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Columnas

Encuesta en Facebook: AMLO líder; Meade conserva el segundo lugar; Anaya avanza

@FedericoArreola jue 08 feb 2018 21:07
AMLO es el Luis Ocaña de la política: tiene más facultades que nadie, logra grandes ventajas en las etapas iniciales, pero a veces no las conserva debido a  “su desmesurada obsesión por demostrar que es el mejor”
AMLO es el Luis Ocaña de la política: tiene más facultades que nadie, logra grandes ventajas en las etapas iniciales, pero a veces no las conserva debido a “su desmesurada obsesión por demostrar que es el mejor”
Foto propiedad de: Internet


“La carrera es ganada por el ciclista que puede sufrir más”. Eddy Merckx

Eddy Merckx, el mejor ciclista de todos los tiempos, ganó todas las competencias que se pueden ganar en el deporte más extremo que practica el ser humano.

No era, sin embargo, el ciclista con más facultades de su generación. Al menos uno de sus rivales, el español Luis Ocaña, era mucho más fuerte que Merckx.

En el sitio Libertad Digital leí que Ocaña no pudo hacer más, mucho más de lo que logró en el ciclismo porque enfrentó dos grandes problemas: “El primero, Eddy Merckx, quien le frustró en su mejor momento. El segundo, el propio Luis Ocaña, su carácter demasiado ambicioso, demasiado impulsivo… que le jugó más de una mala pasada”.

En el Tour de Francia de 1971, cuando a Merckx se le consideraba un competidor de otro mundo, Ocaña, en una difícil etapa, cruzó la línea de meta nueve minutos antes que el monstruo.

Fue la primera vez, dice Libertad Digital, “que se veía a Merckx convertido en humano”.

En las siguientes etapas, con más de siete minutos de ventaja en la clasificación general, Ocaña se equivocó por “su desmesurada obsesión por demostrar que era el mejor”.

En algún momento, Merckx atacó y logró apenas un par de minutos de ventaja “en una subida bajo la lluvia”.

Lo inteligente, para Ocaña, era no lanzarse por Merckx en el duro descenso del Col de Menté.

El español no tenía necesidad de arriesgar. El jefe de su equipo “le había dicho que no era necesario, que le dejara ir, porque a continuación llegaban 40 kilómetros de falso llano en los que, trabajando en equipo, reduciría la distancia, ya de por sí muy a su favor en la general”.

Pero, sigo la narración de Libertad Digital, Ocaña no hizo caso, y se lanzó por él en la bajada: “En una carretera complicada por la lluvia, sufrió una aparatosa caída que le hizo abandonar el Tour en aquel mismo momento”.

Años después un compañero de equipo de Ocaña, Johny Schleck, dijo: “No fue la lluvia lo que hizo caer a Ocaña, fue su orgullo”.

El propio Eddy Merckx, arrogante como todos los triunfadores, llegó a reconocer que Ocaña era mejor que él: “Reúne más condiciones que yo. Si fuera más inteligente en carrera, obtendría mejores resultados”.

En la carrera larguísima, extremadamente complicada que es una campaña presidencial en México, el candidato con más condiciones para competir en cualquier terreno es Andrés Manuel López Obrador (Morena).

AMLO es, claro que sí, el Luis Ocaña de la política mexicana: tiene más facultades que nadie, logra grandes ventajas en las etapas iniciales, pero a veces no las conserva debido a  “su desmesurada obsesión por demostrar que es el mejor”.

Tiene tanta ventaja Andrés Manuel en la encuesta de México Elige aplicada al universo de usuarios mexicanos de Facebook que publica SDP Noticias, que si solamente se dedicara a cuidarla no habría nadie capaz de alcanzarlo.

Pero a AMLO lo fácil lo aburre. Por eso, él mismo complica su situación competitiva cometiendo errores de primaria como el reciente de pelear con todos los intelectuales mexicanos.

De ahí que sus perseguidores, José Antonio Meade (PRI) y Ricardo Anaya (PAN), no se den por vencidos.

Saben Meade y Anaya que la competencia, de momento, se da entre ellos y no es, claro que no, ¡no ahora!, una disputa por el liderado de la carrera, que apenas está en sus etapas iniciales.

Meade y Anaya pelean por la segunda posición, la única que les importa. El que la consolide irá en solitario por el escapado López Obrador que —es la historia de su carrera electoral— cuando se sienta amenazado, en lugar de aplicar una estrategia conservadora para cuidar su enorme ventaja, intentará irracionalmente incrementarla y, por ese motivo, por ambicioso, porque le gusta más competir que ganar, cometerá errores.

La encuesta de México Elige que publica SDP Noticias, aplicada al universo de usuarios mexicanos de Facebook para la mayor envidia y enojo de los encuestadores tradicionales, ha sido en los últimos tres años mucho más precisa que todas las otras, de vivienda o telefónicas.

En nuestro análisis, es Meade, no Anaya, el que está en el segundo lugar. Ha crecido el panista, pero no lo suficiente como para empatar al priista.

Vienen las etapas más difíciles, las de mayor sufrimiento. Chris McCormack, campeón de Triatlón —otro deporte extremo en el que la bicicleta tiene un rol estelar—, dijo que la verdadera competencia empieza “cuando tus piernas gritan ‘para’ y tus pulmones estallan, ahí es cuando comienza”.

El momento de más sufrimiento, según el triatlonista, es el que los ganadores verdaderamente aman.

Después del paréntesis por el final de las precampañas, llegarán las etapas duras, las que destruyen piernas y pulmones.

En marzo, cuando las campañas formalmente empiecen, veremos si Meade sigue adelante de Anaya o si el panista logró la hazaña de dejar el tercer lugar en el que se encuentra.

Cualquiera de ellos dos que sea el que rete a AMLO, deberá exhibir piernas poderosas y, sobre todo, mucha paciencia y talento para perseguir sin desesperarse a un líder que no sabe conservar la calma cuando se siente presionado y, entonces, comete las terribles equivocaciones que le quitan el estatus de competidor de otro planeta y lo convierten en un simple ser humano que puede ser derrotado.

Ya se verá qué pasa.