martes 14 de agosto de 2018 | 01:13
Columnas

Elba Esther y su traición a la Patria

@maloguzmanvero mar 13 feb 2018 10:47
Permitir que Elba Esther radicalice el posicionamiento del magisterio, es patrocinar una revuelta que no le puede convenir ni siquiera a un posible futuro líder de este país
Permitir que Elba Esther radicalice el posicionamiento del magisterio, es patrocinar una revuelta que no le puede convenir ni siquiera a un posible futuro líder de este país
Foto propiedad de: Internet


“Educar es lo mismo/ que poner un motor a una barca…/ Hay que medir, pensar, equilibrar…/ y poner todo en marcha./ …Pero es consolador soñar,/ mientras uno trabaja,/ que ese barco, ese niño,/ irá muy lejos por el agua.” Gabriel Celaya, Educar

 

El botín electoral y el rehén político

Utilizar a los maestros para “financiar” travesías electorales, no solo es una movida sucia y vengativa. Tiene, además, consecuencias terribles en el producto de la enseñanza misma: la juventud de este país.

Es momento de exigir que se impida emplearlos como moneda de cambio, máxime cuando tan burdamente se manipulan para intentar hundir ciertas aspiraciones presidenciales y, con ello, cobrar una venganza política que sólo concierne a Elba Esther Gordillo (junto con uno que otro malqueriente) y a Enrique Peña Nieto. 

 

El acuerdo 

En días pasados se suscribió el Acuerdo para la defensa de los derechos laborales de los maestros y para la transformación de la educación. Algunos se han percatado, pero pocos han denunciado, que ese documento es la punta de lanza de un nuevo motín en contra de la educación en nuestro país. El texto pugna por que las plazas de los maestros vuelvan a estar sujetas a los vaivenes y caprichos de un líder sindical y de un puñado de piratas; amordazadas y condicionadas para ser vendidas, alquiladas, prostituidas o heredadas al contentillo de quienes las ostentan. 

El documento busca usurpar de la evaluación magisterial la capacidad de reconocer a los maestros que se esfuerzan, estudian y se preparan. Y, con ello, anular toda posibilidad de ofrecer a sus alumnos, año con año, una educación de mayor calidad.

 

Las pautas

El documento en cuestión alcanza diez convenios/acuerdos, mismos que presentan las siguientes fallas orgánicas.

1. Es necesario pertenecer a un sindicato como condición para la gestión y desarrollo del sistema educativo. - Respetar plazas por el hecho de tenerlas y no concursarlas, solo promueve a que los maestros, en lugar de estar atentos en mejorar sus enseñanzas, estén en función de agradar al sindicato. 

2. La interlocución con un solo actor. - La presidencia de la República no debiera comprometerse a trabajar con un único sindicato, por muy “progresista y diverso” que éste sea. Hacerlo significaría atentar en contra de los maestros que no cuentan con dicha representatividad. Colocaría en serias desventajas a otros posibles sindicatos magisteriales. Constituiría un monopolio del derecho al trabajo y, de paso, una forma soterrada de concesión única para el diseño depolíticas públicas en educación. 

3. La evaluación es punitiva. - Ni se ha perseguido ni se ha amenazado a maestros. La evaluación docente lo que hace, como su nombre lo indica es reconocer el mérito de los maestros que mejor se preparan para compartir sus conocimientos. En el mismo sentido, la evaluación docente ya hoy contempla una ruta justa para el permanente desarrollo profesional, la cual incluye una serie de estímulos a la formación. 

4. Es ineludible la centralización presupuestal. - México sufrió de aviadores y de plazas fantasmas durante al menos los pasados catorce años. El consolidar un presupuesto federalizado coadyuvó a que las entidades federativas pudieran detectar de mejor forma dichos aviadores y disminuir esas plazas inexistentes. Más aún, ha permitido la participación conjunta de estados, municipios, directores, maestros y padres de familia en esa tarea de detección. 

5. Los maestros fueron perseguidos. – Por el contrario. Hubo aquellos quienes, ostentando una bandera magisterial falsa, enfocaron sus baterías en seguir marchando y faltando a clases; desterrando la oportunidad para miles de niños de tener una educación básica y para un buen número de maestros, impartirla. Eso sucedió ostensiblemente en Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero. Huelga decirlo, son las entidades del país, donde el nivel de educación es el peor del país.

6. Desaparecieron las garantías laborales de los maestros. - Antes bien, se crearon las mismas para reconocer el esfuerzo y la idoneidad de los docentes. No hace mucho que, en el sindicato, a los maestros se les daban promociones por participar en huelgas, marchas, mientras se dejaba de lado educar como principal objetivo.

7. Se crearon arduas exigencias laborales. - No se puede continuar enseñando con programas de estudio obsoletos. Eso es condenar elfuturo al pasado. Se debe seguir y construir, en cambio, programas de avanzada; sí con el inglés como 2ª lengua, con el uso de tecnologías, sí fortaleciendo el conocimiento en matemáticas y español. Las exigencias no obedecen a esta administración, son exigencias mundiales y, como tales, para no quedarnos atrapados en el pasado, se deben proporcionar a los estudiantes con calidad y compromiso.

8. Es fundamental el centralismo educativo. - Hoy existe un federalismo educativo y donde no se da es precisamente en las donde se hasustraído de los gobiernos estatales la gobernabilidad y el progreso educativos.

9. Es imperioso recuperar los privilegios sindicales. - Hay que recuperar el nivel de vida de los maestros, no de los líderes sindicales. Para que la transformación educativa sea real, es necesario el reconocimiento y la revalorización del quehacer docente por parte de todos los actores del sistema.

10. La evaluación docente no es necesaria. - Ejercer el presupuesto educativo con honestidad, requiere la evaluación a los maestros. Necesita la participación de gobierno, maestros, padres de familia y alumnos. 

 

El motín y la traición a la Patria

¿Dónde, a lo largo de todo este documento, se menciona, se considera, se incluye, a los estudiantes, a sus padres, a las escuelas? Es un panegírico en favor de un sindicato que hoy, nuevamente, busca controlar Elba Esther para reinstituirse como la lideresa más fuerte, para proteger y gestionar sus intereses, para continuar llevando la educación de nuestro país al precipicio.

Dar marcha atrás al avance de la transformación educativa, por la avaricia de un grupo y el chantaje de otro, solo nos condenaría como nación a un nuevo atraso de 70 años. Permitir que Elba Esther radicalice el posicionamiento del magisterio, es patrocinar una revuelta que no le puede convenir ni siquiera a un posible futuro líder de este país, inclusive si a cambio de ello se hace de una nueva tripulación de más de un millón de brazos “en defensa” del voto en zonas estratégicas del país. ¿A qué costo? 

 

La vocación del educador

La profesión de maestro es un compromiso inconmensurable, que trasciende su vida, pues la semilla sembrada germinará en aquellos alumnos que tengan la ventaja/oportunidad de un buen maestro. Esas enseñanzas pueden transitar generaciones. La educación de calidad es un derecho de los estudiantes, de los maestros y del resto de los mexicanos, de la misma manera que es una obligación de todos nosotros velar por ella.

Es responsabilidad de nosotros, padres, maestros, alumnos, autoridades y, hoy, candidatos, no permitir que se haga del magisterio un botín electoral y que la transformación educativa no se torne en rehén político; consentirlo sería un suicidio. Significaría cerrar la puerta a la única esperanza real de superación como nación: alcanzar una educación laica, gratuita y de calidad para todos los mexicanos.