sábado 16 de diciembre de 2017 | 03:07
Columnas

La “amnistía” de Andrés Manuel López Obrador

@erosuamero mié 06 dic 2017 18:49
Algunas propuestas del Proyecto de Nación de AMLO han desatado la polémica.
Algunas propuestas del Proyecto de Nación de AMLO han desatado la polémica.
Foto propiedad de: Internet

Desde el año 2006, Andrés Manuel López Obrador ha sido un referente obligado en la política mexicana. Amado por unos y odiado por otros, el tabasqueño ha cimbrado la vida pública del país al contender en dos ocasiones por la Presidencia de la República; siendo abanderado en ambas por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Y digo que como líder político ha cimbrado la política de este país por las descabelladas propuestas y decisiones que en diferentes ocasiones ha declarado y llevado a cabo.

Una de estas decisiones tuvo lugar en el año de 2006, tras el plantón que instaló en Paseo de la Reforma como protesta por un supuesto fraude en la elección presidencial del mismo año. Se presume que el partido político que en ese momento lo respaldaba contrajo una deuda de más de 200 millones de pesos, como consecuencia de las pérdidas económicas: “Deben a decenas de proveedores que han tenido que demandar sus pagos por la vía legal y que, presidencia tras presidencia del sol azteca, se fueron prolongando, pero que ahora se han tenido que empezar a liquidar” (ElFinanciero, 15/VII/16). Lo grave del asunto es que luego de más de 10 años, el PRD aún no ha podido liquidar la deuda en su totalidad, ya que existen rumores de que se ha duplicado hasta llegar a los 500 millones de pesos. 

Hablando de las propuestas, dos de las más polémicas se encuentran en su “Proyecto de Nación 2018-2024”. La primera de ellas tiene que ver con el traslado de las Secretarías de Estado a las entidades del país, con el propósito de lograr la descentralización de las dependencias de la capital: “Así, propuso que la Secretaría de Agricultura del gobierno federal opere desde Ciudad Obregón, Sonora, ya no desde la Ciudad de México, y así todo el gobierno” (ElUniversal, 30/X/17).

La segunda de ellas tiene que ver con la eliminación del fuero presidencial, o en otras palabras, la pérdida de inmunidad de cualquier político ante situaciones que puedan poner en riesgo el uso de sus derechos políticos, tal y como lo expresa la Real Academia Española (refiriéndonos al fuero): “Cada uno de los privilegios y exenciones que se conceden a una comunidad, a una provincia, a una ciudad o a una persona” (RAE, 2017). Dicha propuesta causó escozor en gran parte de la clase política mexicana debido a los riesgos que traería su aplicación ante la ley, ya que con evidencias de corrupción, nepotismo, enriquecimiento ilícito, desvío de recursos, robo de propiedad intelectual u otros delitos, hasta el propio Presidente de la República tendría que rendir cuentas ante tribunales y demás instancias judiciales como cualquier ciudadano mexicano.   

Pero la propuesta que hasta el momento ha causado mayor revuelo por sus posibles consecuencias negativas si es que llega a implementarse, es la de otorgar una “amnistía anticipada”, que ya ha ofrecido en ocasiones anteriores, con la diferencia de que esta vez dicho “perdón” (en términos coloquiales) sería otorgado a los jefes de la delincuencia organizada, o sea; a sicarios, secuestradores, asesinos, etc.: “Si es necesario vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas; y no descartamos el perdón…Yo sí creo que no hay que olvidar pero sí se debe perdonar si está de por medio la paz y la tranquilidad de todo el pueblo” (AristeguiNoticias, 03/XII/17). Tal declaración causó la preocupación de varios sectores sociales, siendo duramente criticada en su mayoría por sus detractores. Ya en el año de 2006, Obrador declaró que la amnistía sería otorgada a los integrantes de “la mafia del poder”, asegurando que no habría ningún tipo de represalia en contra de ellos.

Casi para terminar, al momento de reflexionar acerca de la enorme publicidad que se le ha dado al “peje” estos últimos días por sus arriesgadas declaraciones, no pude evitar recordar ese famoso refrán que dice: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”, ya que habrá que ver, en caso de que AMLO llegue al mando del Ejecutivo Federal, si realmente realiza tal propuesta. Porque nadie puede asegurar que un candidato presidencial cumplirá su palabra, el más claro ejemplo de esto lo podemos encontrar en el actual Presidente de la República, Enrique Peña Nieto. Sepa usted que hasta el 05 de diciembre del año 2014, según el acuerdo con solicitud de transparencia vía el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), el actual mandatario únicamente había cumplido con el 10.52% de sus promesas de campaña, ya que de los 266 compromisos, sólo 28 se habían llevado a cabo.

Es importante aclarar que el cumplimiento de tales promesas, sin afán de justificación, no depende exclusivamente del Presidente, ya que como consecuencia de la crisis social por la creciente inseguridad, el libre mercado en el cual la economía mexicana se encuentra inmersa, y el desplome en los precios del crudo, acompañado de un progresivo recorte al presupuesto del Gobierno Federal, fungen como impedimentos que el mexiquense no pudo prever, o al menos eso quiero suponer, al momento de que firmó tales compromisos ante notario público.      

Dicho lo anterior, no pretendo pasar por alto la inacción en la cual casi siempre caen los políticos cuando se trata del cumplimiento de sus promesas, más bien sostengo que el proceder de una figura política la mayoría de las veces se encuentra mediado por terceros y por situaciones políticas, económicas y sociales que resultan difícil de predecir ante escenarios internacionales globales. Por lo tanto, pienso que el morbo y el escándalo que de manera intempestiva se han incrementado en torno a la figura de López Obrador debe de ser analizado con detenimiento, sin enjuiciamiento ni satanización, porque como lo mencioné anteriormente en este breve artículo de opinión: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”, así que en este caso se le tendría que otorgar, como en diferentes ocasiones ha sucedido con otros políticos mexicanos, el beneficio de la duda al por tercera ocasión candidato presidencial.

Sin más que decir por el momento y a manera de conclusión me surge la interrogante: ¿No será que AMLO está desarrollando una estrategia política al considerar el otorgamiento de amnistías a delincuentes? No olvide, estimado lector, nombres como Florence Cassez, Elba Esther Gordillo, Juan Francisco Molinar Horcasitas o Mario Marín Torres, que ante los ilícitos cometidos y posteriormente comprobados, han gozado de los privilegios que una amnistía puede proveer si es consentida por gobiernos panistas y priistas.