martes 23 de enero de 2018 | 11:57
Columnas

Riquelme ganaría legitimidad si investiga a empresas fantasma

@CapitolioGHG jue 11 ene 2018 19:14
Riquelme necesita legitimarse con decisiones de gran calado como investigar el desvío de 410 millones de pesos detectado por la ASE
Riquelme necesita legitimarse con decisiones de gran calado como investigar el desvío de 410 millones de pesos detectado por la ASE
Foto propiedad de: Internet

 

El informe de la Auditoría Superior del Estado (ASE) sobre el desvío de 410 millones de pesos a 13 empresas fantasma en 2016, penúltimo año de la administración de Rubén Moreira, le brinda a Miguel Riquelme la oportunidad de legitimar su gobierno después de una elección controvertida. Con dos gobernadores en prisión (Javier Duarte, de Veracruz, y Roberto Borge, de Quintana Roo) y uno prófugo (César Duarte, de Chihuahua) acusados, según el caso, de operar firmas fachada, delincuencia organizada, enriquecimiento ilícito, peculado y lavado de dinero, el gobierno de Coahuila no puede mirar para otro lado ni cruzarse de brazos.

La alternancia no debe ser requisito para castigar la corrupción. En Durango y Tamaulipas también la hubo y existen motivos para investigar a los exgobernadores Egidio Torres y Jorge Herrera (PRI), pero José Rosas Aispuro y Francisco García Cabeza de Vaca (PAN) no han movido un dedo para llamar a cuentas a sus predecesores por el presunto desvío de miles de millones de pesos. Caso contrario es el de Javier Corral (Chihuahua), cuyo gobierno tiene en prisión preventiva al coahuilense Alejandro Gutiérrez, en la picota a Manlio Fabio Beltrones, y en aprietos al presidente Peña y al mismo precandidato José Antonio Meade, por el supuesto desvío de 250 millones de pesos hacia campañas del PRI en 2016.

En Coahuila las irregularidades detectadas por la ASE son mayores y, sin embargo, no existe acción penal contra ninguno de los responsables. Las empresas fantasma y la deuda por más de 36 mil millones de pesos persiguen a Miguel Riquelme desde su campaña. Una vez nombradas las comisiones del Congreso, las fracciones parlamentarias del PAN, UDC y Morena presionarán para llevar a juicio a los funcionarios que utilizaron recursos públicos para campañas políticas o para enriquecerse. El clamor social consiste justamente en atacar la corrupción y la impunidad, máxime en casos tan flagrantes como la megadeuda y las compañías ficticias.

Riquelme ha llevado hasta hoy la fiesta en paz. En casi mes y medio de gobierno ha mantenido un perfil más bien bajo, no ha afrontado conflictos graves e incluso no salió tan mal librado del Congreso después de la instalación de la LXI legislatura. La invasión de un predio en el Parque Industrial Mieleras, el 2 de enero en Torreón, se resolvió en pocos días y en su reciente gira por la metrópoli lagunera aplacó los ánimos luego de declarar, en la toma de posesión de Manolo Jiménez, que recompensaría a Saltillo por su apoyo en las elecciones del 4 de junio. Torreón, como se sabe, votó por el PAN.

El gobernador ratificó su “compromiso y disposición de invertir en Torreón y equilibrar los proyectos de obra e inversión que merece esta gran ciudad”. Darle la espalda a la capital de La Laguna se volvería a pagar con votos. El alcalde Jorge Zermeño correspondió el gesto con una cortesía —“en las autoridades de Torreón (…) tendrá aliados para trabajar por este municipio”— y con una sentencia: “Si a Torreón le va bien, le va bien a Coahuila”. Ambas son buenas señales, pero más para la galería.

Riquelme necesita legitimarse con decisiones de gran calado como investigar el desvío de 410 millones de pesos detectado por la ASE y encarcelar a quienes abusaron del poder para enriquecerse. De lo contrario, jamás podrá sacudirse la sombra del moreirato. Si la megadeuda tumbó a Humberto Moreira de la presidencia del PRI, antes de la campaña presidencial de 2012, el escándalo de las empresas fantasma podría decidir el futuro de su hermano Rubén, instalado ahora en la secretaría de Acción Electoral, para no afectar la de por sí frágil precandidatura de José Antonio Meade.