martes 23 de enero de 2018 | 11:58
Columnas

“Post Millennials”: Juegos, Sueños y Vida

@jcma23 vie 12 ene 2018 18:42
La Generación “Y” o Millennials (nacidos entre 1982 y 1994): están “muy adaptados a la tecnología.
La Generación “Y” o Millennials (nacidos entre 1982 y 1994): están “muy adaptados a la tecnología.
Foto propiedad de: Internet

 

Hace unos días escribí lo siguiente en un muro de redes sociales con respecto al nuevo año: “Este siglo ya llegó a su ‘mayoría de edad’... Todo un adulto de 18 años... ¡¡¡ Felicidades a todos nosotros por asistir a tan distinguida fiesta !!!”  Por eso hoy pienso en los jóvenes que, de manera sincronizada, recién nacieron junto con el siglo y también cumplen sus 18 este mismo año. Y me pregunto ¿cómo se llama a esa generación de jóvenes que recién obtienen, este 2018, su ciudadanía en nuestro país? De acuerdo con un texto publicado en julio pasado, en el diario El Clarín de Buenos Aires, la “Generación “X”, son los ciudadanos nacidos entre 1965 y 1981, que se caracterizan por los siguientes rasgos: los hombres y mujeres trabajan mucho pero logran un equilibrio, son felices con sus propias vidas. Son los que vieron el nacimiento de Internet y los avances tecnológicos. Están marcados por grandes cambios sociales. Como son una generación en transición - se les llamó Generación Perdida e incluso Generación Peter Pan- pueden hacer convivir equilibradamente la relación entre tecnología y vida social activa “presencial”: tienen participación dentro de los eventos de su comunidad. Son más propensos a estar empleados (aceptan los órdenes de jerarquía institucional) y equilibran la energía entre el trabajo, los hijos y el tiempo de ocio.” (El Clarín, 7 de julio, 2017)

La Generación “Y” o Millennials (nacidos entre 1982 y 1994): están “muy adaptados a la tecnología. La vida virtual es una extensión de la vida real. Aunque conservan algunos códigos de privacidad en relación a lo que exponen o no en Internet (a diferencia de los Centennials o Gen. Alpha, que comparten todo). Son multitasking (multitarea). No dejan la vida en el trabajo, no son "workaholic" (quizá observaron que sus padres sí lo fueron, y lo hacen distinto). Son emprendedores y creativos, intentan vivir de lo que aman hacer. Son idealistas. Aficionados a la tecnología del entretenimiento: usuarios de las salas de chat en los ’90 y ahora de redes de citas. Pasaron por todo: SMS, Reproductor de CD, MP3, MP4, DVD. Aman viajar, conocer el mundo, ¡y subir las fotos a las redes! Según estudios, duran en sus trabajos un promedio de dos años, a diferencia de la generación “X” y los "baby boomers" (nacidos entre 1945 y 1964, que son más estables). Es por eso que las empresas enloquecen armando políticas de fidelización". “Los millennials son caprichosos, no soportan el compromiso”.

La Generación “Z” o Centennials (nacidos a partir de 1995 y hasta el presente, aunque también se dice que son los nacidos después del 2005, que pertenecen a la llamada Geneneración “Alpha”) son verdaderamente “nativos digitales” (desde su niñez usan Internet). Autodidactas (aprenden por tutoriales), creativos (incorporan rápido nuevos conocimientos y relacionan bien) y están sobre informados (alta propensión al consumo de información y entretenimiento). Visitan redes que sus padres no: un ejemplo es Snapchat. Comparten contenido de su vida privada, aspiran a ser YouTubers. Su vida social pasa en un alto porcentaje por las redes.”

Aunque no se han logrado acuerdos en los ámbitos educativos o académicos (sociológicos y filosóficos) ni en los círculos de negocios sobre el perfil de la nueva generación “Alpha” (se les dice así porque son posteriores a la generación “Z”), queda claro que esta población nació durante la primera década del presente siglo, por lo cual podríamos llamarles “Post Millenials”, sin problema.

¿Dónde jugaban en su infancia tanto los chavos y chavas que integran las generaciones “Z” y “Alpha”? Y durante estos años recientes ¿dónde estudian los y las jóvenes que se integran progresivamente a la vida adulta? ¿Van a la escuela o sienten que no la necesitan? Es cierto que los espacios abiertos para el juego y las actividades físicas no han muerto, ni la escuela tampoco (espero), sin embargo, sí se han visto reducidos uno y otros, en parte por los índices de inseguridad en que vivimos, pero también por la intensidad en que se ha insertado la tecnología en sus vidas. Eso, con respecto al juego y a la escuela, pero ¿y lo demás? ¿Dónde se quedaron los sueños, los proyectos, los horizontes y las utopías? ¿Qué tipo de esquemas educativos, sociales y culturales demandan estas generaciones? ¿Qué les ofrece la sociedad en términos económicos, científicos, políticos y tecnológicos? ¿Los esquemas del pasado sirven para cambiar y renovar los esquemas actuales?

Quizá la respuesta está flotando en el viento, como dice la canción de Bob Dylan. En buena medida la generación de la posguerra es responsable de los vacíos existentes, porque ha sentado las bases sociales, económicas, políticas, científicas y culturales de lo que hoy puede ofrecerse a las generaciones emergentes.

Esa generación de la post Guerra es denominada por los sociólogos contemporáneos como la de los “Baby Boomers (nacidos entre 1945 y 1964; mis hijos les dicen “los Señoriales”), que somos los que surgimos –como se puede ver, me incluyo-, en plena época posterior a la Segunda Guerra Mundial. El nombre de esta generación refiere al “Baby boom” –repunte en la tasa de natalidad- de esos años.”

Los “Baby Boomers” consideran el trabajo como modo de ser y de existir: estable, a largo plazo, adictivo, no necesariamente de lo que aman hacer. No le dedican mucho tiempo al ocio y a la actividad recreativa. Las mujeres de esta generación aún se están incorporando al mercado laboral. Si bien persiste el ideal de familia tradicional, se empiezan a romper estructuras.” En México, es la generación del “desarrollo estabilizador”, pero al mismo tiempo es la generación de la ruptura, de la revolución cultural, de la revolución feminista y de otras reivindicaciones como los derechos civiles, la conciencia ecológica, de las luchas urbanas, campesinas, obreras anti crisis, anti pago de la deuda y, sobre todo, de las contiendas electorales contemporáneas. Los chavos suelen decir, a propósito y de manera ácida, que “los revolucionarios de ayer son los conservadores de hoy”.

Como lo comentamos en dos entregas anteriores (“Los jóvenes y la educación en perspectiva”, SDP Noticias, 10 de enero, 2018; y “Jóvenes, educación y política en México”, SDP Noticias, 26 de diciembre, 2017), la población juvenil en México enfrenta retos y dificultades sociales y económicas sin precedentes y, por lo tanto, vive en condiciones educativas y culturales que se han agravado durante los últimos años, comparadas con las que vivimos en décadas anteriores.

Por lo tanto, el compromiso de generar un cambio sobre estas condiciones de existencia, entre seres humanos y entre nosotros con la naturaleza, es irremplazable. Es momento de entender que los cambios generacionales no se pueden detener, y que los problemas ancestrales (como la desigualdad), no merecen ser heredados como nosotros lo hicimos y lo padecimos.

Justamente un principio del cambio está situado o se hace presente a través de la participación individual y colectiva, en los distintos ámbitos de la sociedad. Participación que no vale si no se da con compromiso y sentido de solidaridad. Más allá de la lucha contra la corrupción y la impunidad, considero que las expresiones y las fuerzas hacia el cambio tienen nombre y apellido, es decir, no son neutrales, pues requieren de definiciones. Pienso que tal definición tiene que ver con la movilización social, que esperamos resurja de las nuevas generaciones, y que requiere de creatividad, fórmulas innovadoras, ruptura de paradigmas y la recuperación decidida de los valores democráticos.

 

 

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