viernes 15 de diciembre de 2017 | 04:09
Columnas

En contexto. Peña Nieto y la nueva versión del “no se hagan bolas”

@lusacevedop vie 24 nov 2017 08:38
¿O qué las pistas no son claras?
¿O qué las pistas no son claras?
Foto propiedad de: Internet

 

Ustedes disculparán, pero no es posible esquivar este tema.

En Baja California Sur, en donde encabezó una ceremonia con marinos, el presidente Peña Nieto lanzó la señal de alerta en materia de destapes, luego de que en las últimas horas varios miembros de su gabinete han sido expuestos y evaluados en función de glorificaciones o panegíricos como el que le soltó el canciller Videgaray a su amigo José Antonio Meade, a quien igualó con Plutarco Elías Calles, el fundador del PRI. Nada más, pero nada menos.

“No se despisten, el PRI no elige a su candidato a partir de elogios o aplausos”, aclaró de manera similar a como lo hizo en 1994 Carlos Salinas de Gortari cuando ya entrada la campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio “no prendía” entre la población y se decía que Manuel Camacho Solís lo reemplazaría, lo que no ocurrió.

Ahora, todavía sin un candidato formal, Peña Nieto salió al paso de las especulaciones sobre el “destape” a trasmano del Secretario de Hacienda y dejó las cosas en claro: habrá dedazo y ya está “el gallo”.

“Andan bien despistados todos” dijo el mandatario y aclaró que “el PRI como lo ha hecho siempre, con gran compromiso con México, habrá de seleccionar a quien tenga las mejores condiciones para la competencia que habrá de enfrentar”.

Minutos más tarde de esta declaración, el PRI emitió la convocatoria para elegir a sus candidatos que, de manera clara, no solo tiene dedicatoria sino nombre, apellidos y hasta aplausos.

Veamos si no: El método para la elección y postulación de la candidatura presidencial será mediante convención de delegados y delegadas, o sea por dedazo y con todos los elogios correspondientes a ponderar las virtudes del que será el preclaro hombre (o mujer, solo para dar sentido político al tema de género) capaz de dirigir los destinos de la nación.

Pero no se crean que el proceso será de igualdad para todos, porque el elegido puede ser militante o simpatizante.

Y si bien el documento establece requisitos que se deberán cumplir rigurosamente, también hay algunas excepcioncillas.

Entre los requisitos para el caso de los militantes, el piso es de terracería porque es imprescindible que cubran todas las cuotas, no solamente las económicas sino las de apoyo por parte de los sectores Campesino, Popular y Obrero, además del respaldo de una parte proporcional de militantes.

Si lo vemos en números, esto significa que los “apoyos” deberán ser del 25 por ciento de la estructura territorial, tres firmas de los sectores y organizaciones del tricolor, otro 25 por ciento de consejeros políticos o el 10 por ciento del Registro del PRI, unas 650 mil firmas. Pero para los simpatizantes el camino es de alfombra roja porque bastará con que estos aspirantes (de los que solamente se distingue a uno) se sometan a una revisión previa para que la Comisión determine si pueden participar o no en el proceso interno y puedan registrarse en la contienda.

Pero las cosas no quedan ahí. En caso de que se confirme la coalición del PRI con algún otro partido, los precandidatos deberán buscar el voto de quienes integran los órganos de decisión de los aliados.

Y por si hiciera falta algo, los precandidatos podrán utilizar hasta 67 millones 222 mil 417 pesos, como tope para los gastos de precampaña, aprobado por el Instituto Nacional Electoral (INE) en octubre pasado.

Dígame usted, con este contrato a modo, ¿quién cree que será el elegido?

Con las virtudes que le han destacado recientemente al único simpatizante del PRI en el equipo de Peña Nieto y por quien se modificaron los estatutos del PRI, la posibilidad de que no sea el secretario de Hacienda José Antonio Meade el candidato priista, es prácticamente imposible.

¿O qué las pistas no son claras?

¡No se hagan bolas!

@lusacevedop