viernes 15 de diciembre de 2017 | 04:18
Columnas

Deporte nacional

@maloguzmanvero jue 23 nov 2017 19:00
Peña y su mensae de
Peña y su mensae de "estense quietod"
Foto propiedad de: Internet

La temporada más emocionante está por iniciar. Bien podría estarme refiriendo a la liguilla del balompié mexicano o quizá el clásico de otoño, cuando el beisbol de las grandes ligas de EEUU corona al nuevo rey del diamante. Otros, los motorizados, pensarían que ando sumamente extraviada y que hablo del regreso de la F1 al autódromo Hermanos Rodríguez que algunos disfrutaron hace unas semanas. Sin embargo, ningún deporte provoca tantos ríos de tinta y exalta a grado sumo las expectativas –y las grillas- como el juego más entretenido y caro que tenemos los mexicanos: las elecciones para Presidente de la República.

Los comentaristas presentan sus visiones, que no preferencias; el público pone sus apuestas, mientras los diversos partidos –y hoy también los precandidatos independientes- definen estrategias.

Empezando por el PRI, el cual ni más ni menos que vía el propio Presidente de la República manda el mensaje de estense quietos, y subraya que el partido “no elige a su candidato a partir de elogios y aplausos de SUS MIEMBROS…”. Con ello nos deja unas semanas más (o quizá solo unos días) con las ascuas de cómo ese instituto político enfrentará la encrucijada de ser o no ser (algunos dirían de meade or not to meade); de abrirse o cerrarse; de cambiar o permanecer igual; de ir para atrás o para adelante. Su decisión, no sólo tendrá implicaciones en las elecciones. Tal vez sea la última oportunidad de reinventarse ante sus propios miembros y adherentes, y de apelar a la ciudadanía con lo mejor que tiene dicho partido (que aún lo tiene).

Pero no es el único. El PAN se plantea (todavía) junto al PRD la opción de jugar a la gran alianza opositora, de valía probada en elecciones locales, pero que ahora hace agua por todos lados. Miguel Ángel Mancera enfrenta un round de sombras, pues si por más que intenta no le permiten dejar el Gobierno de la CDMX - ¿ya vio usted la cantidad de plantones y manifestaciones que de pronto se reprodujeron como por arte de magia estos pasados días? - menos aún le permitirán empujar por una contienda abierta al interior del Frente para definir su candidato. Un partido Nueva Alianza que, por cortesía de Moreno Valle, se ha bajado de la alianza –valga la rebuznancia-, obviamente preanunciando la salida del propio apadrinado. Etc., Etc., Etc. En todo caso, la coalición del PAN-PRD ha logrado triunfos en las urnas y podrían volver a alcanzarlos, pero para eso primero tienen que ponerse de acuerdo en la plataforma ideológica y en el candidato… Ya van tarde.

En caso de que el PAN y el PRD corrieran por pistas separadas, el primero, más le valiera recordar la máxima de Castillo Peraza “ganar el poder sin perder el partido”. (Ahí le hablan, Ricardo Anaya). Lo cual implica una consulta ya sea a la base, abierta o dentro del CEN, pero nunca una imposición. El mismo Fox, en su momento, permitió que la militancia se decantara por Calderón, aun cuando su opción recaía en otro miembro del gabinete.

De Morena, ya conocemos a su candidato; el mismo que burlonamente critica las designaciones por dedazo… Tiene una gran ventaja, a la vez que talón de Aquiles. Ha logrado aglutinar a la mezcla más variopinta y diversa de personajes e ideologías. Desde el marxismo a ultranza que defiende, apoya y añora el gobierno bolivariano de Venezuela hasta el capitalismo regio de empresarios que comulgan con el libre mercado. La otra gran desventaja es clara, se trata del mismo candidato y de su programa de gobierno que, aunque ahora matizados, podrían resultar nuevamente sus perores enemigos.

Será también la primera vez en la historia donde los independientes compitan; bueno, “el Bronco” y Margarita Zavala si acaso. Como sabemos, están procurando primero conseguir las firmas. Si pensamos mal (y acertáramos) al INE no le conviene que se registren muchos candidatos independientes. ¿A quién les estarán inflando las firmas?

La temporada más emocionante está por iniciar. Es cierto, el panorama aquí descrito carece de las triquiñuelas, golpes bajos y patadas que hay en cualquier partido. No se niegan. Sin embargo, dado que todos conocemos de sobra el lodazal y la inmundicia, es necesario también recordar las ventajas de una democracia y las razones que hacen competitivos a los partidos, a sus propuestas, a su gente. El juego está por iniciar. Nada es seguro; poco es preciso; pero todo es divertido.