sábado 16 de diciembre de 2017 | 02:59
Columnas

El 2018 empieza en noviembre

@ruizjosejaime jue 16 nov 2017 08:59
Noviembre prefigura una lucha entre dos
Noviembre prefigura una lucha entre dos
Foto propiedad de: Internet

 

Políticamente, el 2018 empieza en noviembre. Ya están dadas las definiciones, salvo la del Frente Ciudadano por México, esa cúpula que busca la sobrevivencia de los dirigentes partidistas, nunca de los partidos políticos. El presidente Enrique Peña Nieto revivió y reavivó la narrativa del Tapado, aunque ya haya decidido quién es su Candidato. Andrés Manuel López Obrador define su Plan de Desarrollo 2018-2024 este 20 de noviembre.

Peña Nieto ya no puede cambiar su decisión, sus propuestas, desde el inicio del sexenio, funcionen o no, son estructurales, no contingentes. Sólo falta ver si su elección va de la mano con Luis Videgaray y José Antonio Meade o decide prolongar su sexenio con Aurelio Nuño. Cualquier otra decisión, ser sincero con el engaño, sería una sorpresa. Los negativos de su candidato tienen que ser mucho menores que los que históricamente mantiene Andrés Manuel López Obrador y los positivos, esos se construyen en la campaña.

El Plan de Desarrollo de Andrés Manuel tiene que tener la mesura como cualidad para exorcizar los fantasmas venezolanos. La guerra sucia contra López Obrador pasa por compararlo con Hugo Chávez y Nicolás Maduro, una exageración que difícilmente se tragarán los mexicanos. El Plan debe de tener como finalidad política detener los negativos y acrecentar los positivos. Si los ciudadanos votarán en contra de Peña Nieto, por el repudio creciente en contra del jefe del Ejecutivo, Andrés Manuel debe darle prudencia y serenidad a su proyecto de nación. Difícil, no imposible.

El su artículo de El Financiero de hoy, Raymundo Riva Palacio se pregunta “2018, qué hacer con Anaya”. Raymundo dibuja bien el problema del Frente Ciudadano por México:

“Las dudas sobre si Ricardo Anaya, el líder nacional del PAN, va a aceptar someterse a un proceso democrático y abierto para definir la candidatura presidencial del Frente Ciudadano por México, que tiene una escasa semana para concluir esos acuerdos y formalizar una coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano en el Instituto Nacional Electoral, no debe ser motivo de discusión. La biografía política de Anaya permite afirmar que si él no es el candidato del Frente, va a romper con sus eventuales socios e ir solo a la elección de 2018. Anaya no tiene palabra ni respeta compromisos. ¿Por qué esperar a que cumpla con su palabra con el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, que le disputaría la candidatura?”.

Sin opción de un candidato confiable y verdaderamente ciudadano del Frente y ya sin opciones de candidatos independientes, noviembre prefigura una lucha entre dos. Ruptura o continuismo. Hasta ahora los ciudadanos prefieren la ruptura, castigar la gestión de Peña Nieto. Noviembre abre las puertas del 2018 y en las definiciones se encuentra la redefinición del país.