domingo 21 de octubre de 2018 | 02:09
Columnas

La violencia del PRD

@NietzscheAristo vie 12 ene 2018 09:42
En dos ocasiones  el PRD decidió irrumpir y reventar actos públicos de la candidata de Morena a gobernar la ciudad, Claudia Sheinbaum.
En dos ocasiones el PRD decidió irrumpir y reventar actos públicos de la candidata de Morena a gobernar la ciudad, Claudia Sheinbaum.
Foto propiedad de: Internet

Ir como reportero a un parque o una plaza pública a cubrir un acto político, o como simpatizante a manifestar apoyo y salir golpeado y ensangrentado o con una hemorragia cerebral que te conduzca a la muerte por el impacto de una violencia inesperada, sólo puede ocurrir en un lugar donde la barbarie ha “sentado sus reales”; es decir, donde el poder violento tiene predominio.

El 15 de diciembre y el 3 de enero pasados, en dos ocasiones durante este segundo día, el PRD decidió irrumpir y reventar actos públicos de la candidata de Morena a gobernar la ciudad, Claudia Sheinbaum, en la Delegación Coyoacán (ambos, partido y candidata, líderes en las encuestas). Seguidores de este partido y periodistas de Efekto Noticias y La Jornada, fueron agredidos; una simpatizante moriría en el hospital tras entrar en shock. Los agresores han sido identificados como funcionarios y empleados de la Delegación a cargo de José Valentín Maldonado, y personas cercanas al nada prestigiado exdelegado y diputado local Mauricio Toledo, quien con el apoyo del PRD ha ido imponiendo una autoridad caciquil en lo que considera sus dominios.

El perverso cinismo perredista llevó a su expresidenta nacional y hoy candidata a gobernar la ciudad, Alejandra Barrales, a acusar a los agredidos de auto-victimarse y a amenazar y emplazar por twitter a la candidata opositora: “Claudia, de nueva cuenta, te invito a no generar violencia, la Ciudad merece que llevemos la fiesta en paz” (olvidaba un antecedente violento, el 7 de julio de 2017 Sheinbaum había sido agredida en la Delegación Iztacalco por funcionarios y militantes del PRD).

Lo peor ha sido que la mayoría de los medios, como parte de la campaña inducida contra Morena, presentó las agresiones como una confrontación entre los dos partidos. Miguel Mancera, en vez de ajustarse a la ley y proceder en consecuencia, convocó a un “Pacto de Civilidad” entre los 10 partidos registrados en la ciudad. Con justa razón, Morena y sus dos partidos aliados, PT y PES, rechazaron el innecesario pacto, pues es muy claro que la violencia proviene de un partido que siente amenazada su permanencia en el gobierno.

¿Quién diría que el PRD terminaría asimilando el porrismo priista que tanto criticó y al cual sobrevivió en el pasado? ¿Quién diría que se convertirían en golpeadores de la ciudad que tanto ha luchado por la democratización de sí misma y del país? ¿Quién diría que la libertaria delegación Coyoacán sería presa de los violentos? Sin duda, el PRD cayó en manos sin escrúpulos que han dejado de lado sus principios fundadores para convertirse en una madriguera de ambición. Su falta de credibilidad explica tanto su alianza con el PAN, de quien se convierten en partido satélite, como la intención de voto del 2% que apenas alcanzan a nivel nacional.

La ambición no tiene límites. Sentencia que se cumple en la mayoría de los políticos mexicanos, que hacen de todo con tal de engatusar simpatías, votos y votantes. Y pueden ir desde ejercer la violencia hasta practicar el ridículo. Este el ejercicio de hoy del PRD en la Ciudad de México, violencia y ridículo. Y esto es lo que la ciudad no debe permitir.

En su espiral de ambición, los aspirantes perredistas a las distintas candidaturas (¿en complicidad con sus aliados del PAN y Movimiento Ciudadano?) han olvidado principios, ideas y programas y se exhiben como figuras grotescas. Pero ya se hablará de ello.