jueves 19 de abril de 2018 | 02:34
Columnas

Meade para los millennials. ¿O es al revés?

@maloguzmanvero mar 02 ene 2018 08:39
Este año los millennials más mozos llegan a su mayoría de edad y, con ello, el porcentaje que representan pasa a ser la gran la mayoría de la población votante
Este año los millennials más mozos llegan a su mayoría de edad y, con ello, el porcentaje que representan pasa a ser la gran la mayoría de la población votante
Foto propiedad de: Internet

 

“Los jóvenes han tomado la Ciudad de México. Espero que ya no la suelten.” Fernando Belaunzarán

 

La generación millennial ha sido criticada por parecer dejada de todo. Eso hasta el 19 de septiembre pasado, cuando tomaron las calles y se convirtieron en el corazón de la capital de la República, salvando a personas, coordinando acciones, repartiendo ayuda. Se volvieron razón y lección para todos nosotros.

Los millennials y su percepción del mundo puede ser tan extrema y/o cercana como queramos. Sus intereses, ya sea para el trabajo o para cuidar del planeta, hacen que nos preguntemos por qué no parecernos más a ellos. Su actitud hacia el estudio sigue enarcando las cejas. Como sea, siguen siendo la generación misterio. 

Este año los millennials más mozos llegan a su mayoría de edad y, con ello, el porcentaje que representan pasa a ser la gran la mayoría de la población votante en los comicios de 2018 en nuestro país. Según el INE, el 60% de los posibles votantes pertenecen a esa “camada”. Por lo anterior, se ha convertido en el grupo más codiciado por todas las opciones políticas. 

Las interrogantes de cómo llegarles, qué necesitan, qué les mueve, no han hecho más que iniciar. El primer ejemplo del año: la entrevista a Nicolás Gutiérrez, quién ayer llegó a su mayoría de edad. Y, con esa responsabilidad, compartió en redes su decisión de votar en favor de José Antonio Meade para Presidente de la República, el próximo 1 de julio. El candidato en cuestión le agradeció y lo felicitó, mientras las redes sociales retomaban profusamente su declaración; fuese para felicitarlo, criticarlo, denostarlo, sumarse o asomarse por primera vez y en vivo a la decisión de un millennial de carne y hueso. 

Seguramente, a partir de esto, veremos a distintos millennials decantarse —en lo individual o colectivamente hablando— por X o Y candidato, cuando la mayor parte de los no millennials, y solamente a pregunta muy expresa, contestamos con un “el voto es libre y secreto”, como dijera recientemente el pelón Carlos Salinas de Gortari para salirse por la tangente.

La contestación de los millennials para Meade se encuentra en cuentas de redes sociales como es la de Jóvenes por Meade, la cual —siguiendo su tendencia de millennial— muestra un equilibrio entre seguidores y a quienes siguen. Hasta el momento, no se lee una cuenta bot manejada por diversas manos. Otra vez, características muy millennial: estructuras horizontales, donde todo el mundo trabaja a su propio ritmo y a su manera, y donde la participación no se ve (tan) acotada por la cabeza. Otro caso, ahora en Facebook, es la página God Emperor Meade-O, la cual muestra una creatividad que tal vez no todo mundo encuentre simpática, pero que refleja nuevamente una gran variedad en el diseño. Eso sin mencionar que tiene más de 40 mil seguidores. 

Surge la pregunta: ¿Meade para los millennials o los millennials para Meade? La respuesta, creo, es un mucho de las dos y, juntos, son mucho más que dos. Meade puede ser el candidato de los millennials si logra conectar en temas importantes como son la ecología, la energía, la tecnología (y todo lo que termine en ía), el poder migrar de trabajo —o locación—, sin por ello tener que preocuparse innecesariamente de su futuro laboral y contar con un mínimo de prestaciones. Esta generación pide a gritos (y al unísono) ser tomada en cuenta, respetada y, a la vez, que haya una responsabilidad real por parte de todos lo que conformamos una sociedad —cero impunidad. Siendo mayoría, están preocupados por los derechos de las minorías: grupos indígenas —que, por cierto, ellos tienen perfectamente identificados—, comunidades culturalmente creativas, grupos vulnerables, y un espectro tan amplio como son sus intereses, motivaciones y preocupaciones. 

Por lo mismo, están dispuestos a participar no solo votando —eso es lo importante—. El atávico “yo cumplo por que voto” es una frase hueca para los millennials. Su participación inicia con la precampaña y acompaña todo el proceso. El voto es la cereza de su pastel. Exigirán, entonces, que sus puntos de vista, opiniones y propuestas sean incorporados también a todo lo largo y ancho. 

Inevitablemente, los millennials tienen un conocimiento de vida e interconectividad que no parte (solo) de las aulas y de la educación, algunos dirían, formal. Accesan y discriminan la información de forma completa. De alguna manera perciben lo que es el contenido real (eso incluye las propuestas) y lo que se trata de poses falsas. La expectativa que tienen de sus autoridades es muy distinta a lo que esperaban los electores hace unas décadas. Lo que buscan en sus referentes es un ABC Millennial.

Autenticidad. A modo de ilustración, el video que subió ayer Meade al respecto del acueducto en Hidalgo, mismo en el que dejó ver su propio pulgar tapando la cámara en algún momento; o el de Epazoyucan, en el cual se puede escuchar la agitación normal de una persona al subir un tramo de escalera. Ambos fueron retuiteados y vistos porque se perciben auténticos. Lo mismo, cuando “levanta pasiones” al retomar un beso que fue captado en el trasfondo de uno de sus eventos, ya que eleva lo hermoso de la vida.

Base familiar. No solo la suya, sino la que entabla con la gente. No le importa tardarse en los recorridos, si en los mismos hay tiempo para interactuar. Su relación familiar asoma una veta que no habíamos querido ver de los millennials. Estamos tan acostumbrados a pensar en ellos como a-familia (si no es que anti familia). Se nos olvida que ahora viven arriba de los 30 años en casa de sus padres… Así que el cómo se acercan a la familia, cómo ven a la familia, es su primer círculo y eso puede ser tanto una relación sanguínea como no originaria. Meade proyecta esa base de familia porque la tiene, porque desea compartirla y, de nuevo, porque es real y auténtica.

Cercanía y conectividad. Meade está probando que está dispuesto a utilizar la tecnología, aunque eso implique mostrar sus deficiencias en el manejo de la misma. Ya sea con selfies, videos personales, redes, mensajes, memes, responde siempre espontáneamente. Apela a los jóvenes y, de paso, propone que una de cada tres candidaturas sea para ellos…

Los millennials buscan por definición un mejor mañana, empezando hoy; quieren realizar sus sueños, y por eso se entregan sin esperar nada a cambio, por eso innovan y realizan acciones que demandan constantes cambios y concesiones. La respuesta a su diario obrar es creer y crear de México una potencia que les permita (nos permita a todos) lograr el sueño millennial: vivir mejor.