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Columnas

La guerra sucia de las contiendas electorales

@fabian7511 jue 25 ene 2018 23:08
Los involucrados en la guerra sucia electoral están dispuestos a todo con tal de que los contrincantes no les arrebaten el poder
Los involucrados en la guerra sucia electoral están dispuestos a todo con tal de que los contrincantes no les arrebaten el poder
Foto propiedad de: Internet

La guerra sucia en la política ha sido en los últimos tiempos un instrumento del marketing político que ha tenido un éxito rotundo, pues se usa como estrategia para debilitar, desprestigiar y vulnerar al contrincante político. Y esta estrategia tiene mayor relevancia en los países o sociedades con una cultura política de baja información o donde la polarización social es demasiada.

La guerra sucia electoral exhibe lo peor de los partidos políticos mexicanos. Muestra lo siniestros que son los grupos internos que la promueven, los militantes que la ejecutan y los líderes que la avalan. Sumemos a los legisladores que aprueban leyes que no la impiden y a las autoridades electorales incapaces de detener y sancionar a los participantes.

Los involucrados en la guerra sucia electoral están dispuestos a todo con tal de que los contrincantes no les arrebaten el poder o a ponerles piedras en el camino ante la certeza de que lleguen a fortalecerse. Se ha visto en la fase previa a las elecciones cómo actores políticos recurren a cualquier artimaña ilegal o no ética para tundir a los opositores, muchas ocasiones internos, compañeros suyos, a los que tampoco respetan.

El sociólogo alemán Max Weber decía que quien hace política es aquel o aquellos que desean el poder para la consecución de otros fines, o simplemente para tener el poder y lograr sus objetivos personales o grupales.

Suponemos que en las democracias modernas donde las reglas políticas entran en un “juego político” más consolidado y en donde la sociedad tiene un peso específico, la política sirve como la estrategia para lograr objetivos socialmente positivos. Es decir, la política al servicio de la comunidad.

La guerra sucia electoral adquiere otra dimensión cuando se fomenta no sólo desde los partidos políticos, de alguno de sus subgrupos o desde alguna institución política o gubernamental.

Habría que diferenciar qué es la guerra sucia electoral y qué es un discurso congruente contra la corrupción, la mentira, la demagogia y el autoritarismo.

Estamos en un proceso electoral en el que la guerra sucia empezó. Donde conforme pase el tiempo es previsible que arrecie. Se advierte en las redes sociales, donde se difama, miente o desinforma, desde “usuarios fantasmas” conocidos como bots, cuentas falsas o hackers.

Esperemos que la guerra sucia y la manipulación a la hora de las elecciones en nuestro querido Ecatepec de Morelos, Estado de México, no hayan sido determinantes, sino más bien la conciencia ciudadana y el criterio político.

Así es como cada semana estaré compartiendo con todos ustedes mi columna.