viernes 15 de diciembre de 2017 | 04:08
Columnas

Cerebro y diabetes, un terreno poco explorado

@VicM_RodriguezM sáb 18 nov 2017 23:50
Hasta hace pocos años los científicos empezaron a estudiar las consecuencias que la diabetes puede provocar en el cerebro.
Hasta hace pocos años los científicos empezaron a estudiar las consecuencias que la diabetes puede provocar en el cerebro.
Foto propiedad de: Internet

 

El pasado 14 noviembre se celebró el día mundial de la diabetes. La iniciativa de la Federación Internacional de Diabetes (IDF, por sus siglas en inglés) tiene como objetivo crear conciencia de la importancia de esta enfermedad que aqueja alrededor de 422 millones de personas en el mundo. En algunos países como México, la diabetes se ha incrementado a gran velocidad, representando un serio problema de salud pública. Los daños que puede ocasionar se observan en todo el cuerpo y van desde la ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, hasta el daño severo de pies o piernas. En 2015 la diabetes fue la causa directa de 1,6 millones de muertes en el mundo. Pero, ¿qué es la diabetes? En términos generales, la diabetes se caracteriza por mantener cantidades elevadas de glucosa en la sangre durante períodos largos de tiempo. Es decir, el organismo tiene problemas para poder utilizar la glucosa como fuente de energía, lo que provoca su acumulación en la sangre. Nuestra fuente natural de glucosa proviene de los alimentos, de ahí que mientras más azúcares estos contengan, más aporte de glucosa podemos tener al ingerirlos. En una persona sana, la insulina es la hormona responsable de movilizar la glucosa de la sangre hacia las células, sin embargo cuando alguien tiene deficiencia de esta hormona, no podrá movilizar la glucosa sanguínea, provocando su acumulación.

Es bastante conocido el daño que a mediano y largo plazo provoca la diabetes en muchos órganos y sistemas del cuerpo,  sin embargo hasta hace pocos años los científicos empezaron a estudiar las consecuencias que la diabetes puede provocar en el cerebro. Los efectos son más graves cuando los portadores de diabetes son niños o ancianos. Aunque no se le considera como una de sus complicaciones más importantes, la diabetes puede provocar una disminución en la memoria, la atención y la velocidad de razonamiento. En términos generales, provoca un deterioro de la corteza cerebral que en casos graves podría favorecer el desarrollo de  Alzheimer o demencia.

La región del cerebro llamada hipocampo, y que se encuentra a la altura de nuestros oídos, es la responsable de controlar distintas conductas y emociones que ayuden al individuo a adaptarse y reorganizarse ante determinados estímulos del ambiente. También es la estructura responsable de regular nuestra memoria. Se ha determinado por los investigadores científicos, que el hipocampo puede sufrir daños debido a la inflamación que provoca la diabetes. El daño del hipocampo es lo que puede acarrear alteraciones de la memoria y muchos expertos lo relacionan también con el desarrollo de depresión. La obesidad, la diabetes y la depresión, parecen ser entidades estrechamente interrelacionadas.

 En este contexto, no hay duda de que el cuidado y el tratamiento de la diabetes, requiere que se establezcan mejores estrategias preventivas y de tratamiento. Es muy importante que se desarrollen nuevas opciones de cuidado, que tiendan a disminuir de manera efectiva el daño que esta enfermedad ocasiona. Si consideramos la cantidad de personas portadoras de diabetes, las consecuencias de sus complicaciones son de altísima importancia social, ya que impacta directamente en nuestro futuro desarrollo y bienestar social.

Actualmente, los científicos trabajan en establecer nuevas opciones de neuroprotección, es decir estrategias que ayuden a reducir el impacto que la diabetes puede tener sobre el cerebro. Sin embargo, los médicos conocen muy bien que los daños que acarrea la diabetes pueden incrementarse por condiciones como la obesidad, el estrés crónico, el sedentarismo, el consumo de alimentos con grasas saturadas o azúcares refinados y alteraciones en los horarios del sueño. Y por el contrario, dormir bien, una dieta saludable, realizar actividad física de manera regular, mantener un peso corporal adecuado y evitar el consumo de tabaco, son factores que pueden prevenir o retrasar la aparición de la diabetes de tipo 2.

 Es de extrema importancia que las personas que padecen diabetes se realicen exámenes periódicos que los ayuden a mantener un control de la enfermedad, y así, prevenir o retrasar sus complicaciones. ¡Cuidar nuestra salud es una tarea de todos!