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Columnas

Mujeres y diabetes

@Lillie_ML mar 14 nov 2017 07:51
La diabetes es una de esas enfermedades que además de tener un claro factor hereditario, se relaciona también con el estilo de vida.
La diabetes es una de esas enfermedades que además de tener un claro factor hereditario, se relaciona también con el estilo de vida.
Foto propiedad de: Internet

 

 

 

Este 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, una iniciativa de la Federación Internacional de la Diabetes (FID). Cada año, se elige una temática alrededor de la cual, se busca hacer conciencia sobre las consecuencias de la diabetes en la población. Este año el tema elegido es “Mujeres y Diabetes”.

¿Por qué centrar la temática del Día de la Diabetes 2017 en un hecho demográfico y no en factores “directos” asociados a la enfermedad? Por medio de esta iniciativa la Federación propone hacer hincapié en la desigualdad que pone en una condición vulnerable a las mujeres en relación a este padecimiento. Además de la diabetes tipo 1 y tipo 2, las mujeres en edad reproductiva están expuestas a la diabetes gestacional y esto puede ser riesgoso para la vida de la madre y del bebé.

Se ha observado que los roles de género en el mundo pueden poner en condiciones de vulnerabilidad a las mujeres que tienen o que son propensas a tener esta enfermedad. En muchos países, el acceso a los sistemas de salud así como la procuración de atención de prevención para enfermedades crónicas de estilo de vida se dan de manera desigual. En muchos casos, esto obedece a la desprotección y acceso a sistemas de salud en personas que no se encuentran realizando actividades económicas formales, pero en muchos otros, obedece a ideología en las que la salud de las mujeres se deja en segundo orden de atención al interior de una unidad doméstica, puesto que la prioridad se le otorga a quienes tienen una actividad remunerada.

La diabetes es una de esas enfermedades que además de tener un claro factor hereditario, se relaciona también con el estilo de vida. Un estilo de vida no sólo es cuánta comida se come o cuánto ejercicio se hace, sino que involucra todas las actividades que se realizan en la vida cotidiana que, sin duda, influyen en el bienestar físico y emocional de las personas. En este sentido, en muchas culturas el papel de la mujer relegado a un segundo plano también tiene consecuencias sobre su salud. Un ejemplo de esto, es cómo en algunas comunidades con situación de vulnerabilidad, se reserva la mejor porción de comida al hombre de la casa. Dado que en muchas ocasiones las mujeres de comunidades vulnerables tienen trabajos informales o no remunerados, las condiciones que permiten una mejora en su calidad de vida cotidianamente pueden verse comprometidas. Idiosincráticamente, el papel de servir o de permanecer en un segundo plano en las prioridades de una familia, hace que la salud de las mujeres también pueda verse comprometida.

Es evidente que para la prevención de enfermedades asociadas con el estilo de vida y con una carga genética como la obesidad y la diabetes, los esfuerzos que se hagan al respecto tienen que ir encaminados no sólo a considerar los alimentos consumidos o la actividad física realizada, sino todo el aparato social que existe detrás para que estas cuestiones se lleven a cabo. La consideración de la posición de las mujeres como sujetos vulnerables ante este tipo de situaciones, no obedece a cuestiones meramente biológicas sino a ideologías que tienen un impacto directo sobre la calidad de vida. En este Día Mundial de la Diabetes, es momento de reflexionar cómo las condiciones sociales impactan definitivamente en las condiciones de salud de una población en específico, para poder vislumbrar soluciones pertinentes a este tipo de problemáticas.