jueves 14 de diciembre de 2017 | 04:27
Columnas

De acá para allá. La Ley de Seguridad Interior y la amnistía de AMLO

@ Hugo_Canelo jue 07 dic 2017 11:35
Lo macabro de esa ley, es que se está preparando antes de la jornada electoral de 2018.
Lo macabro de esa ley, es que se está preparando antes de la jornada electoral de 2018.
Foto propiedad de: Internet

Dos temas importantes están circulando en esta semana en los medios de comunicación en el país. Uno de ellos es la llamada Ley de Seguridad Interior, impulsada por el presidente Peña Nieto. El otro tema es una ocurrencia de López Obrador, amnistía a narcos para reducir la violencia. Ambos temas están relacionados con la violencia que hay en el país. La diferencia radica en que la ocurrencia de López Obrador es para reducir la violencia; la Ley de Seguridad Interior no se ve un objetivo claro de la misma.

La Ley de Seguridad Interior propone que el presidente puede decretar una Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior. Entonces podrán intervenir las Fuerzas Armadas en la zona geográfica en la que se presente la “amenaza a la Seguridad Interior”. Es un peligro darle más poder al poder. Un presidente diminuto, impopular y con el mayor rechazo social en la historia, teniendo esta “herramienta” suena peligroso y riesgoso.

Entonces de nada sirven los miles de millones de pesos que se gastan en las policías en los tres niveles de gobierno. ¿Cuál será entonces la función de los cuerpos policiacos? Pareciera que las policías están de adorno ahora que las fuerzas armadas tendrían más poder.

En casi una década que comenzó la “guerra contra el narco”, la violencia ha ido en aumento. Un fracaso total la labor del ejército en las calles en estos últimos 10 años. Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Calderón sumó cerca de 120 mil asesinatos en su sexenio. En este sexenio de Peña Nieto, van cerca de 114 mil asesinatos. La violencia se ha regado prácticamente por todo el país. ¿De qué sirve seguir teniendo al ejército en las calles?

Lo macabro de esa ley, es que se está preparando antes de la jornada electoral de 2018. El artículo 8 de esa Ley establece que las protestas sociales o movimientos político-electorales, bajo ninguna circunstancia serán consideradas como amenaza a la Seguridad Interior. Hay una línea muy delgada para que “manifestaciones o protestas” sean pacíficas o se salgan de control. Siempre resultan infiltrados que violentan las manifestaciones. La Ley no señala cuando si y cuando no es un caso de amenaza a la Seguridad Interior.

¿Entonces si se sale de control una manifestación puede considerarse amenaza a la Seguridad Interior?

El cuento de fraude electoral cada vez se vuelve más real. Con lo polarizado que está el país, lo diminuto y corrompidas que están las instituciones, un fraude en 2018 sería un caos para México. Un escenario ideal para manifestaciones que se conviertan en amenazas a la Seguridad Interior. Entonces el gobierno tendrá pretexto de sobra para determinar actuar si ellos se sienten amenazados.

El más claro ejemplo hoy es Honduras, basta con mirar como el gobierno de aquel país centroamericano ha reprimido a la sociedad. Después de un supuesto fraude electoral, el gobierno hondureño ha decidido usar las policías para reprimir las manifestaciones. Pareciera una prueba piloto de lo que puede pasar en un país más grande como México el año entrante.

El mensaje de la Ley de Seguridad Interna es claro y peligroso: el gobierno de Peña Nieto no tiene la credibilidad y capacidad de manejar una eventual crisis de seguridad en el país. No puede ni con su gabinete fallido, menos con un país. Es por eso que la Ley de Seguridad Interna es necesaria a conveniencia para el gobierno y el presidente, no por el bien del país.

¿Por qué la ocurrencia de la amnistía de López Obrador?

Sugiero dos hipótesis. La primera, el hecho de que el tabasqueño reconoce abiertamente que el Estado no tiene la capacidad de resolver el tema de la inseguridad y violencia en el país. Aun así, suena como lo dijo Leo Zuckermann en su columna de Excelsior, una fórmula mágica. De la noche a la mañana no se resolverá el tema de la violencia con solo perdonar a los malos.

La segunda hipótesis es que es una estrategia de campaña de López Obrador. Ya están en campaña los partidos políticos, se les ocurrirán barrabasadas como esta. A muchos medios, políticos y gobernantes les indigna, les duele y critican la idea del peje. Me parece que dentro de esta ocurrencia del tabasqueño, también busca contrarrestar la aberrante Ley de Seguridad Interior. Es una llamada de atención a la medida perversa que piensa implementar el gobierno.

Podrá sonar simplona la propuesta de López Obrador, pero está buscando soluciones y no darle la vuelta al tema como lo hace el gobierno actualmente. Hay temas que me parece que no se deben de salir al público como esta idea del tabasqueño. La indignación de los medios, priistas y panistas suena como si fuera mejor no decirlo y darles amnistía por debajo de la mesa. No les indigna a los demás partidos lo que pasa desde el sexenio de Calderón, pero si les indigna una posible solución.

Sin lugar a dudas el PRI-gobierno está tratando de tejer fino para ganar las elecciones de 2018. La Ley de Seguridad Interior puede ser un distractor, estrategia, lo que sea con tal de fortalecer un poco al diminuto Poder Ejecutivo. Por el lado electoral, el PRI solo se fortalecería si el fallido Frente Amplio no se consolida y resultan un gran número de aspirantes para dividir el voto.

Todo lo que ocurre en materia política está enfocado en las elecciones del siguiente año, que sin lugar a dudas serán las más competidas. López Obrador va muy arriba, se fragmente o no se fragmente el voto. El gobierno debe plantearse que, haga lo que haga, el tamaño que tiene, no le dará para jugar a ganar una elección presidencial.

 

Twitter: @Hugo_Canelo