martes 17 de octubre de 2017 | 12:44
Columnas

Hoy hablo de amigos, de perros y de Trotsky

@rasocas mié 11 oct 2017 11:51
Liev Davidovich Trotsky
Liev Davidovich Trotsky
Foto propiedad de: Internet

En un reciente encuentro de camaradas con el Dr. Américo Saldívar en Tlayacapan, Mor., Armando Martínez Verdugo, María del Carmen Rincón, Teresa Gurza, Lourdes Ramírez y yo pudimos poner nuestra mirada en los hermosos cantiles que dan nacimiento a la parte sur del teposteco, lugar en el que el anfitrión preparó una opípara comida acompañada con productos de su propio huerto. No fue la comida ni el encanto de ver el imponente macizo del chichinautzin, una enorme área protegida de flora y fauna que los tlahuicas y tepoztecos cuidan como la niña de sus ojos. Fue el afán de encontrarnos y revivir viejos tiempos que en el PCM, por muchos años, significaron para nosotros un discurso y un proyecto político, que tenía como objetivo la construcción de un país de libertades y derechos.

Es obvio que el tiempo y el compromiso personal de cada uno de los que nos encontramos en el tronco de este misterioso macizo montañoso, de alguna manera fuimos construyendo ideas y propuestas en una diáspora que sólo juntaba a sus militantes en los acontecimientos donde la acción colectiva ponía como demanda el sacar a la burguesía del poder y construir una sociedad auténticamente humana. Nuestro reencuentro abonaba la expectativa de acercar nuestras ideas y juntos buscar, otra vez, el cauce que las lleve al punto donde la fuerza de todos, signifique un paso adelante en el esfuerzo de construir un instrumento popular, con una dirección revolucionaria, articulada con todos los movimientos sociales a favor del cambio y que ponga por delante los intereses del pueblo trabajador.

Con estas ideas y con comentarios sobre libros, la academia, la cultura y la política dieron cuerpo y pasión a nuestra reunión. Desmenuzamos algunos avances, críticas y problemas que ha enfrentado la Revolución cubana y las derrotas de las fuerzas progresistas en algunos países de América latina. También hablamos sobre la intervención norteamericana en los asuntos internos de Venezuela, de los errores y aciertos del gobierno de Maduro y del futuro de esa revolución. Con todo esto le dimos contenido a nuestra relación política  suspendida por circunstancias ajenas a nuestra voluntad.

De su biblioteca, el Dr. Saldívar sacó un reciente libro que le trajeron de Cuba y en el cual se destaca el trabajo y la actividad de Raúl Castro en su papel de segundo hombre en la nomenclatura revolucionaria después de Fidel. Es un estudio profesional que tiene que leer todo aquel que quiera entender el papel de estos hombres en la construcción de un país tan lleno de orgullo y de respeto. Se explican las políticas con las que enfrentaron las agresiones de los Estados Unidos, el apoyo parcial que dio el gobierno de la ex Unión Soviética, la contrarrevolución interna, las crisis económicas, los errores cometidos por el gobierno y el partido y la conversión de Cuba en el país sin analfabetismo, con un desarrollo científico en el campo de la medicina y con un reconocimiento y respeto a nivel mundial  porque supo defender su soberanía a costa de muchos sacrificios, pero que hoy el nombre de este país es el paradigma que reconocen todos los pueblos del mundo.

En el repaso que hicimos sobre libros fue abrumador el catálogo de textos que han pasado por nuestras manos, en unos más que en otros, hay que decirlo con toda franqueza. La periodista y camarada nuestra, Teresa Gurza, habló del libro que yo había andado buscando y que nunca encontré en las librerías de la CDMX. La cultura de Tere y la de los demás camaradas, quedó resaltada al hablar de este libro que rompió la idea que yo tenía sobre su contenido. “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura se convirtió en el tema más importante de nuestra discusión. Al empezar a leer apenas 327 páginas de 765 del libro, el autor empieza hablando de la pérdida de su mujer, de las exclusiones y castigos que dieron a su rebeldía, de dos perros borsoi de antiguo linaje ruso y del destierro, persecución y crimen en contra de Liev Davidovich Trotsky, ordenados por José Stalin. 

Se preguntarán mis lectores la razón de por qué doy esta opinión si este libro hasta hace unos días no estaba en mis manos. A ellos les digo que fue tanta la argumentación que Tere Gurza puso en esta tertulia sobre El hombre que amaba a los perros, que me puse a buscarlo por todas partes. Mi hijo encargó a uno de sus amigos que trabaja en una librería y este lo consiguió no sé de dónde ni cuándo. Hoy lo estoy leyendo y por eso, sólo les adelanto que es un libro que no puede faltar en el intento de conocer la verdadera historia de lo que pasó en la Revolución rusa desde la muerte de Lenin hasta el momento en que asesinan a Trotsky. Lo demás lo iremos comentando con el tiempo. El destierro, la persecución y la muerte de Liev Davidovich Trotsky no tiene justificación por el lado que se quiera ver. ¡También en esa época y en esa revolución se cometieron crímenes de Estado!