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Columnas

Anaya 2018, como el Jefe Diego en 1994, se bajó del ring en su mejor momento

@FedericoArreola mar 02 ene 2018 21:48
Después de hacer el gran trabajo, Ricardo Anaya en vez de lanzarse en persecución del líder en las encuestas, AMLO, se retiró, se ausentó, desapareció, se esfumó
Después de hacer el gran trabajo, Ricardo Anaya en vez de lanzarse en persecución del líder en las encuestas, AMLO, se retiró, se ausentó, desapareció, se esfumó
Foto propiedad de: Internet

Diego 1994

Mucho se ha escrito acerca de lo que hizo —más bien, lo que no hizo— el panista Diego Fernández de Cevallos después del debate de candidatos presidenciales de 1994.

El que mejor ha contado la historia es Héctor de Mauleón, en enero de 2014 en la revista Nexos:

√ “Por primera vez en la historia política de México, el 12 de mayo de 1994 hubo un debate entre los principales candidatos a la presidencia de la República”.

√ “Esa misma noche hubo también, por primera vez, un aspirante priista derrotado”.

√ “El candidato del PAN, Diego Fernández de Cevallos, abandonó el set de televisión dejando entre los analistas políticos —y en una audiencia estimada en 30 millones de espectadores— la impresión de que había despedazado por completo a sus oponentes, el priista Ernesto Zedillo y el perredista  Cuauhtémoc Cárdenas”. 

√ “… ‘Nocaut de Diego’, ‘Arrebata Diego la noche’, fueron algunos de los titulares publicados al día siguiente”.

√ “Sin embargo, tras los 98 minutos que duró el debate, cuando todo parecía anunciar que el panista tenía la presidencia al alcance de la mano, su campaña se eclipsó”.

√ “Durante las semanas siguientes Diego Fernández de Cevallos desapareció de los medios e incluso suspendió sus giras proselitistas”.

√ “Pareció que ni el PAN ni su candidato estuvieran en campaña”.

√ “A Fernández de Cevallos se le acusó de detener su actividad proselitista a cambio de dinero y propiedades otorgados por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari”.

√ “El supuesto abandono de Fernández de Cevallos de una campaña presidencial que Ernesto Zedillo ganó con el porcentaje de votos más bajo en los 65 años de vida que el PRI tenía entonces (49.69%), ha constituido uno de los grandes enigmas de 1994”.

Anaya 2018

El actual candidato del PAN —y de otros dos partidos, PRD y Movimiento Ciudadano—, Ricardo Anaya, realizó, a juicio de no pocos analistas, una obra maestra de la maquinación política para conseguir la candidatura presidencial:

√ Se adueñó del PAN.

√ Echó de ese partido a Margarita Zavala.

√ Humilló a Felipe Calderón.

√ Dobló al influyente y popular jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.

√ Conquistó el PRD.

√ Hizo suyo a Movimiento Ciudadano.

√ Destruyó al poderoso ex gobernador poblano Rafael Moreno Valle.

Anaya 2018 es el Diego de 1994

Pero, después de hacer el gran trabajo, Ricardo Anaya en vez de lanzarse en persecución del líder en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, se retiró, se ausentó, desapareció, se esfumó, prácticamente murió —vale decir, políticamente hablando.

En el mejor de los casos, como oficinista mal pagado, Ricardo Anaya suspendió sus actividades por completo debido a la temporada vacacional.

En cambio, sus rivales no han dejado de trabajar, a diario, intensamente, con todo lo que tienen.

Será mañana miércoles cuando Ricardo Anaya reanude sus actividades… ¿demasiado tarde para volver a estar en competencia?

La historia, dos veces

Es conocida la tesis de Marx: “La historia se repite dos veces: primero como tragedia y después como farsa”. 

Todos los mexicanos sabemos que 1994 fue un año trágico por el levantamiento zapatista y los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu.

Entonces ganó el PRI, esto es, Ernesto Zedillo, pero pudo haber perdido si Diego Fernández de Cevallos no hubiera abandonado el ring cuando iba ganando la pelea.

En 2018 José Antonio Meade, del PRI, podría derrotar a Andrés Manuel López Obrador, de Morena, si Ricardo Anaya terminara de entregar al priista los votos conservadores que le hacen falta para empatar al izquierdista.

Quizá Andrés Manuel no está equivocado al hablar de que el PRI y el PAN son lo mismo y que actúan puestos de acuerdo. No hay otra explicación a la renuncia de Anaya a hacer campaña.