sábado 16 de diciembre de 2017 | 02:59
Columnas

¿Amnistía para los malosos? ¡Nueva guerra sucia contra López Obrador!

@FedericoArreola lun 04 dic 2017 08:19
Si la crítica desmedida y hasta ofensiva fuera buena para México, y pudiera serlo, entonces habría que ejercerla con alegría, pero contra todos los candidatos, no solo contra uno
Si la crítica desmedida y hasta ofensiva fuera buena para México, y pudiera serlo, entonces habría que ejercerla con alegría, pero contra todos los candidatos, no solo contra uno
Foto propiedad de: Internet


Hace muchos años, cuando era estudiante, leí un ensayo de Karl Popper en el que este criticaba a Platón por no ser demócrata. Confieso que me sorprendió negativamente que una figura mayor del pensamiento como el filósofo griego no viera en la democracia al mejor de los sistemas políticos. ¿Por qué alguien tan destacado estaba en contra de la única forma de gobierno que garantiza las libertades?

Semanas más tarde, en una biblioteca, buscando libros para realizar algún trabajo de final de clases, me topé en un texto de economía con una extensa cita de Bertrand Russell. Este matemático, lógico, excelente escritor cuestionaba con fuerza a quienes criticaban a Platón por su rechazo a la democracia. Para Russell, Platón simplemente desarrollaba teorías para empezar a discutir a partir de algo y avanzar lo que se pudiera en el conocimiento. Esto es, no podía considerarse a Platón un pensador autoritario: simplemente era un filósofo dispuesto a analizar todas las posibilidades. Es la actitud correcta porque, carajo, nadie es dueño de la verdad.

No voy a interpretar a Andrés Manuel López Obrador ni a compararlo con Platón. Desde luego, sería una tontería hacerlo: el dirigente de Morena es un político y no un filósofo. Naturalmente, sus críticos están muy lejos del nivel intelectual de Popper. La cosa va por otro lado. He mencionado al filósofo griego para tratar de explicar una nueva campaña de guerra sucia contra AMLO en no pocos medios de comunicación.

Ahora mismo, Andrés sufre una brutal campaña de desprestigio por algo que dijo, no por algo que hizo. Veamos.

Tenemos en México un gran problema para el que no hay, hasta ahora, una solución: el de la inseguridad por la guerra del narcotráfico iniciada por Felipe Calderón. Todo ha fallado. Las policías no pueden resolver el problema, las fuerzas armadas tampoco. No hay servicios de inteligencia capaces de ubicar a los jefes reales de las mafias y la cooperación internacional, si existe, no ha sido eficaz. ¿Qué hacer en un país ensangrentado que se resiste a la pacificación?

Algunos han propuesto legalizar el comercio de drogas, otros formalizar la militarización del país con la Ley de Seguridad Interior. ¿Eso va a funcionar? No lo sé. ¿Nos va a quitar libertades? Espero que ninguna. ¿Habrá más jóvenes drogadictos? Ojalá no. Desconozco las respuestas. Simplemente pienso que, en principio, no puede calificarse, como muchos lo hacen, a tales propuestas como muy malas para México. Tampoco podemos considerarlas fórmulas mágicas para acabar con el problema. Hay discusión sobre las mismas, qué bueno. Mientras más se debata, más aprenderemos sobre la crisis en la que estamos.

Un candidato en campaña, López Obrador, en uno de los pueblos que más sufren por la violencia del narco dijo estar dispuesto a analizar todas las ideas. Todas, sin excepción. Esa es una actitud racional. Para enfatizar su disposición plena al estudio de todas las propuestas que sobre el tema se presenten, afirmó que, por qué no, también debe debatirse si una amnistía a los criminales ayudaría a salir de las dificultades. Simplemente, una idea para el debate, una entre muchas, desechable o no, pero útil para avanzar en la construcción de un diagnóstico. 

Cuando nada ha funcionado, todo debe analizarse, hasta aquello que, en principio, parezca absurdo. No hay nada más sensato. Andrés Manuel no pasó de ahí. Pero a El Peje rápidamente lo crucificaron en los medios digitales ayer domingo y hoy lunes, cuando los medios tradicionales reviven después de su descanso de fin de semana, la guerra sucia contra Andrés ha arreciado en los periódicos, la radio y la TV.

Son excesivas e injustas las críticas contra López Obrador. El tono en su contra será, en los próximos meses, todavía más brutal. No, no es el estilo vulgar por demasiado agresivo con el que se criticará a José Antonio Meade ni a los otros candidatos. Me molesta lo disparejo del trato mediático. No propongo, desde luego, golpear a Meade con fiereza. Propongo dejar de usar la violencia verbal o escrita contra AMLO. Simplemente porque creo que la democracia resulta más útil a la sociedad si se práctica sin tales excesos.

Pero, en fin, si la crítica desmedida y hasta ofensiva fuera buena para México, y pudiera serlo, entonces habría que ejercerla con alegría, pero contra todos los candidatos, no solo contra uno, no únicamente contra el que, ya sabemos, rechazan los que en realidad mandan en México: los señores y las señoras que controlan el gran dinero y, a través de este, a los políticos que por turnos nos gobiernan.