viernes 20 de julio de 2018 | 07:14
Columnas

¡Tiene razón Mikel Arriola!

vie 12 ene 2018 18:11
Tiene razón Mikel Arriola al decir: “Cuando el problema es el gobierno y no la solución, hay que cambiar el gobierno”.
Tiene razón Mikel Arriola al decir: “Cuando el problema es el gobierno y no la solución, hay que cambiar el gobierno”.
Foto propiedad de: Internet

Estoy a 1225 kilómetros de la Ciudad de México. El antiguo Distrito Federal; la capital de todos los mexicanos. Urbe que me permitió ser orgulloso “chilango” por casi 14 años.

Imponente metrópoli de hermosa arquitectura, donde se puede pasar de un siglo a otro con solo doblar una esquina. Ciudad mágica donde se siente el peso de la historia. Después de Londres, es la que más museos atesora, y eso es una maravilla.

El zócalo, su símbolo; la plaza más importante y representativa de nuestro país; mudo testigo de grandes acontecimientos de la historia, donde reposan un increíble choque de culturas.

“La ciudad de los palacios”, se le suele llamar. No sé si el autor de esta acertada frase fue el explorador y naturalista alemán Alejandro Von Humboldt o Charles Joseph La Trobe; político británico que visitó nuestro país en 1836. Lo que sí sé es que es una definición impecable.

Su generoso clima que se antoja; que fluctúa en valores entre 18 y 25 grados los 365 días del año. Es uno de sus datos más de privilegio. Agradable y placentero. No existe el bajo cero.

Cada vez que tengo oportunidad visito mi segunda tierra y jamás he tenido excusa para deleitarme con uno de sus grandes atractivos; su popular y rica gastronomía: las comidas corridas, los tacos, tortas, sopes, tamales, guajolotas, guaraches, peneques y por supuesto, las famosas Quekas, que tanto gustan a Mikel Arriola.

También siento enorme placer al testimoniar que su gente tiene sobradamente arraigada una de las virtudes fundamentales de la especie humana; su espíritu de solidaridad.

Hoy, a pesar de las transformaciones políticas que han ocurrido durante los últimos 20 años, tristemente observo, que en mi entrañable Ciudad de México se ha fomentado el clientelismo y el corporativismo; rasgos autoritarios que no fortalecen la democracia.

Al analizar estadísticas, se percibe, que desde hace dos décadas, a partir de que los gobiernos zurdos tomaron el poder, el deterioro en la calidad de vida de los capitalinos ha sido sostenido, tanto que más del 70% de ellos siente que se vivía mejor antes.

También se aprecia que la Ciudad de México ha crecido sin planeación y que es impostergable mejorar la movilidad. Según el Índice de Tráfico 2017 de “Tom Tom”, la empresa holandesa que fabrica productos de tráfico y cartografía en 48 países; nuestra Ciudad capital, entre 390 ciudades que miden, se ganó el primer lugar como la urbe más congestionada del mundo. Del 2000 al 2006 no se construyó un centímetro de metro.

Hoy, pasear por la noche es realmente peligroso. No es una ciudad segura. Los altos niveles de delincuencia son realmente alarmantes, lo que provoca que se respire un ambiente de inseguridad y desconfianza en las calles.

En los últimos 20 años el porcentaje de homicidios se elevó el 70%. El temor de la gente a sufrir una agresión aumentó del 23 % en el 2011 al 53% en el 2017

Un estudio de la organización “Observatorio Ciudad de México. Seguridad y Justicia” revela que los habitantes de la delegación Cuauhtémoc son, de entre todos los capitalinos, los que están en mayor riesgo de sufrir al menos cinco distintos tipos de delitos, entre ellos un homicidio.

En Miguel Hidalgo es donde hay mayor probabilidad de ser extorsionado y en Benito Juárez donde más se cometen secuestros.

Confirma que el primer semestre de 2016, ha sido el del mayor nivel de homicidios en los últimos 16 años. Además, advierten de un repunte en secuestros, robos a casa habitación y delitos sexuales.

La incidencia delictiva en estas delegaciones llega a multiplicar por diez los promedios nacionales.

El estudio también destaca que la cifra negra de delitos en la Ciudad de México se encuentra en su nivel más alto de los últimos seis años. El 95 % de los delitos cometidos no se denuncian.

Por otro lado, de acuerdo a la medición del banco mundial, el 7.5 % de los capitalinos está por debajo de la línea de bienestar mínimo y en el 2016, la Ciudad de México, fue la penúltima menos competitiva del país.

Estudios estadísticos también revelan que el ingreso por hogar se redujo de 24600 pesos mensuales en el 2008, a 21700 en el 2016.

En lo referente a la pobreza patrimonial INEGI señala que, en el 2001, el 28% de los capitalinos estaba en esta situación; y al cierre del 2005 se elevó al 31.8%.

El INEGI advierte que el desempleo en la Capital fue de 3.9% en el 2001 y primer año de gobierno de” ya sabes quién”, y lo dejó en 5.6%.

La Secretaría de Economía aclaró, que, en 2001, las inversiones foráneas superaron los 10 mil millones de dólares, y que los siguientes años se presentó un declive en este rubro, para finalmente volver al alza y terminar en 6 mil 239 millones de dólares en 2005, último año del Gobierno de “ya sabes quién” 

Según el INEGI, en el 2015, el 62% de los ciudadanos manifestó que la corrupción es un acto frecuente. Existe la percepción de que la corrupción crece anualmente y es 13 % más que la media nacional.

Muy preocupante es también que en las casas de los capitalinos, el agua potable constante, solo el 56 % cuenta con ese servicio

Ojalá y en los próximos procesos electorales mis hermanos capitalinos escojan a alguien que regrese al gobierno de la ciudad su esencia ciudadana.

Que se decidan por aquel que compruebe ser honesto, eficiente, innovador, eficaz y muy competitivo, que permita a la autoridad retomar su tarea básica: la de garantizar la seguridad y otorgar servicios públicos de calidad sin condiciones.

Creo que es la hora de un profesional que dé resultados, que sepa sacar de baches financieros, que goce de prestigio personal, capacidad profesional, actitud para comprometerse y aptitud para servir.

Amigos de esa gran ciudad: no se resignen a que lo normal sean gobiernos malos. No consideren el voto solo como un derecho ciudadano sino como un arma política. El gobierno fue creado para garantizar seguridad y servicios a los ciudadanos, como un instrumento para servir.

Tiene razón Mikel Arriola al decir: “Cuando el problema es el gobierno y no la solución, hay que cambiar el gobierno”.