martes 14 de agosto de 2018 | 05:11
Columnas

¿Fuego amigo en las próximas campañas?

@diaz_manuel jue 08 feb 2018 23:16
¿El salinismo en su apogeo en la campaña de Meade?
¿El salinismo en su apogeo en la campaña de Meade?
Foto propiedad de: Internet

A unos pocos días de que concluya el periodo de precampañas y se defina la lista de los candidatos a cargos de elección popular, los tres principales precandidatos a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Ricardo Anaya están metidos en severos conflictos de intereses de los personajes que se dicen los gurús de sus campañas.

Los choques internos están a la orden del día y los conflictos se perfilan, como los principales factores que determinen el voto.

Campaña de AMLO

Como lo comentó Don Federico Arreola en un Twitter donde confirma, ejemplificando en la campaña de AMLO lo que está sucediendo en todas: “Tanto coordinador y coordinadora de campaña de AMLO, significa que nadie coordina nada, que el único que manda es el propio AMLO”.

Sin lugar a duda, Don Federico tiene toda la razón y se puede observar que, a pesar de que AMLO tenga a Tatiana Clouthier como coordinadora de campaña, a Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal en la coordinación mapachil, a Alfonso Romo y Esteban Moctezuma como coordinadores de estrategia de gobierno, tiene a los verdaderos operadores que siguen al pie de la letra sus instrucciones, Yeidckol Polevnsky y sus hijos, quienes han logrado que se posicione mejor que sus otros dos contrincantes.

Campaña de Ricardo Anaya

La campaña de Ricardo Anaya parece pasar por lo mismo, de hecho, aún no tiene un coordinador de campaña y los tres partidos que lo postulan, cada uno estructura la forma de apoyarlo. ¿Quizá para no evidenciar contradicciones? Pero lo que sí se alcanza a notar, es que quien toma el liderazgo en las decisiones, incluso de que si habla o no el precandidato Anaya con la prensa, es el líder del partido más chico del Frente, Movimiento Ciudadano. Ahí Dante Delgado parece ser el que lleva la batuta y al final, eso les ha funcionado y el candidato se mantiene en la contienda.

 

Campaña de José Antonio Meade

Pero donde las cosas se ponen color de hormiga es en la campaña del PRI, con José Antonio Meade, donde los enemigos internos, los caballos de Troya, que bien describió en estas páginas Verónica Malo, y los expriístas incrustados en los otros partidos, son sus peores enemigos.

El bloque de los enemigos internos y expriístas, básicamente están controlados por una de las mentes más perversas y obsesionadas con el poder, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

Por ello cobra mucho sentido lo que comentó en su columna Don Fede, dijo: “La mente más perversa y, por lo tanto, más calificada para tales trabajos de espionaje es la de Carlos Salinas de Gortari, con quien por cierto trabajó Riva Palacio: fue director de la agencia oficial de noticias, Notimex, en el salinismo”.

El salinismo en pleno parece querer reproducir el contexto político de 1994, cuando jamás le dio el respaldo a su candidato Luis Donaldo Colosio, quien daba muestras contundentes de que brillaba por luz propia y que no se dejaría manipular por el entonces presidente.

En 1994, Carlos Salinas indujo toda una corriente de opinión en el sentido de que la campaña de Luis Donaldo no prendía y a cambio generó la expectativa de un candidato sustituto en la figura de Manuel Camacho Solís.   Fue entonces cuando pronunció su famosa frase célebre: “No se hagan bolas el candidato es uno”, refiriéndose a Luis Donaldo Colosio.

Colosio tenía fuego amigo. Supuestamente sus más allegados, que hoy siguen operando igual que hace 25 años, unos desde dentro del partido, como Marco Antonio Bernal, JoJosé Murat, Cristina Ruiz, quien por cierto es novia de uno de los coordinadores de la campaña de AMLO, y otros ya fuera del PRI, como José Luis Soberanes, actualmente vinculado a Rafael Moreno Valle; o los lopezobradoristas

Alfonso Durazo, Agustín Basave, detestaban al coordinador de la campaña Ernesto Zedillo, y aseguraban que la campaña de Luis Donaldo no prendía.

En estos días, José Antonio Meade padece exactamente de lo mismo, salinistas, como Manlio Fabio Beltrones, Marco Antonio Bernal, César Augusto Santiago, Eruviel Ávila, José Murat y sus arietes incrustados en la oposición, se han encargado de operar en contra de la campaña del candidato y tratan de desacreditar a los leales operadores de la campaña de Meade, como lo es el ex secretario de Educación, Aurelio Nuño, quien por cierto, en las apariciones en los programas de debate que se realizan con los coordinadores de las campañas, prácticamente ha arrasado a sus contrapartes.

De ahí que la línea editorial del salinismo operada desde 1994 en contra de Colosio y Zedillo, sea la misma que sigue operando en contra de Meade y de Nuño.

Así podemos entender la línea editorial que han seguido los salinistas de hueso colorado, como, por ejemplo, Salvador García Soto quien en su columna del 8 de Febrero publicada en El Universal, insiste en que la campaña de Meade no prende, y se vuelca en ataques contra los personajes cercanos al candidato como Aurelio Nuño y, a cambio, coloca como los buenos a quienes han traicionado una y otra vez al candidato, como José Murat, Eruviel Ávila o Alejandra Sota.

Por su parte, Pablo Hiriart, quien guarda una gran amistad con el ex presidente Salinas, y que, cabe recordar, fue también colaborador en su equipo de comunicación social, tanto en Notimex como en el Diario Oficial de la Federación, hoy es uno de los más críticos de la campaña de Meade y sirve de mensajero de Salinas.

En su columna del pasado 6 de febrero en El Financiero, lanza una fuerte advertencia al candidato del PRI, o cambia su estrategia de campaña -más bien se puede entender entre líneas- o se somete a los designios del ex presidente o se atiene a las consecuencias; asegura que Meade va a ganar sí y solo sí aglutina en uno solo a los tres PRI que existen actualmente; el PRI-PRI, el PRI de Nuño y el PRI del candidato.

En su columna del 8 de febrero, nuevamente sirve de mensajero, y advierte más claramente sobre las consecuencias quienes cuestionan (a AMLO). Y utiliza la advertencia del pro ruso, John Ackerman, para advertir que “habrá chingadazos”.

 Mientras tanto, Martha Anaya, la beltronista-salinista, incluso le pone fecha de caducidad para mantener a Meade como candidato, al asegurar que el presidente Peña tiene hasta abril para ver si es que repunta su candidato y si no, para apoyar a Ricardo Anaya para que pueda contender contra AMLO.

¿Será que al final lo que busca Salinas de Gortari con su obsesión es evitar que lleguen al poder una clase de políticos distintos a él, como lo operó en la XVII Asamblea del PRI de noviembre de 1996, donde cerró la puerta a los supuestos tecnócratas? ¿Es posible que ahora quiera optar por poner en marcha su plan B, el que diseñó desde 1994, con Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard, y pretenda ponerlo de nuevo en marcha, ahora con AMLO y claro, con Marcelo Ebrard?