lunes 18 de diciembre de 2017 | 12:36
Columnas

José Antonio: Meadendo el agua a los camotes

@ruizjosejaime vie 13 oct 2017 09:18
José Antonio ofrece la lealtad requerida por Peña Nieto cuando termine su sexenio.
José Antonio ofrece la lealtad requerida por Peña Nieto cuando termine su sexenio.
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El cálculo está hecho. La aritmética. La ecuación. El algoritmo. Plan A. Plan B. En las fintas políticas del presidente Enrique Peña Nieto caben todos, pero sólo tres sobreviven, en este orden: José Antonio Meade, Aurelio Nuño, Miguel Ángel Osorio Chong. Atlacomulco no es el país, eso lo entendió hace mucho Enrique. En el Estado de México todo es fácil o casi, en el país nada les embona.

 Para el equipo compacto de José Antonio, el Plan A es llevarlo a la candidatura priista-ciudadana de la mano de Agustín Carstens (quien influye en las notas positivas, incluyendo las bancarias suizas) y de Luis Videgaray (quien lo promueve en Washington). Meade tiene la bendición internacional, aún le falta la nacional.

 En su Plan A por la Presidencia de la República, Meade tuvo que rendirle lealtad en el Senado a Enrique, no podía ser de otra manera (nadie en su insano juicio votaría por Josefina Vázquez Mota). Así, José Antonio ofrece la lealtad requerida por Peña Nieto cuando termine su sexenio.

 Buda financiero, Carstens les enseñó economía doméstica y exterior a Videgaray y a Meade. Gurú, Agustín ya trazó su ruta y la ruta de Meade. Dijo José Antonio de Agustín: “Yo creo que Agustín ha sido uno de los funcionarios de mayor prestigio en México y en el mundo, con un elemento adicional, que hoy nos da mucha tranquilidad, esta es una decisión que hoy se anuncia pero que se implementa hasta finales del año que entra. Agustín habrá de tomar posesión del cargo en octubre” (de Banxico al BIS). Sabia virtud: conocer los tiempos.

 El Plan A, con Meade como candidato de Peña Nieto, incluye ascender a Vanessa Rubio como nueva secretaria de Hacienda, Carstens como gurú global y Videgaray como sensei nacional. También se despediría a Enrique Ochoa Reza como presidente del PRI y un allegado de Meade operaría al partido frente a las elecciones. El Plan A está en marcha y sólo falta la aprobación de Peña Nieto.

 Enrique, sin embargo, concede su emocionalidad política a Aurelio Nuño, el más leal de los leales, el que más ha entendido a Peña Nieto. Si Peña se impone a Videgaray, el candidato será Aurelio y entonces entra el Plan B: Meade al Banxico. Discordia en el horizonte, ni Peña ni Carstens, el PRI. ¿Quién del PRI? Miguel Ángel Osorio Chong (Hidalgo ha sido el aliado histórico de Atlacomulco). Ni el hermano menor de Enrique, Aurelio, ni el candidato exterior, José Antonio. Osorio Chong, survivor, ha respirado después de la revuelta magisterial, de Ayotzinapa y de el Chapo, nada menos que del Chapo. Bastión, su representatividad no es ignorada.

 Señoras, señores, he aquí el agua, los camotes.