado, que 2018 repita a 1994. Mejor el Dieciocho Brumario de Marx: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”. Repito: José Antonio Meade nunca será un Luis Donaldo Colosio. Lo suyo es la zona de confort, no el conflicto. Hasta ahora Pepe, el “YoMero”, es una farsa.

Federico está convencido de que José Antonio tiene el segundo lugar, por encima de Ricardo Anaya. Si es así, ¿para qué “matar” a Enrique Peña Nieto? La recomendación de esta medida extrema no es para un segundo lugar, es para quien no levanta y sigue habitando la desesperación de un tercer lugar.

Por lo demás, resulta sexualmente extraño “destetar” a José Antonio de Peña Nieto. Más que extraño, raro. Se desteta de la madre, no del padre. Y la caída de la presidencia imperial no da para “padres”, acaso para “hermanos” mayores o menores. Poder Ejecutivo, Los Pinos… el poder en México es masculino, o no es.

La psicología barata de Internet poco ayuda y poco le ayuda a Federico Arreola repetirla. ¿Qué es lo que se evidencia? La singularidad de la desesperación. Meade no es el candidato de los ciudadanos, no lo es del PRI, no lo es del Verde, tampoco lo es ya de Peña Nieto o de Videgaray. Como pocas veces ha sucedido en la República, José Antonio es el candidato de nadie, por eso su pobreza narrativa, por eso su necesidad de cobijo, por eso el políticamente Don Nadie desea transmutarse en YoMero.

José Antonio no ha encontrado su máscara. Ya lo escribió Elías Canetti en Masa y poder: “El efecto de la máscara es principalmente hacia afuera. Crea un personaje”. Carente de narrativa, José Antonio no ha creado su personaje. Matar a un cadáver político (Peña Nieto) es irrelevante, como en el poema de Vallejo el cadáver sigue muriendo, y éste ya no se levanta.

Matar a Peña Nieto simbólicamente para que Meade le cuide las espaldas, mal menor para beneficio mutuo mayor. “La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”, de nuevo el viejo Marx. De nuevo el viejo sistema.