domingo 19 de noviembre de 2017 | 06:22
Columnas

No tienen madre

@hestrada_otero jue 19 oct 2017 06:02
Nuestras mujeres merecen respeto para convivir libremente dentro de la sociedad
Nuestras mujeres merecen respeto para convivir libremente dentro de la sociedad
Foto propiedad de: Internet

 

Hombres que dicen "piropos" a las mujeres, ¿por qué lo hacen?, ¿qué esperan?, ¿creen que nos vamos a voltear y llenarlos de besos? #Pendejos

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Hace unos días, una amiga publicó el tuit anterior, al leerlo, vinieron a mi cabeza situaciones ofensivas similares hacia miles de mujeres, y no pude menos que pensar: llámenle como le quieran llamar, pero eso es acoso, y es un delito.

Finalmente, los problemas raíz, desde mi punto de vista, son dos diferentes. El primero tiene que ver con la falta de educación en este país, y no me refiero a la que debe otorgar el estado a sus ciudadanos, sino la que se daba antes en los hogares, cuando los padres de familia ejercían su rol de “educadores”, y no como es ahora, simplemente de “proveedores”, escondiéndose tras las excusas como la de que, no tienen tiempo pues tienen que trabajar los dos.

Creo firmemente que educar es una actividad que se da en el hogar, es una labor de 24 horas al día, y es altamente repetitiva; tomemos como ejemplo las veces que hemos tenido que repetirles a nuestros hijos (yo creo que no menos de un millón), que se dice por favor y que se dan las gracias. Pero así como les enseñamos a agradecer, también en el hogar es el lugar en el que se les debe enseñar a respetar a las mujeres, y es trabajo de los padres no criar machos que se sientan superiores.

En segundo lugar, la responsabilidad, es ahora sí, del estado, ya que a aquellos a quienes sus padres no educaron en sus hogares, deberían de ser corregidos por la autoridad y sancionar estas faltas. Las leyes existen, sin embargo, levantar una denuncia por acoso es un proceso largo y tortuoso, en el que se requiere adicionalmente de “suerte”, encontrar una autoridad cerca ante la que se pueda denunciar la falta y proceda. Es más, en muchos casos, es la misma autoridad la que incita a las mujeres a no hacer uso de su derecho, conminándolas a no denunciar; a esto último, se le llama negligencia por parte de la autoridad.

México es un país de grandes leyes, el problema es la inoperancia en su ejecución; la corrupción (aunque lo defienda el presidente); el valemadrismo generalizado ante hechos como los feminicidios o la trata de mujeres (que en la nueva constitución de la CDMX se iba a legalizar). Todo ello dentro de una sociedad que no ha sabido defender sus valores en aras de banderas como “tolerancia” y equidad”, ni exigirle a sus gobernantes el cumplimiento en el ejercicio de las leyes.

Nuestras mujeres merecen respeto para convivir libremente dentro de la sociedad; sin miedo y con la más alta de las consideraciones por parte de los varones; deben sentirse protegidas simplemente por el hecho de ser mujeres. Recordemos que ellas nos dieron lo más valioso que tenemos: la vida. Aunque pareciera, que hay algunos que simplemente no tuvieron madre que los educara.