jueves 23 de noviembre de 2017 | 05:15
Columnas

“Mi presidente AMLO cumple 64” y ¿regala de cumpleaños a Nuño la candidatura del PRI?

@FedericoArreola lun 13 nov 2017 08:38
Lo dijo Jules Renard: “La vejez existe cuando se empieza a decir: nunca me he sentido tan joven”, esto es, cuando se lanzan mensajes triunfalistas de “cumplo 64 y estoy al 100”
Lo dijo Jules Renard: “La vejez existe cuando se empieza a decir: nunca me he sentido tan joven”, esto es, cuando se lanzan mensajes triunfalistas de “cumplo 64 y estoy al 100”
Foto propiedad de: Internet


El Whats 

En mi WhatsApp hay mucha gente que sinceramente desea ver a Andrés Manuel López Obrador despachando en el Palacio Nacional. De ahí lo de “mi presidente AMLO cumple 64”: es un mensaje que he recibido más de 10 veces.

Personalmente en encantaría que Andrés fuera mi presidente. Ya lo fue, entre 2006 y 2012 y espero que vuelva a serlo a partir del 2018, pero…

Dice Julio Hernández, en La Jornada:

“Hoy, Andrés Manuel López Obrador cumple  64 años, pero, a diferencia del tono de íntima remodelación en retirada que la canción de Paul McCartney proponía en su famosa melodía Cuando tenga 64 años (When I’m sixty-four, atribuida también a John Lennon, además de McCartney, en el histórico álbum de La banda de los corazones solitarios del sargento Pimienta, en 1967), el político tabasqueño no tiene en sus propósitos de aniversario más que propósitos de actividad pública, de ejercicio de poder”.

El viejo McCartney

El joven McCartney, cuando compuso esa canción, veía los 64 años de cualquier persona como lejana vejez…, es decir, como la edad del retiro. Hoy el propio McCartney, ¡a los 75 años de edad!, está lejos de jubilarse. Se siente joven, seguramente, y se le ve activo: hace unas semanas dio un concierto exitoso en la Ciudad de México. Pero ¿está el ex beatle al 100? No, lógicamente está a menos del 50...

¿AMLO al 100?

Pregunto lo anterior porque así es como se siente Andrés Manuel, según lo dijo en sus redes sociales: “Cumplo 64 y estoy al 100 con el favor de Dios, del pueblo, la naturaleza y la ciencia”.

El problema de alardear de salud juvenil después de los 60 es el refrán aquel de “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.

Lo dijo Jules Renard: “La vejez existe cuando se empieza a decir: nunca me he sentido tan joven”, esto es, cuando se lanzan mensajes triunfalistas de “cumplo 64 y estoy al 100”.

¿Se está al 100 a los 64?

Soy tres años más joven que el querido Andrés Manuel, nunca he sufrido un infarto, vivo más o menos sin estrés, hago ejercicio —todavía puedo subir por las escaleras, a buen paso, los 23 pisos del edificio de apartamentos en el que vivo—, acudo a revisiones médicas con cierta frecuencia —sobre todo por la amenaza de que se descontrole la próstata— y más o menos tengo buena salud para mi edad. Pero, ¿estoy al 100? ¡Por supuesto que no!

Honestamente hablando, con excesivo optimismo podría decir que estoy al 50… Sería una falsedad afirmar otra cosa. Conste, no estoy sugiriendo que AMLO sea incapaz de gobernar a los 64 años. Todo lo contrario, sería muy buen presidente, pero ¿está al 100?  Obviamente, no. Sufrió un infarto, vive en el estrés, el deporte que práctica, el beisbol, no es precisamente el mejor ejercicio para mantenerse en forma, seguramente va con demasiada frecuencia al baño (la pinche próstata así nos trae a todos los de mi generación y más viejos). ¿Se atrevería Andrés Manuel a competir conmigo subiendo 23 pisos por las escaleras? Creo que le ganaría... Es lo que creo, pero en estos temas competitivos nunca se sabe.

Los errores competitivos

En las competencias si uno comete errores, pierde. Y ya cometí el error de pensar que derrotaría de todas, todas a Andrés en una carrera de 23 pisos cuesta arriba. Carajo, el exceso de confianza es una equivocación grave.

En fin, hoy que cumple 64 años creo que Andrés Manuel, erróneamente, ha convertido a la edad en un tema de campaña. Y, con ello, le ha hecho un enorme favor al joven secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño.

En efecto, favorece AMLO al joven Nuño 

Como es del dominio público, el PAN o el Frente Ciudadano presentarán como candidato presidencial a un joven de 38 años de edad, Ricardo Anaya, que tendrá sobre López Obrador la ventaja de la juventud… y no es poca ventaja.

Así las cosas, ello podría en la recta final de la sucesión priista darle la candidatura presidencial a Nuño, que en diciembre cumplirá 40 años.

Joven contra joven

Sí, joven contra joven Nuño derrotaría a Anaya en los debates, y con facilidad. Es muy listo el líder panista y habla muy bien el inglés y el francés, pero el secretario de Educación es mucho más culto y creo que también es más cabrón que el otro. Esto último es fundamental para no tener piedad al exhibir las miserias del rival, que en el caso de Ricardo Anaya son numerosas y hasta escandalosas.

Pero qué necesidad, Andrés

Al dirigente de Morena, que sin duda puede en el debate de ideas con Nuño y Anaya, se le complicarán las cosas si la edad y la salud se convierten en temas fundamentales de la campaña.

Por lo tanto, creo que la salud y la edad se discutirán bastante en el 2018, sobre todo por la combinación de dos factores, tristemente agravados para su causa por el propio AMLO: (i) la presencia de candidatos tan jóvenes como Anaya y Nuño y (ii) la obsesión del tabasqueño de decir que está ciento por ciento saludable, es decir, a pesar de su infarto de hace unos años.

¿Era necesario que AMLO nos recordara en sus 64 que ya su vida estuvo en riesgo por un problema cardiaco?

Los presidentes jóvenes, los presidentes viejos

El caso es que Nuño y Anaya podrán exhibirse sin mayores dificultades como paradigmas de las nuevas generaciones y compararse con presidentes jóvenes y transformadores.

Ahí están, para que los usen Nuño y Anaya, los ejemplos de Lázaro Cárdenas, que llegó a la Presidencia de México a los 39 años de edad, y del francés Emmanuel Macron, que también a los 39 años llegó al poder y que hoy está de moda.

Desde luego, Andrés Manuel se encargaría de recordar que tan joven como Nuño y Anaya —a los 40 años— empezó a gobernar Carlos Salinas de Gortari, que fue un desastre como presidente. Pero ellos podrían responder que la democracia española solo pudo consolidarse gracias a un joven cuarentón, no sesentón: Felipe González. En fin...

El hecho, lamentable para AMLO, es que el líder de Morena ha vuelto a traer al debate el tema de su edad y su salud, lo que sin duda ayuda a Nuño, que es el presidenciable priista más identificado con la juventud mexicana.