sábado 16 de diciembre de 2017 | 03:05
Columnas

La censura desde la perspectiva de Hobbes en la era digital

mié 06 dic 2017 15:39
Las redes sociales y la intervención del Estado.
Las redes sociales y la intervención del Estado.
Foto propiedad de: Internet

 

En el Leviatán, una de las importantes obras de la filosofía y teoría política, Thomas Hobbes concibe y justifica la existencia de un Estado soberano y absoluto, sin límites en su actuación, capaz de estar e intervenir – si acaso  lo único que está exento es la vida privada de las personas – en todo; en aras de brindar seguridad, paz y bienestar.

Un Estado artificial que,  para Hobbes,  nace de la voluntad mayoritaria del hombre individual o ciudadano,  quien  cede su libertad natural y renuncia a la condición de autogobernarse, delegando autoridad a un ente coercitivo y lo suficientemente poderoso como para reprimir  y sembrar temor.3

Para tal fin, en la perspectiva de Hobbes este ente cuenta con determinados derechos y facultades que le permiten cumplir con la función o fin para el cual fue concebido y le fue delegado autoridad, entre las cuales se encuentra “ser juez o instituir todos los jueces de opiniones y doctrinas como una cosa necesaria para la paz, al objeto de prevenir la discordia y la guerra civil”, es decir, el soberano cuenta con la facultad de censurar o reprimir todo aquello que sea dicho, enseñado, promulgado y afirmado, y permitir lo que él desea que sea dicho, enseñado, promulgado y afirmado, en el afán de preservar la paz, y lo que esté en contra de ella no es verdadero.

Ahora bien, en los tiempos actuales en que la libertad de expresin ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽mpos actuales en que la libertad de expresira de ella no es verdero. cesaria para la pazque le permitan e o asamblea dón es un derecho humano, garantía institucional de opinión pública libre, a decir de Climent Gallart, y en donde las nuevas tecnologías y las redes sociales juegan un papel importante en el actuar de las sociedades, no teniendo fronteras, criticando, pretendiendo y en algunos casos influyendo en las decisiones del Estado, ¿Qué tan legítimo y viable resulta la censura a que se refiere Hobbes en su Leviatán?¿Ha sido entendida a cabalidad las expresiones vertidas por Hobbes? ¿Resulta acaso conveniente la existencia de una normatividad que regule a las redes sociales y legalice la intervención del Estado en ese ámbito?

En ese orden de ideas, conviene tener presente que para Hobbes, por un lado,  nada es más prioritario que evitar la guerra civil - entre ciudadanos ubicados en un mismo territorio -  y preservar la paz de una comunidad o sociedad, que el Estado es el encargado de establecer el orden - dictando las leyes, definiendo lo justo y lo injusto -   y en la medida en que cumple con su cometido legitima su poder; y por otro lado, que la obediencia de las personas hacia el Estado, incluso para que estas no se rebelen, implica una condición: que se cumpla con el fin para el cual fue creado y de no ser así se estará en presencia de una institución imperfecta, es decir deslegitimado, porque como bien sostuvo también en el Behemont “el poder del poderoso no se funda sino en la opinión y creencia del pueblo”.

Esto sin duda es lo que hace que Carl Schmitt exprese, en una interpretación hermenéutica de  Hobbes, que la guerra o el Vehemente aparece cuando esa gran maquina llamada Leviatán ha dejado de funcionar, es decir, cuando ha dejado de ser ese poder irresistible de seguridad, estabilidad y orden.

Es aquí entonces donde podemos decir que Hobbes sí plantea utilizar a la censura, pero no de forma desmesurada, sino como un instrumento para frenar  “falsas doctrinas” que aún a sabiendas de que el Estado cumple con su función, instan a rebelarse contra él y a rechazar deliberadamente su autoridad, o en su caso a romper la unidad que encarna.

Bajo la perspectiva literal de Hobbes, la censura,  durante mucho tiempo, influyó para que los Estados  controlaran  la información disponible para sus ciudadanos con el propósito de persuadir, influir y obtener una opinión a favor respecto sus decisiones, así como para  evitar sublevaciones en contra del sistema establecido y que en algunos casos ya presentan esa enfermedad o imperfección que les impide cumplir con su fin o pacto social.

Hoy en día, internet y más aún las redes sociales en particular, han hecho que  ese statu quo se modifique, toda vez que las páginas web, Facebook, Twitter y un sin fin de sitios digitales que hoy existen, carentes además de regulación en la mayoría de los países,  se han convertido en amplios espacios de expresión ciudadana, en herramientas de gran alcance para dar a conocer los principales acontecimientos políticos y sociales que los gobiernos censuran a los medios de comunicación tradicionales, permitiendo difundir y hacer oír sus problemas internos al resto del mundo. En el despertar del siglo XXI, la explosión de la  era digital y de las redes sociales, hacen que el Estado “tal vez” pueda controlar aún la información más no la opinión.

La Primavera Árabe, sin duda es testimonio pleno del poder que las redes sociales tienen aún frente a la censura que quiera ejercer el Estado, más aun ante un colectivo juvenil mundial – usuario principal de las redes sociales – que en los tiempos actuales se siente indignado, pues millones de jóvenes construyen sus rutinas cotidianas con desesperanza ante la falta de empleos y de oportunidades dignas, e inconformes con  la desigualdad que existe en su entorno, y ante un Estado o Estados enfermos, con incapacidad para cumplir su fin de bienestar y con ello mantener la paz, actúan desde las redes sociales al encontrar en ellas un espacio libre de opinión y de participación libre,  sin censura.  

Frente a este fenómeno digital, no han sido pocos los países que han pensado en promover disposiciones jurídicas que normen el uso y contenido de las redes sociales, así como las formas en que el Estado puede intervenir o censurarlos, como un freno a la organización o acción colectiva que pudiera derivarse de ellas, siendo que al mismo tiempo utilizando todas las herramientas tecnológicas y digitales que están a su alcance realiza rastreos, ataques e invasiones -  incluso a la propia intimidad de las personas – con desmesura ante la falta también de una legislación que regule o limite su actuación. 

Bajo este contexto y a manera de conclusión conviene señalar, que la perspectiva de Hobbes respecto el derecho a la censura que el Estado tiene frente a los ciudadanos en su afán de mantener la paz, nos invita a reflexionar, antes de pensar en lo conveniente o no que resulta censurar o promover mecanismos que regulen a las redes sociales, si hoy estamos ante la presencia de un Estado o Estados que gozan de buena salud, teniendo la capacidad suficiente para brindar bienestar a sus ciudadanos y con ello mantener la paz , o en cambio tenemos a un ente débil, enfermo y en crisis, porque de ser así bien lo afirmó también Hobbes Por consiguiente, cuando llegan a desintegrarse no por la violencia externa (guerra interestatal), sino por el desorden intestino (guerra civil), la falta no está en los hombres, en cuanto son la materia, sino en cuanto son sus hacedores y ordenadores" .