viernes 20 de julio de 2018 | 07:08
Columnas

En Contexto. Trump, de lleno en las elecciones

@lusacevedop jue 11 ene 2018 20:33
Trump... ¿metido en el proceso electoral de México?
Trump... ¿metido en el proceso electoral de México?
Foto propiedad de: Internet

 

Si algo le faltaba al país, por destacar lo importante, y al gobierno federal, lo vino a dar el presidente Trump con al declarar abiertamente su intromisión en el proceso electoral.

En declaraciones a The Wall Street Journal, el mandatario estadounidense retomó el tema del muro fronterizo y dijo que México lo podría pagar a cambio de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en función de sus condiciones y, generoso, ofreció dilatar las discusiones hasta que se resuelva el tema de las votaciones presidenciales.

Canadá ya había advertido un día antes que Washington perfilaba su retiro o suspensión del TLCAN, lo que propició que el tipo de cambio se disparara y que la Bolsa Mexicana de Valores sufriera un nuevo descalabro, claro ante el azoro de nuestros negociadores que corrieron a la búsqueda de Robert Lighthinger, representante comercial estadounidense, y con congresistas, para rogar que no se cambien las reglas del juego.

Antes de que se reanuden las conversaciones, las autoridades mexicanas ya cedieron en el tema de la cláusula “Sunset” con la que el gobierno de Trump busca revisar el Tratado cada cinco años y, si no le resulta económicamente favorable, cancelarlo.

Entre los temas conflictivos de las negociaciones prevalece el del contenido regional de la industria automotriz. Estados Unidos quiere que la regla de origen (bienes producidos en la región TLCAN) pase de 62.5 por ciento actual a 85 por ciento, lo que sería altamente ventajoso solamente para los estadounidenses que son dominantes frente a Canadá y, sobre todo, para nuestro país.

Hasta ahora, la posición mexicana en la negociación del Tratado en su conjunto no ha generado avances relevantes y favorables. Y si las condiciones en materia automotriz se modifican, el costo económico, social y político-electoral serán catastróficas.

Con la firma del TLCAN en 1994 México logró incrementar su producción en materia manufacturera, pasamos a ser exportadores, se generó empleo, inversión y el robustecimiento de la economía en general, impulsado especialmente por la industria automotriz que, para su defecto -y ahí el temor gubernamental- no fue capaz de promover la formación de proveedores nacionales que se integraran la cadena de valor global en la manufactura y, en este saldo, son pocas las capacidades de investigación y desarrollo creadas hasta ahora.

Si bien a las grandes trasnacionales les perjudicaría que cambiaran las reglas vigentes del TLCAN porque en México disponen de mano de obra calificada con salarios precarios que se traducen en bajos costos de producción, además de las oportunidades de exportación propiciadas por los múltiples acuerdos de libre comercio que hacen de nuestra economía la más abierta del mundo, hay que considerar que Trump les abrió la posibilidad de invertir en su país con una reforma fiscal muy generosa.

Con estos factores, entre muchos otros, como la debilidad microeconómica mexicana que se ve en el reducido poder de compra de los salarios, la inseguridad, la corrupción, la ausencia de un estado de derecho y la desconfianza a los políticos, integraron el coctel ideal para que Trump reforzara su antimexicanismo y ahora, conocedor de las limitaciones de los negociadores, también se meta en el proceso electoral.

¡Lo que faltaba!

@lusacevedop