viernes 15 de diciembre de 2017 | 04:13
Columnas

México; el junior de la casa

@luisbd_ jue 07 dic 2017 20:09
Está muy cerca el fin de semana de 2018. Ya casi.
Está muy cerca el fin de semana de 2018. Ya casi.
Foto propiedad de: Internet

Cerca, muy cerca, está la elección presidencial del 2018. Más que elección, sería correcto calificarla de votación. Es, en efecto, una votación; porque los candidatos vienen siendo impuestos en todos los partidos. En ningún caso se ha llevado a cabo siquiera un proceso interno de elección del candidato que los va a representar. No voy a profundizar en esto porque resulta aburrido. Lo que sí sería bueno es empezar a llamar las cosas por su nombre.

La Percepción

Ivonne Ortega P. El Universal. Política mexicana 2.0. Julio 11, 2017. “…nuestros jóvenes también están creciendo en un país donde, a la gran mayoría, no se les están facilitando las herramientas y las oportunidades para que con su talento y trabajo puedan salir adelante.”

“Principalmente, esto ha sido consecuencia del estancamiento de nuestra agenda política y de nuestra forma de hacer política. Tenemos más de 100 años hablando de los mismos temas: empleos, buenos salarios, educación, salud y seguridad.”

Llama la atención que Ivonne Ortega – siendo diputada federal por el PRI cuando escribió estas líneas- no haya mencionado la corrupción entre uno de los problemas de los que “tenemos más de 100 años hablando”. Para muchos –y me incluyo-, la corrupción es el detonante de la mayoría de los problemas citados. Pero de nuevo, para no cansar y cerrado el paréntesis, me vuelvo al tema.

Leído lo anterior, da la sensación de que la absoluta responsabilidad de brindar las herramientas para el desarrollo de los ciudadanos recae en el Estado. Y según nuestra constitución es así. Lo grave de esto es que, desde hace décadas, e inducidos por sabrá Dios quiénes, los mexicanos tendemos a confundir al Estado con la clase política y, si tan sólo corrigiéramos el rumbo de esa percepción, considerándonos los ciudadanos, como parte integral de dicho Estado…

 

La incesante búsqueda del bueno

Me explico. Vivimos a la continua espera del grupo de buenos seres, liderados por un mesías, que nos garanticen las soluciones que tanto anhelamos. Pero no participamos. Y si participamos, los caminos que tomamos no nos llevan a otro sitio que repetir la historia. Seguimos creyendo en personas, cuando los cambios políticos nacionales los generan las instituciones. Buenas o malas.

Es verdad. Necesitamos cambiar la forma de hacer política. Pero todos, ciudadanos incluidos. ¿No sería sano dejar de esperar al mesías espléndido que nos llene de bendiciones y luche por lo que nosotros mismos no luchamos?

Las democracias maduras funcionan con base en instituciones autónomas sólidas e independientes del gobierno. Esas instituciones deberán ser creadas por el gobierno, lideradas y veladas por una ciudadanía activa. Solo entonces las instituciones garantizarán los derechos e intereses de los ciudadanos y no los de la clase política, como hasta ahora.

¿No es momento, ya, de arrebatar las instituciones a la clase política y fortalecerlas para que, llegue quien llegue, se supedite a los intereses que los ciudadanos impongan?

La realidad

Seguir esperando que los políticos actúen a favor de los ciudadanos es una utopía que se llama paternalismo. Y el paternalismo no nos ha llevado a otro destino que el conocido en más de 100 años.

A ver si México deja de ser el junior de la casa, que mucho se queja de su padre, pero no encuentra los arrestos para salir de ahí, donde cada fin de semana le dan su domingo para que se sienta cómodo y no tenga que esforzarse tanto. Está muy cerca el fin de semana de 2018. Ya casi.