sábado 16 de diciembre de 2017 | 03:04
Columnas

Meade: se agota la poesía, es necesaria la prosa

@maloguzmanvero mié 06 dic 2017 10:17
 Meade opera la estrategia de alejarse lo más posible del prototipo priísta
Meade opera la estrategia de alejarse lo más posible del prototipo priísta
Foto propiedad de: Internet

 

Incumbents needn’t be victims of disruption if they recognize the crucial thresholds in their life cycle, and act in time. Los del gobierno en turno no necesitan ser víctimas de la disrupción si reconocen los puntos de quiebre cruciales en sus ciclos de vida y actúan a tiempo. Chris Bradley y Clayton O’Toole

You campaign in poetry, but you govern in prose. Se hace campaña con poesía, pero se gobierna con prosa. Hillary Clinton

 

 

En la lucha por el control del PRI, el bloque tecnócrata va ganando las primeras batallas y se dibuja imponiéndose en el Instituto. Por ahora…

A JAMK –además de los gasolinazos, el Fobaproa y el desaguisado en Sedesol por la “nueva” forma de medir la pobreza, entre otras tantas cosas de las que ha sido corresponsable durante las dos últimas administraciones- le estarán cargando la inseguridad en el país y la falta de transparencia gubernamental. Ello, desde ahora lo obliga a concentrarse en el discurso en lo que menos conoce: las medidas anticorrupción y la lucha contra el crimen organizado. Eso, claro está, mientras la renegociación del TLC, la inflación y el resto de la situación económica nacional no vuelvan a capturar todos los reflectores y requerir de su atención inmediata.

Para lo anterior, Meade opera la estrategia de alejarse lo más posible del prototipo priísta y demostrar que en el equipo que él conforma también hay hombres “limpios”, eficientes e íntegros. Arropa, sin analizarla a cabalidad, la idea de que el desprestigio del partido puede resolverse acudiendo a personajes que no han formado filas dentro de éste.

Al mismo tiempo, como parte de su estrategia (por no decir la de Luis Videgaray), considera darle entrada – si bien con cautela- a cuadros del PRI: ¿Miguel Osorio Chong, como presidente del Revolucionario Institucional, y Claudia Ruiz Massieu a la Secretaría de Educación, en sustitución de Aurelio Nuño?; esto es, nada tonto, procura no desperdiciar la base y dar cabida hasta a la corriente beltronista. Todo en su justa medida.

Entiéndase también en este contexto la posible designación de Mikel Arreola –luego de que Narro declinara tres veces- como candidato de ese instituto político a contender por el gobierno de la Ciudad de México. Un arreglo PRI-PRD, en el que el primero sacrifica a la CDMX a cambio del apoyo del segundo para asestar un golpe de muerte al Frente a nivel federal. Sí, en las contiendas como en los matrimonios, hay ocasiones en que se gana perdiendo.

El problema es que la forma -y con ésta el discurso- se agotan muy rápidamente, y más en estos tiempos digitales. El discurso político en México se ha democratizado y cada vez se encuentran menos diferencias entre las arengas; los temas que antes eran banderas unipersonales, ahora muchos candidatos las enarbolan, permeando todo el espectro político. A modo de ilustración, antes la patente de la “marca” anticorrupción la detentaba la oposición; ahora no. O que decir del CCE exigiendo un aumento al salario mínimo, de Anaya hablando de la pensión universal o de AMLO “del perdón”…

Cada vez más recae en la sociedad en general detectar las sutilezas en los discursos y, por ello, JAMK habrá de comenzar a trabajar –y pronto- un esquema de gobierno con compromisos específicos (la oferta), así como convencer a un importante número de priístas (y panistas) en torno al mismo.

Para ello no basta una reinvención de unas frases sin contenido, se requiere de sólidos caminos e iniciativas de fondo. Propuestas diferenciables, comprometidas, obligadas y, hasta cierto grado, esquizofrénicas e incómodas, que permitan un cambio verdadero y el distanciarse del PRI, y a la vez darle continuismo a un programa gubernamental que se fincó en numerosas reformas estructurales que aún no concluyen. Nada sencillo.

Paralelamente, como malabarista jugando con varias pelotas en el aire, tendrá también que poner más atención –aunque sea de forma- a las instancias priístas de las entidades federativas, las cuales aún no se sienten cómodas con su perfil como abanderado presidencial. Nunca es sensato olvidar que a México lo conforman treinta y dos entidades; no todo es lo que dicta la capital.

Hay que entender que, en estas épocas políticas, la poesía se acaba pronto y se hace necesario –de en serio- plasmarla en prosa.