viernes 15 de diciembre de 2017 | 04:16
Columnas

"Independientes", partidos grandes y chicos, todos aliados del PRI: la estrategia de Los Pinos

@ginesacapulco lun 20 nov 2017 11:42
Bronco y Margarita... casi con la candidatura lista
Bronco y Margarita... casi con la candidatura lista
Foto propiedad de: Internet

 

 

 

   Es un lugar común la estrategia y frase "divide y vencerás", pero no por ello perderá vigencia nunca. De Los Pinos, vía la super SEGOB de este sexenio, y del partido en el poder, tienen muy clara su estrategia, ya hace buen rato en marcha, a la elección presidencial del 2018. Unos conscientemente, otros no, pero toda la oposición se perfila ya como la mejor aliada del PRI; de entrada ya se dividió al PAN, con la salida de Margarita, y no se ha dejado de torpedear al "frente ciudadano" mediante filtraciones de verdaderas joyas de sus más visibles aspirantes, el PRD convertido en un patético partido rémora nada menos que de su principal antagonista ideológico, Acción Nacional, tampoco se ha salvado de que se saquen sus trapitos al sol, y el grotesco y acomodaticio MC buscando, ante todo, conservar el registro de su franquicia, misma que puede ver amenazada si la candidatura independiente de Vicente Fernández Jr. prospera en Jalisco, en detrimento del principal activo y esperanza naranja, Jesús Alfaro. Ahora, en el tema de las candidaturas "independientes", son alentadas también desde Palacio Nacional, poniendo de dos a cuatro en la boleta, para pulverizar el voto opositor, todos estos personajes saben que jamás llegarán a la presidencia, pero el ser funcionales al PRI les es más que redituable en todos aspectos, así, El Bronco y Margarita es casi seguro consigan reunir las firmas requeridas, siendo, en los hechos ya, virtuales candidatos. Los personajes que no logren su postulación, ya sea por la vía independiente o algún otro muy posible inconforme que no resulte nominado por el mencionado frente ciudadano, lo podrían hacer por alguno de los partidos satélites del PRI, ya sea el PANAL, el Verde, o el PES, que serían igualmente funcionales al partido en el gobierno como aliados de facto, que yendo como sus aliados formales.

Otro aliado, en parte, del PRI, aunque muchos se cieguen y no lo quieran entender, es el propio MORENA, que es el único partido que tiene un aliado que resta, el PT del otro Anaya, el salinista, y sus lazos con el Kim Jong-Un de Korea del Norte, y sus jugosas alianzas y negocios al amparo del Estado mexicano, o vía el mismo AMLO, que veladamente defiende la mismísima venta de plazas en el magisterio, o algunos de sus legisladores, como el que propuso como candidata a Kate del Castillo ni más ni menos que para obtener la presea de mayor importancia que otorga el Congreso mexicano, la medalla "Belisario Domínguez".

En este último caso, yo me preguntaría, ¿con que méritos? Hasta donde yo sé, la Señorita Del Castillo abiertamente ha demostrado que es capaz de-lo-que-sea por fama y dinero, aun con el descaro de alardear públicamente que tuvo sexo con un actor gringo SOLO POR NEGOCIOS, ¿eso es parte de la "regeneración moral" que impulsa ese partido? En el último de los casos, tiene aún más merecimientos del Señor Guzmán Loera, que (se quiera o no, guste o no) ha ingresado muchos miles de millones de dólares al país como divisas, recursos que benefician a regiones enteras, que si no estarían olvidados de la mano de Dios, no por nada las multitudinarias manifestaciones contra su detención en Sinaloa, por ejemplo. No es que esté un servidor a favor del crimen, ni mucho menos, pero hay que recordar que esa actividad (el narcotráfico) solo obedece a las leyes de la oferta y la demanda, y nuestro bonito vecino del norte, es el principal consumidor de sustancias prohibidas del planeta, y además las paga también como nadie.

 Así pues, con toda esta estrategia magistralmente armada, muy probablemente, la boleta electoral para presidente del 2018 juegue entera en favor del candidato del PRI, porque hay que reconocer también, que "la caballada no está flaca" esta vez en ese partido, a menos que se den un disparo en el pie al nominar al panista recién convertido en tricolor, José Antonio Meade, que solo ofrece al electorado lo que menos busca: continuidad pura, con un personaje que vio y dejó pasar toda clase de excesos en las dos últimas administraciones federales.