martes 22 de mayo de 2018 | 02:15
Columnas

Parálisis Política. Margarita Zavala declina por Ricardo Anaya

@ismjcpa jue 18 ene 2018 09:34
Dicen que Margarita Zavala decline por Ricardo Anaya, qué patético,.
Dicen que Margarita Zavala decline por Ricardo Anaya, qué patético,.
Foto propiedad de: Internet

Ya se empieza a hablar de las declinaciones, todavía no hay candidatos registrados pero ya los dimes y diretes hablan de declinaciones, es el juego de la política al ras del suelo, no la política de alto nivel con los jerarcas, no, la del día a día, pero como dice el dicho, no porque desayunes más temprano ya amaneció, o no porque llegues primero el bolillo ya salió.

Cómo hacerle para que un suspirante decline por otro, dicen que Margarita Zavala decline por Ricardo Anaya, qué patético, Margarita que todavía no consigue su candidatura a la presidencia de la república debe declinar por un candidato disfrazado de precandidato. ¿Cómo alguien que está logrando su candidatura consiguiendo más de 1 millón de firmas va a declinar por quien no ha conseguido ni una? Tal vez los más los más de 20 suspirantes a candidatos independientes que no han conseguido más de 100 firmas,  podrían declinar a favor de los precandidatos, o tal vez Ferriz de Con podría hacer un anuncio espectacular declinando a favor de algún suspirante firmante o de los “dedeados”, para eso de ser protagonistas de la noticia.

 

Las declinaciones prácticamente son imposibles, aquel que declina cede sus beneficios partidistas para las siguientes contiendas electorales, las prerrogativas a los partidos políticos las reciben con base en el resultado electoral, de tal forma que las elecciones no solo son la búsqueda de cargos públicos de elección popular, también se alcanza el financiamiento público para los siguientes años, de tal forma que la declinación motivaría a hacerse un haraquiri político, es decir que el propio partido estaría logrando que les otorgue menos financiamiento, no hombre y eso es lo último que harían en su vida, si no de qué viven.

 

Las declinaciones se dan al cuarto para las doce, cuando prácticamente se acaban los márgenes de negociación y no ahorita cuando ni siquiera han empezado una campaña, por ejemplo el PRD, le hizo manita de puerco a Ricardo Anaya cuando se vencía el plazo para formar una coalición y utilizó a Miguel Ángel Mancera como su gallo, fue cuando Ricardo Anaya se espantó y dobló las manitas y les ofreció el trasero completo para que lo dejaran ser candidato, claro que Barrales con Doctorado en grilla política lo que menos tomo fue su trasero, pero se llevó el 50% de candidaturas a diputados, aunque el PRD solo representara el 8% de intención del voto contra un 21% que representaba el PAN. El PRD puede ser el próximo líder de la cámara de diputados con solo un 8% de intención del voto, ¿Qué pasaría si también Ricardo Anaya ganara? Pues que El PAN estaría promulgando la ley Gay y la Ley pro Aborto en septiembre de 2018, pulverizando sus principios de doctrina ¿así o más patético? Y no por entrar en los terrenos del bien o el mal, sino porque Acción Nacional ha sido el principal opositor “político” de esas leyes.

Por otro lado mucho se cree que en automático cuando un actor político declina a favor del otro, el total de puntos de intención de votos, se suman al candidato favorecido y no, al final de cuentas es uno o dos puntos los que pasan al otro candidato y es que en el mejor de los casos a pesar del “argüende” político que se arme por una declinación, medios, redes, apenas se entera una mínima parte de la población o del público involucrado en dicha declinación, de ese público que se entera, una parte son poetas y mueren en la raya con su partido y no cambian, otros no les parece, a la gran mayoría les vale una miaja y otra gran parte prefieren no ir a votar.

Pero eso de las declinaciones no deja de ser parte de la cultura de la democracia, en Acción Nacional cuando era democrático, lo vimos en muchas ocasiones, como muchos suspirantes que ya no tenían posibilidades de seguir avanzando declinaban en favor de la mesa o de la convención, había de repente algún aventurado que lo hacía en favor de algún candidato, recuerdo cómo en 1986, mi amigo Eduardo Delgadillo en una convención juvenil declinó a favor de mi otro amigo Carlos Widmer y a la hora de la votación, los votos que traía Eduardo Delgadillo le dieron el triunfo a Carlos Widmer, claro que a la contra eso le pareció antiético, antidemocrático, “pndjds” del momento.

 

Don Julio, hablemos de política