domingo 19 de noviembre de 2017 | 06:22
Columnas

El triángulo Kate/Sean Penn/ El Chapo: una trama de Netflix bajo la tiranía del rating

@DMoralesPerez dom 22 oct 2017 17:57
La historia de origen nació con el tuit de Kate de que cree más en el Chapo que en el gobierno mexicano.
La historia de origen nació con el tuit de Kate de que cree más en el Chapo que en el gobierno mexicano.
Foto propiedad de: Internet

La historia es fascinante, mucho más que la farsa del PAN, el PRI y hasta MORENA para elegir candidato a La Grande, la lucha del Bronco como “independiente”, o las palabras huecas de Miguel Ángel Mancera como aspirante del Frente.

Me refiero, por supuesto, a la serie de Netflix, sobre “Así conocí al Chapo”, de Kate del Castillo que se ha vuelto más viral que otros temas que lucen banales – frente a este documental- como el de la destitución de Santiago Nieto de la FEPADE y la presunción de que lo despidieron más que nada por Fiscal “Incómodo”.

Revelaciones

Dice El Universal

^  Que la historia de origen nació con el tuit de Kate de que cree más en el Chapo que en el gobierno mexicano.

^   Que el que aparezca la mamá del narcotraficante da a entender que Guzmán Loera está de acuerdo con el documental de Netflix.

 ^ Que el proyecto de fondo era el interés de Oliver Stone de una cinta sobre la vida del narcotraficante mexicano.

^     Que los abogados Del Chapo se acercaron con Kate vía mail para decirle que Guzmán Loera quería hacer una película de su vida.

 

 

 ^    Que tras varias pláticas con los abogados se cerró el trato de darle los derechos de la vida del Chapo, el cual ganó a muchas otras casas productoras, lo cual agradeció ella en una tarjetita.

^    Que él le mando la siguiente carta:

 “Para Kate del Castillo con mucho gusto, mucho amor y cariño: Te escribo esta carta, espero que al recibirla te encuentres bien tú y toda tu familia. Quiero que quede sentado que tú y sólo tú serás las que decida todo lo que se haga. Espero saludarte un día, aunque sea pronto. Gracias, muchas gracias. Tú amigo: Joaquín Guzmán L.”

^    Que la primera vez que Del Castillo y Chapo hablaron por teléfono fue en Guadalajara, con un teléfono desechable que dio uno de los abogados de El Chapo.

^ Que cuando Sean Penn se enteró de que Kate tenía los derechos pidió contactarse con ella.

^     Que el día de su reunión con el narco le llevó de obsequio una botella de su tequila Honor y un libro de poemas del chiapaneco Jaime Sabines para sensibilizarlo.

^  Que el 2 de octubre de 2015 se reunieron y -se dice en la serie- que el CISEN ya sabía de la conexión del narco y los actores.

 ^   Que para despistar a las autoridades utilizó tres camionetas, para transportar a actores y productores, poniendo en dos de ellas a falsas Kate y en la tercera la real, tomando diferentes direcciones.

^   Que, en su encuentro, El Chapo aceptó la propuesta de Kate de destinar parte de las ganancias de la película biográfica a las familias de las personas afectadas por el crimen organizado.

^   Que tras el encuentro con Penn “los sentimientos de todos estaban a flor de piel y que tras tocar el pecho de Sean, el actor le dijo que algo pasaría con ellos”. La actriz confesó que tuvo un encuentro sexual con Penn.

^   Que Granados, abogado de El Chapo, le dijo que se reunirían en Xochimilco el 24 de noviembre de 2015 para que le entregaran en un USB las preguntas para su jefe.

No dice si se concretó esta cita. Un probable segundo encuentro con El Chapo se frustró al ser detenido el 6 de enero de 2016.

Kate y Penn, juego de traiciones…y sexo

Kate aportó a la historia de Netflix el ingrediente principal de éxito: si bien no amor, como ella mismo lo dijo, sexo entre dos actores que se internan a México a contactar al narco/mediático, Chapo Guzmán para producir una historia biográfica del delincuente más buscado, tras fugas sucesivas.

La trama perfecta.

“No hubo una relación amorosa, sólo tuvimos sexo, digo, ambos somos adultos solteros, y algo sucedía en ese momento. Estábamos en ese lugar para hacer negocio”, dice Del Castillo en una entrevista al programa Good Morning América, of cors de triple AA en los Estados Unidos.

El guión se adereza con otro ingrediente que garantiza el éxito seguro: la traición, compartida mutuamente por aquellos que una vez amaron, perdón, tuvieron un encuentro sexual.

Kate dispara:

“La traición de él (Sean), es que no me haya protegido, poniendo en riesgo mi vida, sabiendo él y teniendo ya su propia agenda, eso es lo que me lastimó”, señala en el documental.

Y en una charla con AP, describe a Penn como “verbal y sicológicamente abusivo”, of cors 21 meses después, justo en el momento en que Netfix -que anunció hace un par de semanas una inversión de 8 mil millones de dólares en el 2018- transmite la serie que electriza al espectador, y le retribuye otros milloncillos de utilidades.

Pero es él quien se adelanta e impone el tono acusatorio contra su acompañante en el 2015 para entrevistarse con El Chapo tras moverse entre en un laberinto de caminos en las sierras mexicanas.

Penn, un icono que-para-mantenerse-como-tal, desata la controversia, antes de lanzarse la serie de Netfix advierte a través de un vocero que Kate está agregando ahora “denuncias lascivas a su repertorio de entrevistas para atraer la atención a su documental y a ella misma”, de acuerdo a Milenio.

Él, la celebridad, hablará después, quizá, en otra exclusiva en una en horario triple AAA, sin descartar por supuesto la posibilidad de una demanda millonaria a Netflix.

Holywood conjuga, así, la tiranía del rating, cuya virtud es que contrario a la vida real que es un juego de suma cero, en este documental con la trama perfecta todos ganan.

Penn, el gran traidor

Asomémonos más allá del guión, que es mandante más allá de la verdad, sobre quien de los dos – Kate o Penn- es el gran traidor en este juego de acusaciones mutuas.

Me temo que el icono norteamericano.

Admiro el trabajo de Sean Penn en Mystic River y Milk que le valieron dos oscares.

Me quedo no obstante con su interpretación de 21 gramos, inigualable, por cierto, dirigida por un gran mexicano Alejandro González Iñárritu, pero el “trabajo” del actor estadounidense en esta trama inédita con Kate tras El Chapo, es pésimo.

Penn es el Gran Traidor.

Como dice Kate, llevaba su propia agenda, de una entrevista en Rolling Stones. Dejó pistas por todas partes, engañando a Kate, y ciertamente, todo indica que fue pieza clave para la detención de El Chapo (si eso es bueno o malo es otro asunto). Que se añadieron a las otras pistas que dejó en el camino con la propia Kate al desplegar un equipo de productores y actores por territorio mexicano tras el narco más buscado. ¿Se imaginan a dos actores en Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra o aún en España yendo tras la pista de un narcotraficante para filmar una serie sobre él? De plano México es el país de Kafka.

De todas formas, admiro a Penn como actor, aunque no les llega a los talones a Robert Deniro y a Merryl Streep, mi favorita.

Pero la definición de traidor, del Larousse, le queda a Sean Penn como anillo al dedo en esta kafkiana historia mexicana que culminó con la detención del Chapo.

“Desleal, infiel, judas, renegado, desertor, delator, alevoso, felón, ingrato, indigno, intrigante, conspirador”.

Lo que dice el abogado de Kate en la serie de marras, se aproxima a la verdad histórica.

“Si usas el sentido común, el abogado (de Penn) que solía ser fiscal del gobierno, para protegerse del gobierno le diría:

“Ah por cierto quería contarles que mi cliente va a ir a ver al Señor Guzmán”, y lo que me preocuparía sería que las autoridades mexicanas llamen después y les digan, “ah, por cierto, Sean Penn va a ir con Kate del Castillo a encontrarse con Guzmán”.

¿El Chapo más creíble que el gobierno mexicano? ¡Por favor, Kate!

Admiro de Kate lo echada pa´ adelante. En un país de machos es un ejemplo a seguir. Rebasó el muro de fantasías, que son las novelas de Televisa, para conquistar Holywood como lo hizo Salma Hayek, o en su tiempo Dolores del Río.

Con todo, su aventura tras ir en busca del Chapo es un ejemplo de audacia y valentía. Pero me temo que padece una distrofia moral. 

Está claro que este guión que llegó a la cúspide con Neflix empezó, como ella lo reconoce, con el siguiente twitt que se hizo célebre en enero de 2012:

“Hoy creo más en El Chapo que en los gobiernos que me esconden verdades, aunque sean dolorosas; quienes esconden la cura del cáncer, el sida, etc, para su propio beneficio y riqueza.

“Señor Chapo, ¿no estaría padre que empezara a traficar con el bien?

“Con la cura para las enfermedades, con la comida para los niños de la calle, con alcohol para los asilos de ancianos (porque) que no los dejan pasar sus últimos años haciendo lo que se les pegue la reverenda chingada. Con traficar (sic) con políticos corruptos y no con mujeres y niños que terminan como esclavos:

“Anímese Don, sería usted el héroe de los héroes, trafiquemos con amor, usted sabe cómo”.

Cierto que la credibilidad de los gobiernos del México de hoy en día está por los suelos. La aprobación de las autoridades, no solo la de Peña Nieto, se encuentra muy golpeada. Es triste ver cómo campean la corrupción e impunidad. Los partidos son presa de camarillas cegados por su propio interés. Hay una grave falta de oportunidades sobre todo para los más desposeídos.

Es cierto también que en esta atmósfera desolada ha germinado la idea que ha permeado como mantequilla en la conciencia colectiva del mexicano, de que El Chapo es un “narco bueno”, que ayuda a la gente. No dudo que lo haga. Abundan leyendas urbanas de pactos secretos, en la época de esplendor del Chapo -fincados en la idea de que su industria no es la de la extorsión y el secuestro- de alianzas con las autoridades para acabar con los capos sanguinarios que medran con el hombre de la calle, que no tiene vela en el entierro del narcotráfico.

Pero es una verdad del tamaño del universo que las ganancias del imperio que construyó El Chapo, hoy disputado, dependen de la industria ilegal de narcotráfico, que inevitablemente tiene que recurrir a métodos sanguinarios para mantenerse.

Con todo y los enormes defectos de nuestra joven democracia, que ha tenido una transición fallida y ha fracasado para mejorar el nivel de vida de sus pueblos, es erróneo pensar, como señala Kate, “que le creo más al Chapo que a los malos gobiernos”.

El combate el crimen organizado forma parte en el México de hoy de la agenda pendiente para restituir el estado de derecho, gravemente amenazado ya, en regiones del país, en poder del crimen organizado.

La actriz mexicana tendrá mucho éxito en su serie.

Pero como dice Juan Pueblo, un filósofo de pueblo que predica grandes verdades, “Una cosa es una cosa (la falta de credibilidad de los gobiernos, añadiría yo) y otra cosa es otra cosa (el narcotráfico que hay que combatir)”