domingo 17 de diciembre de 2017 | 07:14
Columnas

El destape que no fue

@ruizjosejaime jue 23 nov 2017 15:22
¿Cómo leer las declaraciones absurdas de Videgaray cuando compara a José Antonio Meade con Plutarco Elías Calles?
¿Cómo leer las declaraciones absurdas de Videgaray cuando compara a José Antonio Meade con Plutarco Elías Calles?
Foto propiedad de: Ee central

 

Ni madruguete ni destape, el canciller Luis Videgaray, ante la ola de interpretaciones realizadas a su elogio al secretario de Hacienda, José Antonio Meade, ha suscrito en un tuit:

1.- “Ayer tres secretarios impartieron conferencias en la Cancillería, y a los tres los presenté con calidez, gratitud y reconocimiento a su talento y trayectoria.”

2.- “No hay que confundir eso con otra cosa.”

3.- “Las decisiones políticas se tomarán donde deben tomarse”.

Videgaray recula a medias: ni a Ildefonso Guajardo ni a Enrique de la Madrid los comparó con Plutarco Elías Calles, tampoco les dijo que bajo sus liderazgos México tiene rumbo. Trató muy diferente la trayectoria de José Antonio, la de Ildefonso y la de Enrique, por tanto, no hay confusión: sus palabras llevaban dedicatoria. Si acaso quiso realizar un madruguete, no le salió.

Por lo demás, Luis tuvo hoy que plegarse a la liturgia. En efecto, las decisiones políticas no las toma él, aunque influya. Las decisiones corresponden al presidente Enrique Peña Nieto.

Hay dos condiciones históricas para que los destapes en el PRI tengan sentido: la cargada y la difusión. Ni una ni otra. Los medios de comunicación le hicieron un enorme vacío al secretario de Relaciones Exteriores porque no hubo ni ocho columnas ni titulares ni nota principal en los medios digitales. Por otro lado, tampoco cargada, la clase política priista también le hizo un significativo vacío a Videgaray. Ese doble vacío periodístico y político sólo advierte lo esencial: los tiempos de la liturgia los sigue manejado Enrique Peña Nieto.

¿Cómo leer las declaraciones absurdas de Videgaray cuando compara a José Antonio Meade con Plutarco Elías Calles o sus declaraciones desorbitadas cuando asegura que “Bajo el liderazgo de José Antonio Meade hoy México tiene rumbo”? Sí, eso dijo, no bajo el liderazgo de Enrique Peña Nieto sino bajo el liderazgo de José Antonio.

Si no es destape, es otro descarte. Todo empezó con el banquete del domingo porque dos mensajes sobresalieron ahí. Primero, la ausencia de Luis Videgaray y, segundo, el golpeteo mediático en contra de Osorio Chong por sus relaciones con los constructores hidalguenses. Ahí se supo lo esencial: Miguel Ángel estaba descartado como candidato –a pesar de las encuestas– por sus relaciones de negocios, pero también, eso se sabría el miércoles en el Senado, por su enorme negativo en la seguridad pública del país. Osorio Chong se sumaba a Videgaray, el autodescartado.

En la hipótesis de encartados/descartados, si las palabras de Luis no fueron un destape sino línea política dada por el presidente a su canciller, asistimos al tercer descarte, el de José Antonio Meade quien, después de elogios y jaloneos, no podrá seguir como secretario de Hacienda y tendrá como destino el Banco de México, ahora que Agustín Carstens se va.

A Los Pinos y al PRI sólo le quedan dos opciones: José Narro y Aurelio Nuño. En la lógica del poder, el candidato priista a la Ciudad de México sería Narro y el candidato a la Presidencia de la República, Nuño. Si se confirma el “destape que no fue” de Videgaray, el problema es mayúsculo porque, de facto, Luis es el presidente y Peña Nieto el vicepresidente ya que, a la vuelta de los días, si José Antonio es el candidato, tendremos un nuevo acto en esta comedia de enredos: “El destape que sí fue”. Si, por el contrario, hay línea de Peña Nieto, ya den por descartado a José Antonio porque no fue una bienvenida a la candidatura sino una despedida del gabinete.