viernes 15 de diciembre de 2017 | 04:04
Columnas

Cuatro analogías sobre el relevo en la SEP

@jcma23 jue 07 dic 2017 17:02
Nuño... la renuncia
Nuño... la renuncia
Foto propiedad de: Internet

 

 

Primera analogía: "Lo más importante en la vida..."

"La carrera política es lo más importante en la vida", es el mensaje que, en los hechos, con los actos, las palabras y de manera poco sutil, nos envía Aurelio Nuño, al tomar la decisión de renunciar a la titularidad de la Secretaría de Educación Pública (SEP), para formar parte del “Estado Mayor” del PRI, como jefe de la campaña política, rumbo al 2018, del precandidato José Antonio Meade.

No hay ningún delito qué perseguir en esa determinación. Es un asunto personal; es una decisión individual guiada, quizá, por un ideal, aunque en ello existe un trasfondo ético y simbólico. Es una transición  que se ubica en el ámbito de lo moral, de lo político; inclusive de lo legal, aunque no sea tan legítimo. Es una cuestión de valores humanos. Hasta sería, si se profundiza en el análisis del caso, un asunto histórico: “La patria me llama…”.  Cualquier justificación alcanza cuando se trata de cumplir con un deber cívico. En fin, esas son las verdaderas enseñanzas que deja un liderazgo más inspirado en el poder que en el saber.

Este tema sobre “lo más importante en la vida”, me recuerda lo que les digo a mis alumnos y alumnas de licenciatura en Pedagogía o de Intervención Educativa: "Cuando ustedes no asisten a las sesiones académicas, el hecho se puede interpretar de dos maneras: 1) Tuvieron una emergencia, o 2) Están ocupados en una actividad más importante y motivadora como para no estar en clase."

Así interpreto, toda proporción guardada, la renuncia de Aurelio Nuño como titular de la SEP. Al parecer, dicha decisión se inspiró en el segundo significado. Para él, y sus jefes, hay una actividad política más importante qué hacer, en lugar de continuar en el timón y dirigir los destinos de la educación del país, en momentos en que la Reforma Educativa de la actual administración federal no termina de cuajar. Cuando hay todavía muchos pendientes por atender.

¿Qué va a suceder con las plazas aún no liberadas de los Asesores Técnico Pedagógicos (ATP) de todo el país? ¿Cómo se va a resolver el asunto de los maestros y las maestras injustamente cesados, como consecuencia de la aplicación sesgada de las leyes (los cesaron por no responder a las notificaciones y no asistir a las sesiones de evaluación de docentes), en el curso de la actual Reforma Educativa? ¿Por qué en algunos estados de la República se reinstalaron a docentes cesados, por las mismas causas, y en otros no? ¿Qué avances y valoraciones se tienen en el ensayo (piloteo) que se realiza, sobre una muestra de escuelas, en torno al Modelo Educativo 2017? ¿Cuáles son y cómo van los informes puntuales en cuanto a la reconstrucción de escuelas dañadas por los sismos y la reposición de días de clases para los estudiantes y docentes? ¿Qué informes tenemos con respecto a los libros de texto gratuitos cuyo diseño se inició este año?

 

Segunda analogía: "¿Existe compromiso con la educación?"

Este escenario, de la renuncia de Nuño, me recuerda aquellos tiempos, en cargos de dirección escolar, cuando decíamos, cara a cara, a algunas maestras o maestros de Educación Básica, luego de que éstos nos anunciaran el abandono de la nave en “medio de la carretera”: "Uno no puede renunciar a la mitad del ciclo escolar". O bien les preguntábamos con justa razón y de manera asertiva: "Explícame, por favor, las niñas, los niños o los jóvenes ¿dónde quedan en el orden de sus prioridades profesionales?"; "¿hay o no compromiso profesional con la educación? ¿Qué compromisos o vínculos pedagógicos tienen con sus niños, niñas y jóvenes?"

Tercera analogía: Las habilidades políticas, por encima de las capacidades intelectuales

Con el relevo en la SEP, anunciado ayer en Los Pinos, (me imagino a EPN, desde la banca, gritando, como en el fútbol: ¡sale Nuño, entra Granados!), algo me queda claro; una vez más se reproducen los vicios negativos que aquejan al Sistema Educativo Nacional: Debido a encargos de carácter político, muchos de nuestros queridos maestros y nuestras queridas maestras, de base, abandonan las aulas, porque deciden "iniciar una carrera política o sindical"; por lo tanto, aceptan "comisiones especiales" para desempeñar ese tipo de tareas. Durante mi trayectoria profesional en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), he conocido a infinidad de buenos maestros y excelentes maestras, asesores y directivos de Educación Básica, que se han perdido en los laberintos de la vida sindical o en trabajos de colaboración con el "partidazo", al aceptar las famosas "comisiones", en vez de dedicarse profesionalmente a la educación y al cambio cultural de las nuevas generaciones.

Esta coyuntura en la SEP me recuerda también lo que ha expresado, con toda razón, Gilberto Guevara Niebla, cuando afirma que ese tipo de inclinaciones político-sindicales, constituye una de las causas o el reflejo de la obsolescencia que invade a algunas zonas del magisterio nacional.

 

"Es triste decirlo, pero el magisterio mexicano no brilla con luz propia. Su imagen social se ha construido con los pálidos reflejos que proyecta su representación oficial, el sindicato, una organización ajena a la modernidad y a la democracia, una entidad obsoleta, una pieza orgánicamente articulada al partido oficial de mediados del siglo XX. No podía ser de otra manera. El sindicato no es una entidad de naturaleza académica o profesional y sus líderes son seleccionados no por atributos intelectuales sino por sus habilidades políticas." (1)

Cuarta analogía: Continuidad en el servicio, discontinuidad en la docencia

Otro de los problemas que caracterizan al Sistema Educativo en México, es la falta de continuidad en la labor docente, aparte de la falta de compromiso. Con frecuencia se escucha decir a los estudiantes y padres o madres de familia,  casi en todos los niveles educativos: “a cada rato nos cambian al profesor”; o “llevamos tres maestras en lo que va del ciclo escolar”…

Para los trabajadores de la educación el asunto tiene relativa solución: Hay continuidad en el servicio (o sea que no les dejan de pagar), aunque haya discontinuidad en la labor docente, en el trabajo en aula, en función de los aprendizajes de los niños, las niñas y los jóvenes. Los afectados son los estudiantes; la sociedad.

La SEP lleva tres secretarios del ramo en cinco años. Uno que despachó, Emilio Chuayffet del 1 de diciembre de 2012 a septiembre de 2015 (casi 3 años); luego entró Aurelio Nuño al frente de la dependencia, a partir de esa fecha y hasta su renuncia de ayer (duró ahí poco más de 2 años); hoy ocupa el cargo como titular, el ex subsecretario de Planeación, Otto Granados (prácticamente por un año). Desde la cima de la burocracia, no exactamente de la “meritocracia”, la SEP muestra a la sociedad que también en las alturas se reproduce esta práctica nociva de la “continuidad en el servicio, pero discontinuidad en la operación de los proyectos y los programas educativos”.

¿Cuál es el estado de rendición de cuentas con respecto a las “tutorías” para docentes de nuevo ingreso? ¿Qué ha pasado con el Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED) establecido en la legislación? ¿Cómo va la evaluación del desempeño de docentes y directivos como lo marca la ley? ¿Qué medidas emergentes está realizando la SEP ante los deplorables resultados en el logro académico, de los estudiantes de Educación Media Superior, según lo publicado por el INEE este 2017?

 

 

Nota:

(1) Guevara Niebla, G. (2017) Los maestros al centro. Crónica. 14 de noviembre. México

 

 

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