sábado 16 de diciembre de 2017 | 03:03
Columnas

Andrés Manuel, ay, Andrés Manuel

@ruizjosejaime mié 06 dic 2017 10:08
Su perdón es inaceptable, aunque lo acepten las familias de las víctimas.
Su perdón es inaceptable, aunque lo acepten las familias de las víctimas.
Foto propiedad de: Internet

Andrés Manuel López Obrador anda en la pejendería. La nueva ley de seguridad interior es una asonada a futuro y él se dedica al tema del perdón a los narcos. Epigmenio Ibarra lo hechizó con sus malos videos y su peor narrativa: no se trata de la familia, se trata de la nación. José Antonio Meade tiene una elite de profesionales, Andrés Manuel sólo a Epigmenio y un ejército de confesionales. En el primer round de sombra, José Antonio ya está ganando, las encuestas lo suben: hay ring.

La ley de seguridad interior es la peor noticia para los derechos de los ciudadanos mexicanos. La violencia del Estado ya no sólo es legítima y legal, también se ejercerá a discreción del Ejecutivo. Nada impide a Enrique Peña Nieto no sólo ser el comandante de las fuerzas armadas del país, también puede ejercer como dictador y decidir sobre las manifestaciones postelectorales. La dictadura perfecta se convierte en la perfecta dictadura desde la militarización política.

Andrés Manuel anda en la pejendería. Su perdón es inaceptable, aunque lo acepten las familias de las víctimas. La única violencia que hay que discutir es la violencia de la ley de seguridad interior contra los ciudadanos, lo demás son sólo epigmediaciones.

En la soledad de cada mexicano un derecho deshabita. El Estado no sólo puede ejercer la legítima violencia en contra de la ilegalidad, ahora legalizó la violencia en contra de la disidencia. La ley de seguridad interior convierte la dictablanda en dictadura a secas. Y pocos son los que se dan cuenta.

Ya no son las urnas, ya son las armas. Y Andrés Manuel, ay, Andrés Manuel.