viernes 15 de diciembre de 2017 | 04:19
Columnas

El Frente Ciudadano por México logra coalición y propone un pacto político social

@eduardopagaza lun 20 nov 2017 12:15
El Frente Ciudadano por México, está obligado a reconstruir los vasos comunicantes, que desde hace mucho tiempo se rompieron, con la ciudadanía.
El Frente Ciudadano por México, está obligado a reconstruir los vasos comunicantes, que desde hace mucho tiempo se rompieron, con la ciudadanía.
Foto propiedad de: Internet

Este fin de semana el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC), contra viento y marea lograron aprobar al interior de sus Consejos Nacionales, el  ir a favor  y  sumarse al  “Convenio de Coalición del Frente Ciudadano por México”.

Este Convenio de Coalición, une voluntariamente, con una amplia base de sus militantes,  a estos tres importantes partidos políticos para enfrentar  la contienda electoral del 2018, nada menos que con una Plataforma Electoral y un Programa de Gobierno común.

El asunto es histórico, y por lo mismo es de primera importancia,  ya que el sólo hecho de sumarse y consolidar el Convenio de Coalición, coloca a estas tres importantes fuerzas políticas plenamente en el campo de batalla táctica y estratégica, para enfrentar con fortaleza una dura, compleja y desigual  competencia electoral contra un  PRI,  que desde la elección del Estado de México, muestra evidentes prácticas monopólicas. 

Es importante reconocer los esfuerzos hechos por estas tres fuerzas políticas (PRD, PAN y MC),  para lograr la Coalición, sobre todo cuando se sabe que al interior de cada una de ellas hay grupos relevantes, divididos  y beligerantes en abierta disputa.

En adelante, ahora sí, se  abre la puerta al complejo tema de las candidaturas a la presidencia, al senado y a la cámara de diputados.

Se espera que estén al frente de estas candidaturas, las personas mejor posicionadas y capacitadas,  y sobre todo,  se honre el nombre del “Frente Ciudadano por México”, abriendo espacios reales de representación a los ciudadanos.

El Frente Ciudadano por México, está obligado a reconstruir los vasos comunicantes, que desde hace mucho tiempo se rompieron, con la ciudadanía.

Los mexicanos necesitan con urgencia ser escuchados y exigen con urgencia respuestas.

Sin duda, el Frente Ciudadano por México enfrenta y enfrentará a sus propios demonios, pero no debe olvidar que el enemigo a vencer es el PRI,  y una de las vías para lograrlo es construir desde ahora un PACTO POLÍTICO Y SOCIAL, que posibilite alcanzar rápidamente los cambios que México necesita con urgencia.

Otro gran acierto, al respecto, es que el mismo “Frente Ciudadano por México”, lo propone en su Plataforma Electoral:

“México padece tres problemas principales: la desigualdad, la inseguridad y la corrupción. Los tres están concatenados y son causa de las muy diversas dificultades que afronta nuestro país y cuyas manifestaciones se expresan en cada uno de los diagnósticos que los describen, caso por caso. Este programa está construido para enfrentar esos problemas desde una concepción radicalmente distinta a la que ha prevalecido hasta ahora.

 Afirmamos que:

1. La desigualdad no puede seguir siendo atendida desde una política social de carácter asistencialista ni compensatoria, sino que debe asumirse como el eje conductor de todas y cada una de las decisiones del Estado mexicano, incluyendo el modelo de desarrollo y la política económica que se han seguido hasta ahora.

2. La seguridad es la función primaria de cualquier Estado y, en consecuencia, no puede seguir ceñida únicamente al combate contra la delincuencia organizada, sino que debe extenderse hacia la protección de las personas en los aspectos cotidianos, para el pleno goce de sus derechos y frente a amenazas nacionales o externas.

3. La corrupción es la consecuencia de la captura de los puestos y los presupuestos públicos para fines diferentes a los que justifican su existencia y, por lo tanto, controlarla y combatirla exige una profunda reforma de los gobiernos federal, estatales y municipales.

No hemos podido resolver esos problemas, porque el régimen que se construyó al final del siglo XX, si bien logró romper décadas de hegemonía de un partido casi único, inyectar pluralidad a la vida nacional y abrir nuevos espacios para la crítica y la participación de la ciudadanía en la vida pública, también fue capturado por una clase política que desnaturalizó la vinculación entre la sociedad política y la sociedad civil.

Los integrantes del Frente Ciudadano por México reconocemos que la mecánica de la competencia electoral generó un creciente distanciamiento entre la clase política y la ciudadanía, porque no fuimos capaces de cancelar en definitiva las prácticas clientelares, el mal uso de los recursos públicos, la captura de los puestos públicos y la polarización de nuestros conflictos.

La alternancia en la presidencia de la República abrió expectativas de cambio que no lograron colmarse, en parte por los candados impuestos por la mayoría legislativa de aquellos años pero, en parte, también, porque las modificaciones principales que se impulsaron en los primeros años del nuevo siglo debieron hacerse en la periferia del régimen, sin que se haya logrado erradicar el sistema presidencialista, modernizar los gobiernos de los estados o modificar la debilidad estructural de los municipios. Tampoco fue posible establecer una visión de largo aliento para el nuevo siglo, capaz de dejar atrás para siempre las viejas prácticas de captura y abuso de atribuciones y presupuestos públicos ni, en consecuencia, impedir que las peores expresiones del pasado político del país volvieran a presentarse como una opción electoral válida.

El conflicto de las elecciones de los últimos lustros no sólo ha puesto en jaque las instituciones electorales, y generado una polarización sin salida, sino que sembró el terreno para la vuelta del PRI al Ejecutivo federal en el año 2012. El triunfo del otrora partido hegemónico canceló todas las expectativas de cambio democrático y quebró la esperanza de modificar nuestro régimen político desde la raíz.

El desencanto y la desconfianza se impusieron sobre cualquier visión de futuro: el encono y la vuelta al pasado acrecentaron la mecánica del conflicto –en la que todavía estamos inmersos—e interrumpieron la construcción de un nuevo proyecto democrático para México.

Los partidos del Frente Ciudadano por México reconocemos la que ha sido, a nuestro juicio, nuestra mayor responsabilidad: en aras de impedir la vuelta al predominio del PRI o de someternos a los designios de una sola persona, caímos en el juego de la disputa enconada entre partidos y contribuimos a generar un ambiente que alejó a las y los ciudadanos de la vida política del país. Y en el camino, los tres problemas principales de México se profundizaron, generando mayor desigualdad social y más pobreza, mayor inseguridad y corrupción.

Ponemos por delante este reconocimiento porque México necesita una transformación definitiva en su régimen político, para consolidar la democracia con la participación consciente y activa de las y los ciudadanos. México necesita un nuevo régimen.

 Este programa se sostiene en la convicción de que es urgente modificar esa mecánica de conflicto, reconocer las causas de los problemas que nos agobian –y no sólo sus efectos— y abrir las puertas de la política, bloqueada por las dirigencias de los partidos y los intermediarios, a la participación de la sociedad en todos los planos de la vida pública. Es urgente distribuir y controlar el poder público de una manera diferente: desbloquearlo de quienes lo han convertido en patrimonio de unos cuantos –ya sean los aparatos o los líderes-- para someterlo a la soberanía del pueblo.

Es urgente que la concepción del Estado abandone la confusión que todavía prevalece con la gestión de los gobiernos, para avanzar hacia la consolidación de un espacio político que nos abarque a todos. 

Es urgente hacer valer los derechos conquistados por las personas, sin restricciones burocráticas ni corrupción; es urgente romper las barreras que siguen sometiendo a los pobres y eternizando el poder de los acaudalados; es urgente combatir todas las formas de discriminación y es urgente potenciar la riqueza económica y cultural del país. Nada de esto sucederá mientras prevalezcan las prácticas políticas y burocráticas que han minado la democracia mexicana y mientras siga creyéndose que todas las soluciones podrán venir desde la presidencia de la República. Las soluciones no residen en un cambio de gobernantes, sino en un cambio de principios, valores y formas de abordar los problemas.

Nos hace falta un nuevo pacto político y social capaz de dejar atrás esa quimera, para consolidar el paso hacia la democracia, con la más amplia colaboración posible entre la sociedad y los gobiernos. 

El programa del cambio que aquí se propone ha de ser resultado de la deliberación y el consenso entre todos los grupos sociales, con la convicción de vencer la corrupción y la impunidad, de acabar con la violencia y desterrar la desigualdad y la pobreza, con una economía que crezca, pero que crezca para todos con salarios dignos”.

 

 

La propuesta del Frente Ciudadano por México, es interesante y atractiva, a México le urge entrar en una nueva etapa en su vida democrática y un Pacto como el que se propone estratégicamente lo  posibilitaría. Recomiendo leer su Plataforma y su Programa de Gobierno.

Urge defender el voto y transitar a un gobierno de Coalición realmente honrado, transparente, eficaz, sin corrupción, ni  impunidad. 

Es la hora de sumar y multiplicar las coincidencias, y que están sean  la base para alcanzar más acuerdos, para construir pluralidad y voluntad absoluta para conciliar posiciones. Urge sumar voluntades para anteponer, invariablemente, el interés de los mexicanos y de la Nación.

Como se puede ver el Pacto Político y Social que propone el “Frente Ciudadano por México”,  es una gran alternativa y podría ser un potente instrumento político que  debería operar mutatis mutandis, con realismo político y como reflejo de un gobierno eficaz  que impondría metas precisas y plazos concretos, detallando instancias e instrumentos para llevarlos a cabo, dando estabilidad y certidumbre.

El Pacto, no debería limitar o sustituir al proceso legislativo, todo lo contrario, debe ser una instancia coadyuvante que lo debe fortalecer y abriría una nueva vía para encontrar acuerdos y construir mayorías.

El Pacto daría estabilidad, certeza y rumbo a México y podría hasta blindar, en diversas  coyunturas,   asuntos esenciales para el país.

La propuesta de un Pacto debe atraer el  voto de la  ciudadanía y potenciarlo con un buen candidato. 

El Pacto, sería sin duda, un mecanismo sostenido por la voluntad política de las partes, para alcanzar, con el mayor acompañamiento y eficacia, los objetivos de gobierno del “Frente Ciudadano por México”.

El Frente Ciudadano por México, debe ser, una opción ciudadana y política robusta que posibilite llegar a la presidencia por primera vez a una Coalición en el 2018. El debilitamiento de la vida democrática del país lo exige.